Los envases retornables van y vienen de la embotelladora hasta que cumplen su vida útil y se sacan de circulación.  Te proponemos conocer qué pasa cuando eso sucede, y las botellas entran en el circuito de reciclaje.

Un envase retornable es siempre una buena opción para quienes se preocupan por el cuidado del

ambiente. En condiciones ideales, y siempre con la mediación de un estricto proceso de higiene e inspección de calidad, los envases retornables de PET pueden reutilizarse hasta 18 veces, y los de vidrio alcanzan las 35 vueltas. En Uruguay, las botellas retornables ya representan para la Compañía el 23% de sus ventas y son un pilar de Un Mundo sin Residuos, el compromiso que asumió Coca-Cola a nivel global y por el que se comprometió a recuperar para el año 2030 el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado.

Pero ¿qué pasa cuando termina la vida útil de los envases retornables?

La buena noticia es que, al igual que el resto de los envases del portafolio de bebidas de

Coca-Cola, una vez cumplida su vida útil los envases retornables pueden reciclarse y pasar a formar parte de nuevas botellas u otros productos, renovando así su presencia dentro de este esquema circular.

En Uruguay, por ejemplo, la empresa Uruplac realiza placas de madera ecológica a partir de materiales reciclados. Las placas que elabora están hechas con un 85% de materiales plásticos y un 15% de materiales multilaminados, y son ideales para el uso en la intemperie por su gran resistencia y características especiales: impermeables, resistentes a microorganismos, larvas e insectos, tienen un muy bajo índice de contaminación y no contienen agentes químicos ni fenólicos.

Este material, por ejemplo, fue el utilizado para la fabricación de estaciones de reciclaje, “eco-puntos”, en Canelones y ayudar así a la clasificación en origen de los residuos, paso fundamental en la cadena del reciclaje. Pero también se pueden transformar en mochilas, ropa, materiales para la construcción, máscaras protectoras, juegos de plazas y mucho más.

Hay opciones para todos los gustos, en definitiva. Lo importante es tener claro que, ya sea a través del reciclaje o de técnicas como el upcycling para aprovecharlos en casa, ni los

envases descartables ni los retornables tienen por qué ir a parar a un relleno sanitario. Y es

que, por sobre todas las cosas, deben ser tratados como materia prima para un esquema de economía circular que beneficia a nuestro planeta y también a muchas familias que en un eslabón u otro de la cadena dependen de que todos actuemos con responsabilidad para vivir cada vez mejor.

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