Hace tiempo que los empaques de alimentos y bebidas forman parte de nuestro devenir cotidiano. Tienen una vida útil muy corta al tiempo que demoran mucho, muchísimo, en degradarse. Por esa razón diseñar estrategias simples y prácticas para darle a estos residuos una correcta disposición final es un desafío que nos involucra a todos.

Aunque la clave pasa, siempre que sea posible, por reducir y reutilizar, también es fundamental incorporar el hábito de la separación y el reciclaje en nuestro día a día. Es con ese espíritu que la Compañía Coca-Cola lanzó en 2018 su iniciativa global “Un Mundo sin Residuos” por la cual la Compañía se comprometió a recuperar y reciclar para el año 2030 el equivalente al 100% de los envases que introduce cada año al mercado. Apuesta además a diseñar nuevas botellas que incorporen cada vez más materia prima proveniente del reciclaje.

Por eso, para que todos comencemos a ser parte de la solución, Journey te invita a conocer más acerca de los distintos materiales pasibles de ser reciclados.

El plástico

El plástico se fabrica a partir de petróleo, gas natural, carbón y sal. Es un material con grandes beneficios vinculados a su durabilidad y peso, pero tarda muchos años en degradarse. Sin embargo, algunos plásticos son 100% reciclable, e incluso durante el proceso de reciclado se consume menos energía que durante el proceso de su fabricación a partir de la materia virgen.

Existen distintos tipos de plástico y cada uno de ellos es utilizado para fabricar diferentes objetos: PEAD (envases detergentes, juguetes), PEBD (bolsas de basura, contenedores flexibles), PET (botellas, bandejas de alimentos), PP (envases de quesos, margarinas) y PVC (marcos de ventanas, tuberías). Cada uno de ellos precisa de un proceso de reciclaje particular, ya que mezclarlos durante el reciclaje genera productos de inferior calidad. Por este motivo es necesario realizar una adecuada clasificación cuando se los descarta.


El plástico se puede reciclar de manera química o mecánica. La primera es más compleja y costosa, por lo que usualmente se recicla con la segunda técnica. El reciclaje mecánico lleva una primera instancia de trituración del material para conseguir chips. Luego se quitan los elementos contaminantes como etiquetas, y después se lavan y secan los chips. Finalmente, tras un proceso de calor se consiguen planchas, que se conocen como pellets de plástico reciclado.

El papel

El papel se logra a partir de procesos químicos que tratan la pulpa de celulosa, obtenida previamente de los árboles. Es un material sensible y reciclable, aunque solo permite pasar cuatro veces por ese proceso. Sin embargo, al reciclar papel, en vez de producirlo a partir de la materia prima, se puede reducir hasta un 60% el consumo de agua y hasta un 40% de consumo de energía

Existen cuatro tipos de papel reciclable:

1) Papel periódico, del cual se obtiene nuevo papel periódico, papel higiénico y pañuelos, entre otros.

2) Papel o cartón ondulado, con el cual se produce nuevas láminas de cartón.

3) Papel de alta calidad, que es todo aquel que se encuentra, por ejemplo, en oficinas para impresiones. La calidad de este le permite que en su proceso de reciclaje se pueda utilizar para sustituir la pulpa de madera para producir más papel.

4) Papel mezclado, que es el que se encuentra por ejemplo en revistas, a partir de su reciclaje se suele producir cajas de cartón.

La presencia de algunos elementos puede entorpecer el proceso de reciclado. Por ejemplo, los satinados, restos orgánicos, plásticos, metales, adhesivos y humedad. Por eso, antes de llevar el papel al contenedor de reciclaje se puede contribuir a su proceso chequeando que no haya mezcladas grampas, papeles de post it, ni servilletas sucias.

El vidrio

El vidrio es un material que se formó naturalmente en la corteza terrestre. Para fabricarlo se utiliza arena que es sometida a muy altas temperaturas para conseguir un punto de fusión y transformación al vidrio. Fue muy valorado durante cientos de años por su firmeza y transparencia; presenta excelentes condiciones para ser reciclado y puede pasar por ese proceso infinitamente. A su vez, no hay desperdicio durante el reciclaje, de una botella de 340 gramos se obtendrá exactamente la misma cantidad de vidrio, sin perder calidad.


Así como con los otros materiales, el vidrio precisa de una buena clasificación y limpieza antes de ser reciclado. Por lo que, antes de llevarlo al contenedor, es importante extraer etiquetas, papeles, chapitas y residuos orgánicos. Asimismo, hay algunos productos que no deben incluirse como vidrios para reciclar, por ejemplo: cacerolas de vidrio, fuentes, cerámica, espejos, vidrios de laboratorio y bombitas de luz.

Al reciclar vidrio se impacta de manera positiva en el medio ambiente, dado que permite conservar aquellos recursos naturales que se utilizan en su fabricación inicial. El proceso de reciclaje en comparación al de fabricación trae numerosos beneficios: se consume menos agua, se reduce considerablemente el consumo de energía, se reducen los residuos generados por el proceso, y las emisiones de gases disminuyen.

Para conocer todos los puntos de Montevideo, se puede consultar en la web https://www.dondereciclo.com.uy.

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