"Nos enojaba ir a la casa de nuestros amigos y familiares y ver que mezclaban todos los residuos, así que empezamos a llevarnos la basura de sus casas. Era evidente que teníamos que buscar otra solución", explica Andrea Alba, cofundadora de Compost Ciudadano, un proyecto que comenzó hace casi un año junto a su pareja, Federico Luisi, y a través del cual ya lograron compostar 55 toneladas de residuos orgánicos.

La idea surgió antes, incluso fuera de Uruguay, cuando esta pareja de licenciados en Comunicación se encontraba de viaje por India: luego de tres meses de experiencias movilizadoras, decidieron volver a Uruguay y concentrar su vocación social en un proyecto concreto, un nuevo emprendimiento basado en promover buenas prácticas ambientales en su comunidad. 

La idea de Compost Ciudadano es tan simple como efectiva: cada semana recolectan los residuos orgánicos de los hogares montevideanos que se sumaron por medio de un sistema de suscripción, quienes luego reciben el compost resultante de sus residuos. El compostaje implica un proceso que lleva entre dos y tres meses y que termina generando un abono natural.

El primer paso fue lanzar la idea en las redes sociales junto a un formulario para conocer de forma preliminar cuál podría ser la respuesta de la gente. "A los cuatro días ya se habían postulado más de 1.000 hogares para participar. Eso nos sirvió para darnos cuenta de que nuestra idea tenía potencial para crecer", cuenta Andrea a Journey.

El abono natural que resulta del compostaje es ideal para las huertas

Entusiasmados por la buena respuesta dieron el segundo paso: una prueba piloto de tres meses en el barrio Ciudad Vieja, en un predio cedido a una cooperativa de viviendas. Andrea y Federico utilizaron ese tiempo para capacitar a los vecinos e instalaron cinco tanques de 1.000 litros de agua -adaptados por un amigo diseñador industrial- para contener el compost. 

"Lo hicimos con lo que teníamos a nuestro alcance y de manera voluntaria. Muchos nos decían que la gente se iba a quejar del olor, pero lo único que se generó fue participación", cuenta la emprendedora. 

La prueba piloto fue un éxito y los vecinos se apropiaron del espacio y del proyecto aprendiendo a compostar ellos mismos e incluso creando su propia huerta comunitaria. "Tomamos lo que pasó en Ciudad Vieja como modelo, y ya hoy no precisan de Compost Ciudadano para gestionar sus residuos", cuenta Andrea y señala que el objetivo de los talleres de capacitación que realizan gratuitamente es justamente sembrar pequeñas comunidades de compostaje que se autogestionen. 

Una solución para un problema que crece

A poco de cumplir su primer año de vida Compost Ciudadano ya lleva recuperadas más de 50 toneladas de residuos orgánicos, además de 12 talleres dictados en diferentes comunidades y centros educativos. Hoy ya son cerca de 300 hogares los adheridos al proyecto que entregan cada semana sus desechos orgánicos y reciben cada tres meses 10 litros de compost.


"Como próximo objetivo tenemos el de llegar a 600 hogares más el próximo año", se entusiasma Andrea.

En la cadena de revalorización también participa Tresor, una planta de tratamiento de residuos orgánicos ubicada en Toledo Chico que se encarga de compostar los desechos que Compost Ciudadano les entrega. 

"Tener un lugar seguro para compostar es clave para poder seguir creciendo en cantidad de residuos recolectados y en la calidad del abono", señala Andrea, y agrega que en el futuro imaginan poder establecer alianzas con los municipios para adaptar el modelo a cada zona de la ciudad. 

Y como objetivo mayor, piensan en la idea de crear una red nacional de compostaje. "Hay algunos modelos similares en Salto y Paysandú, no sentimos que sean competencia, todo lo contrario, nos encantaría poder intercambiar experiencias y sumar más iniciativas", afirma, y concluye: "La basura es tanta que hay lugar para todos".

Desde Coca-Cola Uruguay promovemos los hábitos que van en línea con nuestro compromiso de ir hacia Un Mundo sin Residuos y acelerar el paso hacia la economía circular. En todo el mundo, trabajamos para llegar al 2030 con la capacidad de recolectar y reciclar el equivalente al 100% de los envases que ponemos en el mercado.