Junto a la Fundación Avina, la Fundación Indra, la Intendencia de Rivera y la DINAMA, Coca-Cola de Uruguay lleva adelante desde 2016 un ambicioso proyecto de conservación del bosque nativo y los recursos hídricos en el Valle del Lunarejo. La iniciativa contempla el trabajo con productores locales, entre ellos Milton. Te invitamos a conocer su historia.

Bombacha de campo, botas de cuero, sombrero, camisa y espeso bigote: Milton Vila representa el más acabado arquetipo del hombre de campo. En él conviven en partes iguales el respeto tradicional por el terruño y el espíritu emprendedor. Junto a su hijo César, Milton anhela reconvertir y ampliar su actividad ganadera y, al mismo tiempo,  convertirse en un activo defensor del medio ambiente.

Con el propósito de seguir desarrollándose como productor rural, Milton compró cinco años atrás un campo en el Valle del Lunarejo, un paraíso de la biodiversidad ubicado en el departamento de Rivera. En “El Gavilán”, nombre con el que bautizó el lugar, más del 70% del terreno está ocupado por bosque nativo, cuya preservación es vital para la conservación de los recursos hídricos del lugar.



Esta característica suponía un verdadero desafío productivo y la oportunidad de incursionar en nuevas prácticas sustentables. Una de las principales dificultades que presentaba “El Gavilán” era el acceso al agua. De hecho, el único lugar en el que Milton podía construir su casa era precisamente en el punto más alto del terreno, donde el agua no llegaba.

Los primeros años no fueron fáciles. El ganado sólo podía pastar en el 30% del terreno y se veía obligado a entrar al bosque nativo en busca de agua. Más temprano que tarde los números dejaron de cerrar y la idea de vender todo aparecía cada vez con más recurrencia. Hasta que César llegó con una propuesta que prometía dar un giro de 180 grados a esas tierras: el ecoturismo. El golpe de timón permitiría ahuyentar la resistida posibilidad de vender las tierras, ampliar los ingresos familiares e incorporar técnicas de producción sustentables.


Para poder llevarlo a la práctica, la familia Vila se sumó al programa de conservación del bosque nativo y los recursos hídricos que llevan adelante Coca-Cola en el Valle del Lunarejo junto a la Fundación Indra, la Fundación Avina, la intendencia de Rivera y el gobierno nacional a través de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).

Tras estudiar el caso, la Fundación Indra consideró prioritario encontrar una solución a las dificultades en el acceso al agua, para evitar el ingreso del ganado al bosque nativo. La solución llegó bajo la forma de un molino de viento, que lleva agua hasta la casa de los Vila. “Cuando comenzó a funcionar el molino todo fue un éxito, un suceso, un lujo” aseguró entusiasmado a Journey Milton.

Hoy la familia tiene acceso a agua todos los días, algo vital no solo para su vida diaria sino para poder impulsar su emprendimiento turístico. Milton construyó además un bebedero para el ganado, que ya no entra al bosque nativo. Eso permitió la regeneración natural de la vegetación y mejoró la infiltración del agua de lluvia.

 


César, por su parte, delineó un sendero para llevar a los turistas a recorrer este paraíso desconocido para la mayoría de los uruguayos, y ya proyecta la construcción de un comedor y una posada para que los visitantes puedan pasar una temporada allí.

El programa de conservación que lleva adelante Coca-Cola junto a sus socios fue implementado hace 3 años y tiene en la adhesión de los productores locales su pata más importante. Hasta el momento se logró conservar más de 2.500 hectáreas de bosque nativo en las tierras de más de una veintena de productores. El éxito del programa, aseguran desde la Fundación Indra, permite soñar con que se replique el modelo de conservación en otras partes del país.

Si querés saber más acerca del trabajo de Coca-Cola en el Valle del Lunarejo podés visitar esta sección.