Esta es la historia de un sueño vuelto realidad. Un sueño que comenzó a gestarse en la Escuela Agraria de Libertad cuando Sebastián Figuerón y Juan Herrera se conocieron mientras estudiaban Horticultura. Este sueño, crear una “fábrica” de vegetales, nació desde el vamos con nombre: VerdeAgua.

Sebastián había estado leyendo e interiorizándose sobre una forma de cultivo alternativa y quería empezar a desarrollarla. Juan lo escuchó y, como un loco sigue siempre al otro y así terminan cambiando el mundo, se sumó de inmediato al proyecto.

Para Sebastián incursionar en el mundo de los cultivos hidropónicos, es decir sin tierra, era la mejor manera de mejorar la producción hortícola. Se trata de un sistema de tuberías con orificios en los que se introducen los plantines de las hortalizas. Por allí circula de manera constante una solución nutritiva que alimenta los vegetales.

Lo que en un momento fue un proyecto más tarde comenzó a crecer hasta que lograron entrar en el mercado de los supermercados lo que significó para ellos un fuerte salto. Eso no implicó sin embargo dejar de lado aspectos para ellos fundamentales: garantizar buenas condiciones de trabajo para sus empleados y optimizar la reutilización de recursos de modo de reducir al mínimo el impacto medioambiental. El sistema hidropónico sentaba las bases para poder cumplir con estas dos premisas.

Sin saberlo, Sebastián y Juan estaban llevando adelante prácticas propias del Sistema B, una organización internacional que impulsa a las empresas a adoptar los cambios necesarios en su sistema productivo de modo que el generar un impacto social y medioambiental sea su principal motor. Tras un largo proceso de evaluación VerdeAgua se convirtió en una Empresa B.

Economía, Medio Ambiente y Sociedad: los tres pilares de una Empresa B

Una Empresa B se propone generar un impacto positivo en el mundo y para lograrlo basa su accionar en tres pilares: la economía, el medio ambiente y la sociedad. En ese sentido VerdeAgua lleva adelante distintas estrategias alineadas con esos fundamentos. Promueven la inclusión laboral de las mujeres, el 80% de sus trabajadores son mujeres, al momento de seleccionar al personal la edad no es un factor tenido en cuenta y acompañan a sus empleados a lo largo del proceso de aprendizaje de la técnica el tiempo que sea necesario. En 2016, por ejemplo, realizaron 1.300 horas de capacitación para unos 20 trabajadores. También ofrecen una política muy flexible de horarios que se centra en una organización del trabajo efectiva para así evitar la sobrecarga horaria.

En cuanto al medio ambiente VerdeAgua realiza mediciones constantes del consumo de agua y energía que demanda la producción lo que le permite monitorear su rendimiento y buscar soluciones para disminuir cada vez más su requerimiento. Por ejemplo, utilizan bombas de agua más grandes que consumen menos energía y el agua que se emplea en los invernáculos recircula durante todo el día por lo que casi no hay desperdicio.

En la actualidad apuestan a dar un paso adelante y están estudiando la posibilidad de instalar un sistema de recolección de agua de lluvia de modo de evitar la utilización de agua potable y avanzar hacia la auto-sustentabilidad. Con ese objetivo en mente tienen también un plan para establecer una planta fotovoltaica para producir su propia energía.

Además, los más de 100 mil soportes para plantines que VerdeAgua utiliza cada mes son 100% reciclables así como los packagings en los que vende su mercadería. Por sus características el cultivo hidropónico reduce además el desperdicio al mínimo y los residuos orgánicos que se generan son reutilizados para compost.

Estas buenas prácticas que adoptó VerdeAgua le valió en 2017 por primera vez la distinción “Best of the world” que entrega Sistema B y que volvieron a recibir este año.

Agentes de cambio

Para una Empresa B es fundamental ser un verdadero agente de cambio. Para ello apuestan a compartir su experiencia e inspirar a otras organizaciones o emprendedores a adoptar buenas prácticas sociales y medioambientales.

Tal es el caso de VerdeAgua que busca transmitir su historia de éxito a través de los talleres que se ofrecen en Emprendemos Juntas, la iniciativa de Coca-Cola y Endeavor Uruguay que apuesta a empoderar económicamente a las mujeres a través de mentorías tanto grupales como individuales, talleres y capacitaciones.

Sebastián aportó toda su experiencia en un taller sobre “Actitud emprendedora” que brindó en el marco de Emprendemos Juntas en agosto del año pasado. Allí compartió frente a un auditorio colmado de mujeres con emprendimientos ya en marcha o con proyectos avanzados, la historia de VerdeAgua y cómo es el camino de convertir una idea en un emprendimiento real, concreto y sustentable.

Tras brindar el taller Sebastián aseguró que este tipo de instancias son muy enriquecedoras ya que le permiten entrar en contacto con otras personas y generar nuevas redes de contactos, así como también colaborar de una forma que él, asegura, le hubiera gustado poder acceder cuando daba sus primeros pasos con VerdeAgua.

Emprendemos Juntas es un programa que inició este año su segunda edición en Uruguay y que se inscribe el marco de 5by20, la iniciativa global de Coca-Cola por la cual la Compañía apuesta a empoderar económicamente a 5 millones de mujeres para el año 2020.

Si querés saber más sobre Empresas B podés leer esta nota.