Un grito quebró la rutina habitual de los niños que jugaban en el patio de la escuela N° 217 de San José de Carrasco. Dos mujeres, caracterizadas como niñas, llamaron la atención de los menores. Una de ellas cargaba un pequeño árbol en su mochila, la otra miraba desesperada para todos lados como buscando algo.

La escena forma parte de “Proyecto Rueda”, una iniciativa que busca democratizar el teatro y generar al mismo tiempo conciencia ambiental en los niños.  A dos años del estreno de la primera función, 155 escuelas de Uruguay ya participaron de esta novedosa propuesta. A lo largo del ciclo lectivo “Proyecto Rueda” visita los centros educativos para generar una experiencia participativa en la que los alumnos descubren a través de enseñanza dirigida las soluciones a los problemas que se les plantea.


La idea surgió cuando Cristian Amacoria, uno de los fundadores del proyecto,  imaginó un relato en el que un niño llegaba a una escuela con un árbol en su mochila. La obra cuenta la historia de dos pequeños que vienen de un lugar donde ya no se pueden plantar árboles y juntos buscan otros niños que les ayuden a conservar el último ejemplar que llevan a cuestas. En medio del viaje, los protagonistas viven un sinfín de peripecias, y terminan perdidos con el árbol en la mochila y un neumático colgado al hombro. Al llegar a la escuela, invitan a los alumnos a cuidar su preciado tesoro: un árbol nativo. El compromiso de los espectadores con la importante tarea es instantáneo.

A su vez, el neumático que los actores llevan consigo abre la puerta a conversar sobre la importancia de la reutilización. Uno de los personajes propone tirarlo pero la reacción de los niños es instantánea y les proponen encontrarle un nuevo uso. Juntos comienzan entonces a pensar opciones  para extender su vida útil hasta que deciden convertirla en la maceta del árbol que quieren plantar. Al final, los niños y los dos personajes buscan un lugar para que ese tesoro sea cuidado de por vida y plantan el árbol en el colegio donde queda al cuidado de los alumnos.

“Proyecto Rueda es una experiencia mucho más horizontal que una obra, te pone en un terreno que no es el tuyo, no es el escenario, no es el teatro donde vos estás acostumbrado a estar. Es un espacio al que vas a llevar eso que hacés y te vas con la mochila llena de cosas que ellos te dan”, explicó a Journey Nicolás Pereyra, uno de los miembros del colectivo.


El guión de la obra fue elaborado con la ayuda de la hermana de Cristian, Natalia Amacoria, maestra y autora de un libro sobre una Pitanga que precisaba de la ayuda de otros para sembrar sus semillas. Para los integrantes del proyecto era esencial contar con la mirada educativa y Natalia les brindó las estrategias para trabajar con alumnos de primero a tercero de escuela.

“La primera experiencia fue increíble. Vimos que los niños conectaron con la historia y con nosotros, vimos lo que habíamos generado, la reacción de las maestras… Y nos dimos cuenta de que no estábamos locos, que estaba bien esto”, explicó Soledad Lacassy, otra de las integrantes del proyecto.

A día de hoy son nueve los voluntarios, en su mayoría artistas, que hacen que “Proyecto Rueda” siga plantando árboles y experiencias en distintas escuelas del país. Hasta el momento realizaron intervenciones en Montevideo, Florida, San Jose, Rocha, Lavalleja, Maldonado, Colonia y Canelones. El objetivo es seguir creciendo, aprendiendo y compartiendo, para que esos árboles sigan regalando momentos únicos.

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