La finca La Reva es una de las 37 explotaciones agrícolas españolas que participan en el proyecto Cítricos Sostenibles de Coca-Cola, que, desde principios de 2017, alienta a los productores a poner en marcha prácticas sustentables de riego y fertilización para reducir el consumo de agua y el impacto ambiental asociado a su producción.

En La Reva se aplican dos de las recomendaciones de la Guía Fanta de buenas prácticas sostenibles en el cultivo de cítricos: reducir el consumo de agua para el riego y miniminzar el uso de fertilizantes. Según la Guía, una fertilización eficiente permite ahorrar un 23% de emisiones de CO2, mientras que disminuir el consumo de agua baja 8,8 euros los costos de producción por tonelada de cítricos.

Infografía: Cítricos Sostenibles

“Sobre una superficie de cultivo de 540 hectáreas, parcelamos la explotación en dos zonas diferenciadas: en una se sigue la Guía Fanta y en la otra la rutina habitual”, explica Joaquín Pallarés, director técnico de La Reva. “El balance está a la vista: logramos producir lo mismo, y con idénticos estándares de calidad, empleando menos fertilizantes y con importantes ahorros de agua. Además, no solo estamos disminuyendo nuestro impacto ambiental, sino también los costos, lo que mejora nuestra competitividad”.

La directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola Iberia, Ana Gascón, explica que la iniciativa busca la sustentabilidad en toda la cadena de valor de Coca-Cola y tiene un "impacto transversal" en tres de las cuatro prioridades de su estrategia ambiental: "Permite ahorrar agua, disminuir las emisiones de CO2 al utilizarse menos fertilizantes e incrementar el valor de los cítricos al ser catalogados como sostenibles, lo que abre nuevos mercados a los agricultores".

Cada año, Coca-Cola compra a productores españoles 3,5 millones de kilos de jugo de naranja y 1,1 millones de kilos de jugo de limón para la fabricación de Fanta Naranja y Fanta Limón.

Sustitución de sistemas de irrigación e instalación de sensores

Cítricos Sostenibles finalizará 2019 con un ahorro total estimado de 800 millones de litros de agua en las 750 hectáreas de plantaciones que se han unido a la iniciativa.

Para ello, dependiendo de la finca, los principales esfuerzos se centran en instalar sensores se humedad y/o sistemas de riego con goteros antidrenantes y autocompensantes, de los que ya se instalaron más de 1.300 kilómetros.

"Los goteros antidrenantes permiten ajustar la presión y obtener un riego eficiente y uniforme, lo que no ocurre con los goteros envejecidos obturados, que limitan el desarrollo de unos árboles mientras riegan en exceso otros, con el derroche consiguiente”, subraya el profesor Ignacio Morell, catedrático de Hidrogeología en la Universitat Jaume I y director del proyecto.

Por otro lado, los sensores de humedad monitorizan cómo evoluciona la humedad del suelo a medida que avanza la campaña de riego. De esta manera, si los sensores ofrecen indicios de que el suelo se está secando, se aumentará ligeramente el riego, mientras que si ofrecen indicios de que el cultivo no consume toda el agua, se podrá reducir el consumo.

Una agricultura con "una mejor competencia ambiental"

Aunque el ahorro de agua es el vector principal del proyecto, la reducción del uso de fertilizantes es otro punto clave. Pallarés explica que “las cosas han cambiado mucho" y que ahora "se respetan las recomendaciones de los técnicos, que ajustan las dosis de fertilizantes según el estado del cultivo, porque un exceso puede contaminar el entorno, las aguas y comprometer una futura cosecha". A su juicio, “hay más consideración con el medio ambiente; se recicla, se permite la cubierta vegetal entre líneas de cultivo... En definitiva, estamos cada día más en un cultivo sustentable".

El objetivo final de la iniciativa es crear una cultura de la sustentabilidad que instale una agricultura con mejor competencia ambiental y que contribuya a reducir la huella hídrica y de carbono. Para ello, se han impartido más de 4.100 horas de asesoramiento a agricultores.