En el siglo XVIII el francés Antoine Lavoisier pronunció una máxima que generó una auténtica revolución en el mundo de las ciencias y por la que es considerado el padre de la química moderna: “En la naturaleza nada se crea ni se destruye, todo se transforma”.

Tres siglos más tarde y con varias revoluciones industriales a cuestas, el mundo busca cada vez más la manera de transformar sus desechos en nuevos insumos, generar una auténtica economía circular y así reducir el impacto ambiental que genera la vida moderna.

Fue con ese espíritu que Agustina Comas, una joven diseñadora uruguaya, encontró en la ropa otra manera de promover la sustentabilidad. Sus prendas tienen una característica única: tienen una historia. Es que nacen a partir de un proceso relativamente nuevo en Uruguay, el upcycling, por el cual se reutilizan otras prendas y desechos de procesos de fabricación previos.

“El upcycling sorprende bastante y es como el gancho para poder contar la historia” contó Agustina a Journey.

A diferencia del proceso del reciclaje, el upcycling no destruye primero para poder crear después. En el reciclaje, explicó Agustina, hay telas que se generan a partir del plástico PET utilizado en botellas. El PET pasa por un proceso de destrucción para luego ser fusionado con el algodón y transformarse finalmente en prendas de vestir. “El producto final es una tela en la que ya no quedan rastros ni del algodón ni del PET. En el upcycling, en cambio, hay memoria de lo que se utilizó como materia prima y se puede ver claramente en la nueva prenda”, aseguró Agustina.

El upcycling como proceso creativo

Agustina asumió el desafío de convertirse en emprendedora y en 2013 fundó en la ciudad brasileña de San Pablo la marca “Comas” cuyos diseños están 100% creados a partir de residuos de fábricas. El creciente interés por el upcycling y la moda sustentable la llevó a ganarse un lugar en el local multimarca de Montevideo “Recicla”.

“Mi idea era que la gente no se diera cuenta a primera vista que era hecho con upcycling, por las terminaciones impecables, por la construcción impecable y que vieran que había algo más ahí recién cuando se fijaran bien” explicó Agustina.

Agustina se dedicaba al upcycling antes de siquiera conocer la palabra. El camino que la llevó a este proceso fue en parte producto de la casualidad y su búsqueda por nuevos desafíos creativos y por otra parte una creciente conciencia sobre la necesidad de avanzar cada vez más hacia hábitos de vida, de producción y de consumo más sustentables.

Y fue precisamente en la abrumadora inmensidad productiva de San Pablo donde encontró la manera de empezar a recorrer ese camino. “Trabajando como diseñadora en el mercado de Brasil empecé a ver el volumen de ropa que sobraba, empecé a observar todo el excedente de cada colección, incluso después de la liquidación, esas prendas que iban quedando como muertas, guardadas en galpones” contó.

En 2008 y junto a Ana Inés Píriz, otra diseñadora, Agustina participó del desafío que proponía la multimarca Magma bajo el lema de la moda sustentable. Crearon “InUsei”, proyecto para el que dieron forma a una colección entera a partir de stocks parados.

En Comas, Agustina amplió sus posibilidades. La materia prima ya no se limitaba solo a stocks, sumó prendas con defectos que fueron descartadas y los retazos del desperdicio que dejaba el proceso de producción de otras marcas de ropa. En ese camino también desarrolló “una serie de materiales como la tela Oricla que se realiza con orillos de los rollos”, contó Agustina.

Además, asegura que el proceso productivo que implica esta técnica insume mucho menos energía que el método tradicional. Agustina aprovecha todos los recursos que llegan a sus manos. Por caso, sus tarjetas personales están hechas con el cartón que recupera del interior de las camisas con defectos que no llegan a la venta al público y que luego somete al upcycling.

Ahora Recicla comenzó a convertirse en un punto de referencia de la moda sustentable en Montevideo. Según contó, desde que comenzó a vender sus prendas allí, muchos otros diseñadores jóvenes se acercaron para presentarle propuestas innovadoras tendientes a reducir el desperdicio que se produce en la industria de la moda. Para Agustina ver que estas ideas comienzan a expandirse de a poco le ratifican que va por el buen camino que, según explicó, tiene un horizonte bien claro: “El día que ya no tenga más materia prima, entonces logré mi misión”.

Si querés saber más distintas propuestas para cuidar el Medio Ambiente podés entrar a esta sección.