En el mes del medioambiente Compromiso Empresarial para el Reciclaje (Cempre) ofreció un taller virtual destinado a informar sobre la realidad ambiental actual. “La crisis sanitaria dejó al desnudo la vulnerabilidad de nuestros sistemas de recuperación de materiales”, apuntó Federico Baráibar, director de Cempre Uruguay, haciendo referencia a la necesidad de suspender la recolección y clasificación de residuos reciclables debido al peligro de contagio de Covid-19.

“En términos generales, pre-coronavirus, había muchos indicadores interesantes que nos estaban llevando a un mejor camino”, aseguró el director de Cempre a Journey, y destacó, como ejemplo, los esfuerzos que se están realizando en varios departamentos de nuestro país para instalar rellenos sanitarios, solución que se presenta hoy en día como una de las necesarias alternativas al vertedero para la disposición final de la basura. En cuanto a la clasificación de residuos, explicó que las plantas no alcanzan.

Prueba fehaciente de ello es el caso de la empresa de reciclaje Ecopet, situada en Pando, que teniendo el potencial para recuperar el 100% de las botellas de plástico PET que produce Cristalpet -la principal fabricante de botellas de plástico a nivel local-, solo recicla una quinta parte de ese volumen ya que no consigue obtener la cantidad necesaria para funcionar al máximo de su capacidad.“La gran pregunta es a dónde van a parar esos envases”, señaló a Journey Pablo Luis, gerente de Ecopet, y enseguida ofreció su respuesta: “Se están enterrando, y eso corta un circuito económico importante”, explicó y agregó que desde la empresa se está buscando la manera de mejorar la situación.

Aunque tiene la capacidad de reciclar 1.000 toneladas de plástico PET al mes, a la planta de Ecopet solo llegan 200 toneladas. 

"No está mal el nivel de reciclaje de residuos domésticos del país, pero está mal el cómo: hay mucha informalidad, y eso es inaceptable”. En este sentido, aclaró que el volumen recuperado mediante el Plan de Gestión de Envases representa solo un 2% del total de lo que se recicla.

Para Federico, la solución a este problema comprende a varios eslabones de la cadena; el primero es la comunicación con la ciudadanía: “Tenés que tener mecanismos de comunicación con la gente y lograr que esté más involucrada en esos sistemas”. Por otra parte, es necesario que la población apueste por el sistema formal, segregue sus desechos y deposite los materiales reciclables en los contenedores adecuados, en lugar de hacerlo en los que están destinados a residuos mezclados: “Lo que hay que hacer es que en esos contenedores no termine ningún material valorizable, que los sistemas formales sean los que recuperen los materiales y que la capacidad de clasificación sea mayor; que todo lo que tenga que terminar en una planta de clasificación termine allí, y que esas plantas tengan a donde enviar sus residuos”. Con esta última idea, Federico hizo referencia al concepto de reciclabilidad, ya que no solo se debe considerar la posibilidad teórica de reciclar un material, sino su potencial valorización en el ámbito local.

“Lo que hay que lograr es que todo lo que tenga que terminar en una planta de clasificación, termine allí”, reflexiona Federico Baráibar, director de Cempre. 

Más allá de los puntos débiles, Federico destacó la predisposición positiva de los distintos agentes del sector. En esta línea, adelantó que Cempre estará trabajando junto al sector empresarial para reevaluar las estrategias destinadas a cumplir las metas ambientales que se habían propuesto a corto y mediano plazo, y que pueden haberse visto afectadas por la pandemia. Desde Cempre consideran que el aporte del sector privado es fundamental para avanzar hacia un sistema sustentable, y por eso trabajan para aportar desde su lugar a la administración pública. “La economía circular demanda un involucramiento entre el generador y la solución final”, apuntó Federico.

La asociación civil Cempre Uruguay fue creada en 1996 a partir de la iniciativa de un grupo de empresas con el objetivo de promover la reducción y el reciclaje de residuos. Actualmente participan de esta asociación 15 instituciones, entre las que se encuentra Coca-Cola Uruguay. En ese marco, Cempre se convirtió en un aliado muy importante en el gran desafío que se planteó la Compañía con su programa Un Mundo Sin Residuos, el compromiso de Coca-Cola a nivel global para recuperar y reciclar, para el año 2030, el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado.