La iniciativa del colegio Seminario se enmarca en el plan piloto que llevan adelante Coca-Cola de Uruguay junto con The Nature Conservancy, la ONG Vida Silvestre y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua para preservar la cuenca del río Santa Lucía. El ambicioso proyecto busca restituir 90.000 m3 de agua en el mediano y largo plazo.

Anacahuitas, coronillas, espinillos y guayabos crecen custodiados por el cauce tranquilo del arroyo San Francisco, en la estancia Santa María de Arequita, propiedad del colegio Seminario. Allí, en la falda del Cerro Arequita, la presencia de estos ejemplares es producto del trabajo de alumnos de sexto año de Agronomía comprometidos con la reforestación como modo de combatir el estrés hídrico y cuidar el agua en la zona.

En un predio de media hectárea, 42 estudiantes plantaron 505 árboles en septiembre pasado como parte del plan piloto que llevan adelante Coca-Cola de Uruguay junto con The Nature Conservancy, la ONG Vida Silvestre y la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua para preservar la cuenca del río Santa Lucía.

De acuerdo con los estudios realizados por el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) “es necesario adoptar medidas para mejorar la calidad del agua de la cuenca y así también favorecer la seguridad hídrica del país”. La iniciativa, que ya se puso en marcha en tres predios de los departamentos de Florida y Lavalleja linderos al río Santa Lucía o a sus afluentes, apunta a proteger las fuentes de agua y lograr un manejo sostenible de los recursos naturales. Es, además, la antesala que permitirá comprobar la viabilidad del primer Fondo de Agua del país.

“Esta actividad tiene un impacto en el reabastecimiento de agua, que es el origen y el foco de este proyecto. Junto con las otras plantaciones se va a reabastecer un total de 90.000 metros cúbicos de agua a mediano y largo plazo”, explicó a Journey Natalia Zaldúa, co-coordinadora del proyecto para Vida Silvestre. “Los productores y las personas involucradas en este proyecto reciben asesoramiento técnico, acompañamiento en estas actividades. Hay un vínculo a mediano plazo para sostener esas acciones y asegurar que el reabastecimiento se dé a largo plazo”, agregó.

En los meses previos a la reforestación, los estudiantes visitaron la estancia para realizar un reconocimiento de la zona, así como de las especies presentes en el bosque nativo y del tipo de suelo. Sobre la base a esta información y tras analizar en qué área era mejor realizar la actividad de reforestación, redactaron un informe que luego presentaron a las autoridades del centro educativo. La Dirección del colegio Seminario dio así luz verde al proyecto “Arequitae” y se comenzó el trabajo de campo. Los 6 alumnos involucrados en la etapa de estudio de viabilidad convocaron a otros 36 voluntarios, estudiantes de otras áreas, para poder llevar a cabo la actividad. 

“Fue una experiencia muy buena no solo para nuestra generación sino para las futuras generaciones porque este es un proyecto a largo plazo. El desarrollo de un bosque nativo tiene para varios años”, explicó Felipe Villamarín, uno de los estudiantes que lideró el proyecto.

Luis Carrasco, uno de los docentes que estuvo a cargo de la iniciativa, aseguró a Journey que la actividad generó un cambio de conducta en los jóvenes, a quienes se los vio “comprometidos con la causa”. “Si podemos ver todo el impacto que generó este proyecto estaríamos un buen rato. Indudablemente lo ambiental, indudablemente lo personal, pero también lo social. La gente en Arequita comprometida por querer aprender sobre estas especies, los estudiantes que se inscribieron en agronomía 2020. Fue una movida muy especial”, dijo.

“Hay muy buenas intenciones a lo largo del mundo pero hay que llevarlas a la práctica. Es tiempo de generar una verdadera revolución ecológica, una revolución del cambio, que se vea, que se pueda hacer. Ya que hablamos de árboles, esa semilla ya germinó, está en cada una de ellos. Ahora les tocará poder desarrollar esas plantitas y que puedan dar sus frutos en un futuro”, consideró Luis.

Coca-Cola Uruguay impulsa el proyecto de restitución de agua en el marco de su compromiso global para el cuidado del agua. Desde 2016 la Compañía trabaja junto a Fundación INDRA, la Fundación Avina, la intendencia de Rivera y el gobierno nacional a través de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) en proyectos de conservación en el Valle del Lunarejo.

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