Los restos plásticos son una de las principales amenazas para los ecosistemas acuáticos: tortugas y mamíferos marinos (así como aves, tiburones o peces) los confunden con alimentos, lo que impacta en la red trófica marina y genera un potencial riesgo para la salud del ser humano. Por eso, una investigación de la Universitat de València se centra en identificar y contabilizar microplásticos en tortugas y delfines a partir de las muestras de su sistema digestivo tomadas tras quedar varados en la playa o ser recogidos por pescadores.

“Por un lado, cuantificamos los microplásticos y los caracterizamos, determinando su forma, color y tamaño”, señala Jesús Tomás, investigador de la Unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles. “Por otro, identificamos los polímeros en dichos microplásticos, lo que es clave; así descubrimos la procedencia de todas estas partículas nocivas: si son fibras de ropa, proceden de plásticos industriales o son fragmentos de otros plásticos”, agrega. “De este modo –continúa– podemos saber qué residuos plásticos son los que más contribuyen por su degradación a la presencia de microplásticos en nuestros mares, contribuyendo así a cambios en la industria que promuevan una economía más circular”.

Microplásticos encontrados en el tracto digestivo de una tortuga marina después del procesamiento de la muestra.

Este proyecto es uno de los tres estudios científicos que en 2018 obtuvieron financiación de Coca-Cola en España dentro de su programa Mares Circulares que, además de limpiar de residuos nuestras playas y fomentar el reciclaje, busca impulsar la investigación para avanzar en el conocimiento del problema de la basura marina.

Hasta esa fecha, de los 46 delfines listados analizados, el 90,5% tenía microplásticos en su aparato digestivo mientras que en el caso de las 12 tortugas marinas, estos materiales estaban presentes en el 83,3%.

Otro estudio –también apoyado por Coca-Cola España– se encarga de evaluar la presencia de plásticos en peces óseos (muy consumidos) y su potencial impacto en la cadena trófica. El estudio analizó 60 peces de nueve especies capturados en diferentes puntos del Mediterráneo. “Encontramos restos plásticos en el estómago del 20% de los animales estudiados, tanto en forma de microplásticos provenientes de plásticos más grandes que se han ido rompiendo, como de fibras de origen plástico, procedentes de redes, ropa o incluso productos de limpieza y cosmética”, dice Ana Elena Ahuir, profesora asociada de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia.

Control de la contaminación marina desde el aire

Captura de pantalla donde se puede ver la localización de un objeto. A la derecha se observa la medida (longitud 3D y proyectada) del eje mayor del objeto a partir de la imagen obtenida. 


Limpiar las playas de residuos es un arduo trabajo que implica, antes de recolectar y clasificar la basura, monitorizar esos depósitos de arena para saber cuántos residuos hay y cuál es su naturaleza. Para reducir esfuerzos y agilizar estas labores –que generalmente se hacen a pie–, Coca-Cola España apoya un proyecto basado en el uso de drones para el control de la contaminación marina.

“Fotografiamos la Playa de Camposoto (Cádiz) en un corto espacio de tiempo y en unos pocos vuelos. Al procesar lo captado con los programas de reconocimiento de imagen, no sólo obtenemos una imagen global a partir de las cientos de fotos tomadas, sino también imágenes individuales de cada uno de los residuos, a muy alta resolución”, explica Luis Barbero, catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de Cádiz, que ha dirigido la investigación.

“Posteriormente, localizamos y medimos diversos objetos de plástico, comprobando que aquellos de un tamaño superior a los 10 centímetros eran inequívocamente detectados y cuantificados”, prosigue. Y agrega: “A través de esta metodología, vemos posible monitorizar de forma remota la presencia de basura marina en zonas costeras”.

Lo cierto es que un mayor conocimiento del desafío que supone la contaminación marina contribuirá a generar una mayor implicación social y económica para transformar el actual modelo de economía lineal en uno más circular, con el fin de mitigar las causas de este crítico problema ambiental.