Nelson Mandela advirtió en 2002 que es la educación, y no otro, “el arma más poderosa que se puede usar para cambiar el mundo”. Es con ese mismo espíritu que Repapel apuesta desde hace ya casi 20 años a generar un cambio de hábitos desde la infancia, de modo de avanzar hacia una sociedad más sustentable.

Desde 1999 esta ONG trabaja en escuelas de todo el país con el objetivo de involucrar a los niños en el cuidado y protección del medio ambiente. “Apostamos a un cambio de hábitos y conductas como fruto de la toma de consciencia. Trabajar en las escuelas es fundamental porque es una edad en la que se están formando los valores, los hábitos y hay una sensibilidad natural de los niños hacia la mirada de su entorno” explicó a Journey Silvana Dalmás, una de las fundadoras de Repapel y responsable del área de Educación Ambiental.

Las tres “R”

El eje central del trabajo de la organización es instalar las tres “R” entre las opciones que manejan en su vida diaria los chicos. Aunque el trabajo que realiza en las escuelas está fundamentalmente vinculado con el reciclaje, Silvana explica que esa es siempre la última opción. “Lo primero es Reducir el consumo de cualquier residuo, luego ver si lo que tengo lo puedo Reutilizar. La última opción es el Reciclaje” aseguró.

Incorporar las tres “R” requiere de un profundo cambio de paradigma en cada hogar. Y los chicos son los actores principales en ese cambio. “Estamos en un momento de cambio generacional en el que muchas veces hay cierto choque entre lo que los niños ven en sus casas y lo que aprenden en la escuela en materia de cuidado del medio ambiente”, explicó Silvana, quien aseguró que en la actualidad “convivimos con estas dos versiones, pero estamos convencidos de que las generaciones que se están formando ahora nacen con otra sensibilidad”.

Por eso la apuesta fuerte de Repapel es en el ámbito de la educación. En las distintas escuelas en las que trabaja se busca que sean los chicos quienes se conviertan en verdaderos agentes de cambio. Se los involucra en la recolección de papel y se les enseña su ciclo de vida completo: primero lo utilizan, luego lo desechan en un recipiente especial antes de ser reciclado, y ese papel vuelve luego a los chicos en forma de útiles escolares hechos de papel reciclado que ellos mismos utilizan.

“Lo que buscamos es que se pueda ver un resultado positivo de esa conducta que estamos promoviendo, que se reconozca el esfuerzo de los niños en clasificar, organizarse internamente y que todas las clases tengan una papelera”, señaló Silvana.

Una iniciativa que crece año a año

“En las escuelas realizamos talleres de educación ambiental, trabajamos en la parte que ellos no ven, que es el proceso productivo del papel reciclado. Les enseñamos la teoría del ciclo de la vida del papel y también la práctica, porque montamos una pequeña fábrica de reciclaje donde se cumple paso a paso con lo que se haría en una real”, explicó Silvana.

Así, en 2017 y gracias al compromiso de los chicos, Repapel logró recolectar más de 30 toneladas de papel en las 57 escuelas de todo Uruguay en las que trabajó. La organización completa su labor además en asociación con el sector privado. El trabajo junto a más de 200 empresas que clasifican el papel que no utilizan permitió elevar hasta las 630 toneladas la cantidad de papel recolectado el año pasado. Montevideo Refrescos, embotellador de Coca-Cola en Uruguay, es una de las tantas compañías que acompañaron a esta organización a lo largo de su historia.

Además del trabajo en escuelas y empresas Repapel apuesta a “generar un comunidad de reciclaje” por medio de distintas actividades que buscan integrar a la escuela con los padres y los vecinos de cada localidad. El objetivo es lograr que la institución educativa pase a ser también “un centro de referencia de reciclaje”.

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