La actividad se inscribió en el marco del programa Un Mundo sin Residuos por el que Coca-Cola se comprometió a nivel global a recuperar y reciclar para el año 2030 el equivalente al 100% de los envases que introduce en el mercado.

¿Qué impacto tiene levantar una colilla enterrada en la arena? ¿Cuál es el beneficio de recoger un vaso de plástico que flota en el agua y tirarlo a la basura? ¿Cómo afecta el grado de limpieza de la arena en la salud de los océanos? Ante un desafío medioambiental enorme, cada acción suma para cuidar el planeta en el que vivimos. Con ese espíritu, más de 50 voluntarios se sumaron a la convocatoria lanzada por Coca-Cola de Uruguay y Coca-Cola FEMSA –embotelladora de la Compañía en el país- para limpiar la playa de San José de Carrasco y ayudar a vivir en “Un Mundo sin Residuos”.

De los 40 balnearios y 65 kilómetros de playas blancas que hay en el departamento de Canelones, San José de Carrasco fue la seleccionada por Coca-Cola Uruguay para esta primera jornada de limpieza. De esta forma, decenas de voluntarios -entre niños, adultos, participantes de organizaciones sociales y directivos de la Compañía- se reunieron para disfrutar de un día de sol con un propósito común: recolectar la mayor cantidad de residuos de la costa.

Los voluntarios fueron recibidos por los organizadores y el equipo de Meta Sustentable, la empresa especializada en consultoría ambiental que diseñó la actividad. Después de entregarles un kit que incluía un gorro, una bolsa y guantes de látex, se formaron tres equipos para organizar la recolección de residuos. Los participantes buscaron desechos cerca del agua y entre las dunas, donde recogieron ojotas, lamparitas, latas, botellas, ropa, envases, pañales y un sinfín de objetos que desentonaban con el paisaje natural.

Martina Jiménez de Aréchaga, una de las voluntarias, cargaba con una bolsa repleta de residuos, orgullosa de saber que su acción ese día tenía un propósito. Abogada de profesión, llegó ese día a la playa de San José de Carrasco por invitación de una amiga. En su hogar se separan y clasifican los residuos generados, pero sabe que es necesario tomar más medidas aún. A las 10:30, luego de una hora de iniciada la actividad, el esfuerzo ya había dado sus frutos. Los voluntarios, que llevaban en sus manos bolsas llenas de basura, ahora tenían que separarla por categorías: metal, vidrio, plásticos, maderas y fibras. En total se recogieron 50 kilos de desechos, de ellos 30 eran de plástico pasible de ser reciclado.

“El aprendizaje que me llevo hoy es la importancia del reciclaje, nos enseñaron cómo clasificar las cosas que encontramos. Hay que tener más cuidado y hay que mirar con más atención qué es lo que estamos comprando, no comprar por lo más barato o más lindo, sino ver cuál envase es más ecológico y más fácil para reciclar”, aseguró Martina.

“Esta actividad se enmarcó dentro de la iniciativa global que tiene Coca-Cola, que es Un Mundo Sin Residuos. Consiste en trabajar fuertemente en todo lo que es el ciclo de vida de nuestras botellas, desde cómo se fabrican, cómo se recolectan y cómo se reciclan. Lo que buscamos es plantear cómo tenemos que trabajar con los residuos que generamos para que no lleguen a esos lugares que tanto queremos”, explicó a Journey Verónica Gené, Gerente de Asuntos Corporativos de Coca-Cola FEMSA Uruguay. Con la campaña  Un Mundo Sin Residuos, Coca-Cola se planteó el desafío de recuperar y reciclar para el año 2030 el 100% de los envases que introduce en el mercado.

En esa línea la Compañía presentó la nueva botella de Vitale realizada 100% con materia prima proveniente del reciclaje. Se trata de la primera botella 100% reciclada y reciclable en el mercado uruguayo.

Si querés saber más sobre Un Mundo sin Residuos podés leer esta nota.