Junto a TNC y Vida Silvestre, Coca-Cola dio forma al primer Fondo de Agua del Uruguay con el objetivo de preservar los recursos hídricos en la cuenca del río Santa Lucía. El ambicioso objetivo planteado es restituir 90.000 m3 de agua en el mediano y largo plazo.

“Río arriba voy, buscando donde descansar” responde el mar en un poema de Federico García Lorca. Y es precisamente río arriba, en la estancia San Luis del departamento de Florida, donde las palabras del poeta español parecen cobrar vida. Es que allí ya comenzó a implementarse el ambicioso proyecto de preservación de los recursos hídricos que llevan adelante The Nature Conservancy (TNC), la ONG Vida Silvestre y Coca-Cola de Uruguay y que le permiten al agua encontrar el “reposo” necesario para contrarrestar el stress que provoca sobre este vital recurso la actividad humana.

La estancia San Luis es uno de los tres establecimientos que ya se sumaron activamente a la iniciativa que permitió instituir el primer Fondo de Agua del Uruguay y que precisa para lograr sus objetivos del activo compromiso de empresas privadas, sector público y actores de la sociedad civil.

“Sabíamos que teníamos que conseguir que los productores se interesasen en la conservación de sus predios y que tuviesen esa sensibilidad para comprender la necesidad de enfrentar esta problemática. Decidimos sumar a productores ganaderos que están trabajando en áreas de pastizal natural, que buscan conservar sus suelos y las pasturas”, explicó a Journey Cristian Clavijo, Co-Coordinador del proyecto para Vida Silvestre.

En el predio del establecimiento San Luis ya se comenzó a trabajar sobre un área de 90 hectáreas asociadas a los afluentes de agua que llegan al río Santa Lucía. De esta manera se busca proteger los ecosistemas de estos afluentes, retener más cantidad de agua y mejorar la calidad de este recurso.

En ese camino se encararon dos acciones: la reforestación de árboles nativos y la protección de los humedales a través de la exclusión del ganado mediante un alambrado. Además se busca lograr la recuperación pasiva de los bosques naturales que crecen sobre una zona de pedregales y se instaló un sistema de bebederos de modo de evitar que el ganado tenga que bajar a la cañada y dañe ese ecosistema.

Junto con el establecimiento del San Luis se sumaron al proyecto de conservación el Santa Ema de la Costa, también en el departamento de Florida y la estancia Santa María de Arequita, en el departamento de Lavalleja, propiedad del Colegio Seminario.

En el primero de ellos los técnicos delimitaron un área de 20 hectáreas para preservar una cañada natural mediante la reforestación y exclusión del ganado. También se fortalecerán los humedales de la zona impidiendo la llegada de los animales hasta un tajamar (pequeño dique), que fue completamente cercado.

En el predio propiedad del Colegio Seminario, estudiantes, profesores y personal de la institución reforestaron en tanto media hectárea del bosque ribereño al arroyo San Francisco, uno de los afluentes de la parte alta del río Santa Lucía.

Allí, la iniciativa, además de implementar acciones de regeneración, conservación y reabastecimiento, también fomenta la educación ambiental de los alumnos.

“Tener recursos hídricos y sistemas de ríos, arroyos y cañadas en buen estado con caudales ambientales suficientes para mantener servicios es muy importante. Una gran parte de la actividad humana está vinculada al agua, y acá en la cuenca del Santa Lucía el foco es aún mayor porque abastece a la mayor parte a la población del país”, explicó Natalia Zaldúa, Co-Coordinadora del proyecto para Vida Silvestre.

Entre los objetivos que se plantearon los actores involucrados al momento de delinear el ambicioso programa de conservación se incluyó la meta de devolver a la naturaleza y las comunidades 90.000 m3 de agua a mediano y largo plazo.


Tanto para Vida Silvestre como para TNC y Coca-Cola es fundamental poder monitorear los avances y medir el impacto de las acciones. Para conseguirlo, TNC desarrolló un sistema de cálculo que considera el tipo de actividad, la pendiente del terreno, el tipo de suelo y la pluviosidad de la zona de modo de poder determinar la cantidad de litros de agua que se recuperan gracias a estas acciones de regeneración.

“Ya hace muchos años que Coca-Cola se planteó la meta de regresar a la naturaleza el 100% del agua que emplea en sus bebidas. En ese proceso la Compañía contactó a TNC para dar forma a una metodología que la ayudara en este objetivo.”, explicó Ana Guzmán, Gerente de Comunicación de Innovación de TNC para América Latina.

En ese sentido Silvina Bianco, Directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sustentabilidad de Coca-Cola aseguró que “el cuidado del agua es uno de los focos fundamentales sobre los cuales trabajamos” y destacó que “hace más de una década, Coca-Cola estableció su enfoque sobre el agua centrado en proteger las fuentes, reducir su uso, reciclarla y restituir a las comunidades y a la naturaleza el agua que usamos. En 2018, de la mano de Fundación INDRA y la Fundación Avina  logramos reabastecer en Uruguay el 390% del agua utilizada en el país a través de proyectos de conservación en el Valle del Lunarejo”.

 “El trabajo conjunto encarado en Uruguay junto a TNC y Vida Silvestre de conservación a través de reforestación y restauración de humedales, por un lado, y de inicio de un Fondo de Agua, va en línea con el compromiso asumido a nivel global de proteger los recursos hídricos allí donde operamos. El recorrido ya realizado junto a Avina e Indra, nos motiva a seguir por este camino ahora en una cuenca clave para el país como es la del río Santa Lucía”, aseguró Silvina.

Si querés saber más sobre el trabajo de Coca-Cola para preservar el agua podés visitar esta sección.