Hay espíritus aventureros y ávidos por conocer y aprender cosas nuevas. Ciertamente este es el caso de Hildita González. Esta joven de apenas 18 años, que estudia el último año de bachillerato tecnológico en ANIMA, también se hace tiempo para estudiar coreano, escuchar k-pop, dar rienda suelta a su amor por el dibujo y realizar por segundo año consecutivo una práctica formativa en Montevideo Refrescos, embotelladora de Coca-Cola en Uruguay. Además, tiene una larga lista de metas a alcanzar que encabezan una Licenciatura en Administración, un viaje a Corea del Sur y generar un emprendimiento propio.

Hildita sabe de desafíos. Y sabe también que la mejor manera de superarlos es encararlos con decisión. En 2014, cuando era una estudiante más de un liceo cercano a su casa en el barrio de la Cruz de Carrasco, Hildita conoció la novedosa propuesta educativa de Ánima: un bachillerato tecnológico que ofrece a los jóvenes una propuesta dual de formación que apuesta a construir un vínculo directo entre los mundos educativo y laboral.

Ánima es un bachillerato privado, pero de acceso gratuito, que propone aprender estudiando y realizando prácticas formativas en empresas al mismo tiempo. Para poder sostener este esquema Ánima cuenta con el apoyo de patrocinadores, embajadas y empresas asociadas, entre ellas Montevideo Refrescos.



“Se me presentó la oportunidad que ofrecía ÁNIMA y elegí tomar ese camino. Cuando sea más grande quiero tener mi propio negocio y esto me daba el conocimiento necesario para el futuro. Entonces me pregunté por qué no intentarlo, y me postulé” contó Hildita a Journey.

El cambio de Bachillerato no fue menor, para una niña que tenía por aquel entonces 14 años. Esta posibilidad que se le abría “era un gran reto, un gran cambio, era despegar un poco de mi vida rutinaria. Yo nunca salía del barrio, manejarme en la zona del liceo era un poco complicado para mí al comienzo, pero lo pude manejar” contó Hildita.

Para esta joven, que se graduará a fin de año, han sido tres años de levantarse a las cinco de la mañana y viajar una hora en ómnibus para llegar al liceo. Destacó que, para hacer todo esto, contó el apoyo fundamental de su madre y sus tres hermanos mayores, quienes desde el primer momento la alentaron a emprender este camino.


Ánima y Montevideo Refrescos acortan el camino entre el aula y el mundo del trabajo

Cambiar de liceo fue apenas el primer paso; luego, llegó la oportunidad de realizar una práctica formativa y sumar experiencia de la mano de Montevideo Refrescos.  

Durante 2017, Hildita se sumó al área financiera del embotellador de Coca-Cola en Uruguay. Y la experiencia fue tan enriquecedora para ambas partes que este año Hildita comenzó la segunda etapa de su práctica profesional, en el mismo lugar que tuvo su primer acercamiento al mundo laboral.

“Para nosotros representa una oportunidad de generar valor compartido, es decir, valor tanto para nuestra empresa y quienes acompañan a Hildita en su práctica formativa, como para la comunidad, potenciando el desarrollo de estos jóvenes” aseguró a Journey María Noel Celesia, Coordinadora de Recursos Humanos de Montevideo Refrescos.


Para Hildita, en tanto, fue una experiencia absolutamente nueva desde el primer momento. “En la entrevista me morí de los nervios, pero me ayudó la práctica que hicimos en el liceo. Me sentí muy feliz al entrar, fue un logro para mí y me sentí muy orgullosa de haberlo conseguido”, aseguró.

Hildita resumió el verdadero valor de este tipo de experiencias: “Trabajar en Montevideo Refrescos me dio más confianza en mí misma y me ayudó a crecer como ser humano, porque yo siempre fui de casa, no socializaba con muchas personas. Siento que me superé a mí misma y mejoré los conocimientos que aprendí en el liceo. Para mí es algo muy importante que va a ayudarme en mi desarrollo para el futuro. Me veo preparada para el futuro”.

Esa confianza tiene correlato directo en sus objetivos: una licenciatura en Administración con una especialización en Economía o Marketing, un viaje a Corea del Sur en plan turista pero incluso también para estudiar allí, ponerse al frente de su propio negocio, entre otras cosas. Estas metas poco a poco dejan de ser apenas sueños para formar una agenda concreta a seguir: “Son metas que tengo hace años y que quiero cumplir y que las voy a cumplir” concluyó confiada Hildita.

Si querés saber más sobre el trabajo de Coca-Cola con la comunidad podés visitar esta sección.