Las Empresas B no pretenden ser las mejores, ni las que tienen más ganancias monetarias, ni tampoco las más grandes. Así lo admiten abiertamente e incluso aseguran con cierto orgullo que nada está más alejado de sus verdaderos objetivos que esas opciones. Su principal interés pasa por ser compañías sustentables desde el punto de vista económico y con gran consciencia sobre el medio ambiente, sus trabajadores y la comunidad en la que están inmersos.

Para ser una Empresa B, es necesario ser certificada por Sistema B, una organización internacional que promueve una serie de prácticas empresariales que generan un alto impacto positivo en la sociedad.

Estos son algunos puntos clave para ser una Empresa B:

1.     El primer desafío que debe encarar una empresa para poder ser certificada como B, es avanzar en la resignificación del concepto de “éxito”. Para estas compañías, triunfar no pasa por la cantidad de dinero que ingresa o por el tamaño de su producción. Para ellas tiene una definición mucho más amplia: una Empresa B entiende que alcanza sus metas cuando su accionar tiene un impacto positivo tanto desde el punto de vista social como medioambiental.

2.     Para las empresas que quieren certificarse por el Sistema B, es esencial entender que sus esfuerzos no implican un bien individual, sino que están inmersos en un movimiento que busca transformar el mundo. Una Empresa B tiene el objetivo de generar cambios internos, pero también de contagiar esas buenas prácticas. Para ello apelan a conectarse e interactuar activamente en las comunidades donde se desarrollan.

3.     Los servicios o productos de una Empresa B son de buena calidad y tienen una fuerte apuesta por el ecodiseño, pero -sobre todo- tienen un importante valor agregado. Cuando una persona adquiere algo elaborado por una de estas compañías, entiende que detrás de ese producto hay trabajadores cuidados, residuos reducidos, desechos reciclados y optimización del uso energético, entre otros elementos.

4.     Una Empresa B es muy consciente de su impacto ambiental en el mundo. En este sentido, por ejemplo, realizan controles continuos y mediciones sobre cómo están utilizando los recursos naturales. Conocen con precisión su estado de situación y progresiones. Para ello destinan tiempo y recursos que les permiten mantener actualizada su información.

5.     La Empresa B cuida mucho a sus trabajadores. Bajo la consigna de igualdad, en estas compañías se ejecutan políticas que atienden las necesidades de sus trabajadores. Por ejemplo, para poder recibir la certificación, la empresa debe asegurar que sus salarios máximos y mínimos estén dentro de unos parámetros determinados por Sistema B. En este sentido, se trata de equilibrar el valor del trabajo de todas las personas involucradas y de generar instancias para cuestionarse si es justo el salario, en qué condiciones se contratan a los empleados o qué les ofrece la empresa.

6.     La Empresa B es sustentable desde el punto de vista económico. Este es uno de los pilares para todas las compañías que son certificadas y una de las principales dificultades con las que se encuentran las compañías cuando comienzan este proceso. Lograr este objetivo es un gran desafío porque implica cuidar el medio ambiente, a los trabajadores y la comunidad y, al mismo tiempo, generar ganancias genuinas que les permita sustentar sus procesos de producción.

Si querés conocer más de cerca de la experiencia de una de las 10 Empresas B que hay en Uruguay podés leer esta nota.