El desafío de mejorar el mundo comienza con una idea. Una pequeña semilla que hay que acompañar en su desarrollo hasta que se haya hecho lo suficientemente fuerte para seguir adelante por sus propios medios. Por eso, aunque el mundo de las ideas y las buenas intenciones constituyen el puntapié inicial, es necesario el compromiso de todos para lograr un mundo sustentable. Así lo entendieron los productores agropecuarios del departamento de Rivera, quienes se sumaron entusiasmados a la iniciativa de Coca-Cola, la Fundación Indra y Fundación Avina para preservar el Valle del Lunarejo.

César, Marta, Néstor y Edgardo son sólo algunos de los productores que desarrollan su actividad en este lugar que es único en Uruguay por su belleza natural e importancia vital para garantizar la preservación y acceso al agua.

Marta López es una productora ganadera ya jubilada que trabajó toda su vida en el campo manteniendo el legado de sus padres. Pero los tiempos cambiaron: Marta y su hija –que es quien ahora lleva adelante la producción en las tierras familiares- debieron adaptar su labor para reducir al mínimo el impacto ambiental y colaborar con la preservación del valle.

Alambrar para conservar

Marta se sumó a la iniciativa de Coca-Cola y las fundaciones Indra y Avina en junio pasado. “La gente del proyecto se acercó y nos explicó de qué se trataba. Nos ofrecieron la posibilidad de alambrar nuestros campos para así proteger los montes naturales” explicó Marta a Journey quien está convencida de la necesidad de proteger el monte nativo.

Al alambrar sus campos, según explicó, obtiene un doble beneficio. Por un lado, se impide que el ganado vacuno y ovino se pierda entre los montes; por el otro, se evita la contaminación y el sobrepastoreo. De esta manera, sólo los animales que naturalmente forman parte de ese ecosistema pueden usufructuarlo sin alterarlo. Además se elimina la introducción de “especies invasoras” que crecen de forma veloz y desordenada y demandan mucha más agua que las autóctonas.

Los materiales para el alambrado, así como el asesoramiento técnico fueron provistos gratuitamente como parte del programa de conservación; los productores, en tanto,  se encargaron de las tareas de instalación.

Compromiso con la conservación

Néstor Velázquez es vecino de Marta y trabaja desde hace casi 20 años sus 239 hectáreas de tierra, donde se crían más de 500 vacas y unas 400 ovejas. Néstor hizo propio el compromiso de trabajar de manera sustentable: “Es mi deber conservar las pasturas naturales y fertilizarlas para preservar el monte nativo y mantenerlo así más puro, sin la presencia del ganado” aseguró a Journey.

Néstor asegura además que los resultados comenzaron a verse de manera inmediata y que “todo ha mejorado”.

Con el mismo entusiasmo se sumó al proyecto Edgardo Abelenda, productor desde 1973 y uno de los primeros en adherir a la iniciativa apenas supo de ella. Dueño de 367 hectáreas dedicadas principalmente al ganado vacuno, Edgardo contó a Journey que siempre había sentido la necesidad de “aportar mi propio granito para conservar la naturaleza”.

Para ello “optamos por hacer unas hectáreas de pradera sobre el campo natural, y bueno, ahí ya está dando su fruto”.

César Viera, por su parte, además de adaptar su forma de trabajar asumió el desafío de dar a conocer al resto de los uruguayos el paraíso natural que es el Valle del Lunarejo. Para ello comenzó a oficiar de guía para grupos reducidos de turistas, de modo de minimizar el impacto ecológico. Es que está convencido que para comprometerse con el cuidado y preservación de este paisaje único, primero hay que conocerlo.

Una iniciativa privada con respaldo de la sociedad civil y el sector público

El proyecto de Coca-Cola, Fundación Indra y Fundación Avina cuenta, además del indispensable compromiso de los productores agropecuarios, con el respaldo de las instituciones públicas locales. El alcalde de Tranqueras, Milton Gómes, destacó las mejoras alcanzadas a partir de la implementación de esta iniciativa.

“Desde el municipio nuestra evaluación del proyecto es altamente positiva” dijo Milton a Journey y consideró que “sin lugar a dudas está siendo una palanca de desarrollo muy visible para la capacitación y el apoyo logístico y económico a los productores del Valle del Lunarejo para mejorar sus prácticas con el medio ambiente”.

Para Milton, el Valle del Lunarejo “es una zona de privilegio” con bondades naturales y posibilidades únicas para desarrollar el turismo ecológico en el país. Por eso destacó la importancia de que una empresa como Coca-Cola se interese en apoyar y se involucre en este tipo de proyectos tendientes a preservar la naturaleza. “Si hablamos de Coca-Cola hablamos de éxito, calidad y perfección reconocidos a nivel mundial y contar con el apoyo de una compañía así  demuestra que vamos por buen camino” concluyó Milton.

Si querés saber más sobre el trabajo de Coca-Cola en el Valle del Lunarejo podés leer esta nota.