Cada vez son más los ciudadanos, empresas y países que apuestan por una economía circular. Con la producción y el consumo sustentable como bandera, el reto ahora es articular a nivel global los distintos esfuerzos para caminar hacia una misma meta: alcanzar Un Mundo Sin Residuos.

La Fundación Ellen MacArthur (EMF) dio un gran paso hacia esa dirección, al presentar los “Objetivos universales para políticas de economía circular que permiten una transición a gran escala”, tras nueve meses de consultas e intercambios con instituciones, organismos, gobiernos y empresas como la Compañía Coca-Cola.

Los cinco objetivos incluidos en el documento permitirán que el Sistema Coca-Cola y otras organizaciones privadas involucren a los gobiernos en objetivos políticos alineados con modelos circulares. De esa forma, iniciativas como la botella de Vitale hecha 100% de otras botellas, podrán contar con las condiciones para fortalecerse y replicarse.

Los beneficios ambientales y sociales derivados de estos cinco objetivos son el mayor estímulo para los responsables de fijar políticas sobre economía circular en cada país. La eficiencia energética y el uso de energías renovables están permitiendo abordar el 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero el 45% restante está vinculado directamente a la forma en la que se fabrica y consume a nivel global.

OBJETIVO 1. Estimular el diseño para una economía circular

La meta es promover la elaboración de bienes con criterio de circularidad. Es decir, que sean capaces de ser reutilizables, reciclables, reparables y remanufacturables. Este objetivo aplica para todos los sectores productivos: desde la industria de alimentos hasta la construcción de edificios y la elaboración de productos químicos, por ejemplo.

OBJETIVO 2. Gestionar recursos para preservar el valor de los materiales reutilizables

La idea es promover y fortalecer acciones, como la creación de impuestos y políticas de adquisiciones, que fomenten la reparación, el intercambio, la reventa y la remanufactura de los materiales, así como políticas de recolección y clasificación, mercados de materiales secundarios, simbiosis industrial y Responsabilidad Extendida del Productor.

OBJETIVO 3. Crear las condiciones para una adecuada transición

La creación de incentivos económicos y requisitos regulatorios permitirán que las soluciones de la economía circular se conviertan en la norma, en lugar de la excepción, generando así un impacto a gran escala. Para eso es crucial alinear incentivos fiscales y arancelarios, asegurar subvenciones y revisar la política de competencia.

OBJETIVO 4. Invertir en innovación, infraestructura y habilidades

Los fondos públicos y la inversión privada deben tener un norte común: desarrollar las habilidades necesarias para crear oportunidades de economía circular y garantizar una transición inclusiva. Solo así se estimulará la investigación, el desarrollo de infraestructura física y digital, y la incorporación de la economía circular en los planes de estudios.

OBJETIVO 5. Colaborar para alcanzar un sistema más participativo e integrado

El trabajo mancomunado entre el sector público y privado es clave para eliminar barreras, desarrollar nuevas políticas y alinear las ya existentes. A la par, todos los departamentos gubernamentales deberán alinear sus políticas para garantizar cambios duraderos, y medir el progreso del enfoque circular en todas las industrias.

Con más de 10 años de experiencia en la promoción de la economía circular como solución para afrontar los mayores desafíos del planeta, la Fundación Ellen MacArthur, con sede en el Reino Unido, busca fijar objetivos comunes entre gobiernos y empresas, y reducir la fragmentación de esfuerzos en la transición hacia una economía circular a escala global.

En colaboración con ONU Medio Ambiente, la Fundación lidera el Acuerdo Global de la Nueva Economía del Plástico, del que participan casi trescientas organizaciones y empresas, entre ellas la Compañía Coca-Cola.   

El acuerdo busca erradicar el desperdicio y la contaminación por plásticos desde su origen y fue rubricado por productores, marcas, minoristas, recicladores y los negocios más importantes del mundo.

En ese sentido, destaca el compromiso global de Coca-Cola, que con su iniciativa Un Mundo Sin Residuos, busca recolectar y reciclar el 100% de los envases que comercializa al 2030. La mejor prueba de que a la economía circular se llega con trabajo conjunto y acciones concretas.