Mariale Ariceta y Mariana Robano vienen de mundos diferentes pero comparten convicciones e inquietudes. De esos puntos en común nació ReAcción, una empresa social que brinda herramientas para mejorar la sustentabilidad medioambiental en Uruguay. Mariale es verborrágica y entusiasta; Mariana, calma y serena. La primera es diseñadora y comunicadora y se siente como un pez en el agua con las palabras y a su socia, ingeniera, le sucede lo mismo pero con la ejecución de planes.

Se conocieron por casualidad en una conferencia en la que una de ellas era oradora y la otra formaba parte de la audiencia. Una charla les hizo notar que tenían mucho más que amigos en común: el interés por el cuidado del Medio Ambiente y las ganas de emprender acciones que generen cambios positivos concretos. El conocimiento de Mariale sobre comunicación era clave para crear conciencia y fomentar demorados cambios culturales, mientras que el know how de Mariana en ingeniería ambiental permitiría generar procesos más eficientes.

“ReAcción surge precisamente por lo que dice la palabra. La necesidad de generar una reacción en las personas para entender que tenemos un problema serio, importante”, explicó Mariale a Journey en su taller de trabajo. Mariana por su parte, cree que su potencial está, precisamente, en la sinergia. “Individualmente probablemente no podríamos tener el mismo alcance. Somos rigurosos desde el punto de vista técnico, pero esa rigurosidad tenemos que lograr que se entienda y claramente ese es nuestro fuerte. Esa unión de mundos es lo que nos diferencia”.

En sus comienzos el emprendimiento se propuso concientizar acerca del destino final de los residuos. Para hacerlo visitaban ferias y eventos con el fin de generar espacios de diálogo sobre cómo hacer una adecuada gestión de los desechos que generamos cada día. Quienes asistían a estas charlas comenzaron a plantear a su vez la necesidad de contar con asesoramiento y planes a medida para sus propias empresas y emprendimientos. Esta oportunidad que detectaron surgió  en paralelo a la enunciación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, que invitan a las empresas a informar de manera voluntaria sus acciones vinculadas al cuidado del Medio Ambiente.

Las preguntas que las dos emprendedoras se hacían años atrás acerca de qué podían hacer para mejorar la vida del planeta comenzaron de a poco a tener respuestas claras. ReAcción empezó entonces a brindar servicios multidisciplinarios para la implementación de las 3R (Reducir, Reutilizar y Reciclar) y a analizar los procesos de los residuos desde su origen.

El primer paso –aseguran- es trabajar sobre la cultura corporativa para que las personas se apropien de las ideas. Luego se diseña una estrategia para evaluar los productos que se utilizan, los proveedores y la vida útil que tienen dentro de la empresa.

En 2019 las directoras de ReAcción pusieron en marcha un laboratorio de packaging, en el que exploran alternativas eficientes con el entorno. “Esto es un crecimiento mutuo porque nosotros, caso a caso, vamos descubriendo y aprendiendo distintas soluciones, no hay una receta única para todas las empresas, entonces el trabajo es a medida” explicó Mariana.


Desde el inicio del emprendimiento, ReAcción  alcanzó a más de 1.000 personas y este equipo de mujeres espera llegar a más a lo largo de este año. La modalidad de multiplicación con la que trabajan apuesta a que las personas funcionen como agentes de cambio en diversos ámbitos. “Para mí es un objetivo de mi vida, no solo desde un punto de vista laboral, sino también vocacional, si nosotras podemos sostener ReAcción en el tiempo eso quiere decir que estamos llegando cada vez a más personas”, concluyó esperanzada Mariana.

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