A comienzos de año se reglamentó en Uruguay el uso sustentable de las bolsas plásticas. La nueva normativa estableció que sólo pueden fabricarse o importarse bolsas biodegradables o compostables, y que los comercios deben cobrar las bolsas al cliente de modo de reducir su uso. El objetivo es claro: generar un cambio cultural en favor del planeta y mitigar el impacto ambiental derivado de la utilización de las bolsas plásticas.

La preocupación que movió a las instituciones públicas a avanzar en ese sentido es la misma que llevó a Paula Gremmelspacher a lanzar al mercado, varios meses antes de la aprobación de la nueva normativa, una propuesta innovadora que invita a modificar hábitos en el hogar. A través de su emprendimiento Ecobee comercializa bolsas de lienzo realizadas a mano para sustituir las plásticas, un novedoso y sustentable sustituto para el film de cocina y cepillos de dientes hechos con bambú.

“Para mí se trata de un emprendimiento ideal, porque mi madre es artista plástica y tengo facilidad y amor por las manualidades, pero nunca me imaginé llevarlo a cabo”, aseguró Paula a Journey asombrada por la buena recepción que tuvo el producto en el mercado uruguayo.

A mediados de 2018 esta licenciada en Ciencias Ambientales llegó a Uruguay desde Argentina para acompañar a su pareja a terminar sus estudios. Una vez emprendida la aventura de cruzar el charco se propuso generar conciencia en el último eslabón de la cadena de consumo: el hogar. Con esta idea en mente comenzó a investigar y desarrollar productos que reemplazaran a los de un solo uso, y de este modo nació Ecobee.

El primer paso surgió tras evaluar las alternativas que existían para el papel film. Estudió distintas experiencias que se estaban ensayando en Europa y creó así un envoltorio biodegradable.

Para su creación Paula utiliza telas elaboradas 100% con fibras naturales que luego recorta en distintas medidas. Luego las pasa por cera de abeja caliente y por jarabe de jojoba. Finalmente las deja secar hasta que la fibra absorbe el líquido. El resultado es un envoltorio sustentable que puede ser lavable, reutilizable y compostable. Para utilizarlo simplemente se debe cubrir el alimento y envolverlo, con el propio calor de las manos se vuelve autoadherente. Son aptos para la heladera y el freezer.

Paula apuesta también a que los cepillos de dientes elaborados a partir de bambú sustituyan definitivamente a los de plástico. El principal beneficio es que tardan apenas 180 días en degradarse, mientras que los tradicionales pueden demorar más de 500 años.

Otro producto que incentiva a reemplazar es el sorbete plástico, cuya vida útil es de sólo 20 minutos y demora más de 200 años en degradarse. La emprendedora propone reemplazarlo por una versión de acero inoxidable que puede lavarse, reutilizarse y que se adquiere una única vez.

Paula confía que desde el hogar se pueden cambiar hábitos para promover una nueva forma de pensar. Generar conciencia sobre los productos que se consumen, y ver las posibilidades que brindan para que se pueda reducir su uso y reutilizar todas las veces que sea necesario y además de que tengan propiedades reciclables o biodegradables.

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