Los mandados volvieron a hacerse con la "chismosa" y la tendencia es buscar opciones de compra que cuiden el bolsillo y el ambiente. Los uruguayos son cada vez más conscientes de sus decisiones de consumo y, en este contexto, Coca-Cola Uruguay promueve el uso de envases retornables como parte de su compromiso por Un Mundo sin Residuos.

Hay lugares que por su historia, su arraigo en el barrio y el rol que juegan en la comunidad trascienden con holgura el espacio para el que fueron pensados originalmente. Así, una peluquería se convierte con el tiempo en un lugar privilegiado de encuentro para los vecinos, una ferretería en una meca de soluciones y un almacén en un nodo de información donde se intercambian claves que llegan luego a las mesas de los hogares lo rodean.

Tal es el caso de “El Comienzo”, el almacén que Olga y Julio, junto a su colaboradora Karen, abren cada mañana con una sonrisa para recibir a sus vecinos. De esas charlas con sus habituales clientes surgen ideas nuevas para cocinar en la cena o almuerzo, para darle una nueva vuelta de tuerca a recetas ya conocidas o incluso para adoptar nuevos hábitos y vivir más sustentables.

Cualquier vecino que vaya a “Lo de Olga”, como todos conocen al almacén, sabe que allí será bien aconsejado y que puede confiar en las sugerencias que le harán. Por eso no es casualidad que en este local del barrio Porvenir de Montevideo las gaseosas en envases retornables sean cada vez más buscadas. 

“Impulsamos a que los vecinos se lleven botellas retornables, por el medio ambiente y por lo económico, porque son más económicas”, cuenta Karen a Journey. “Ese es un granito de arena que podemos aportar para cuidar el ambiente” agrega y Olga se apresura en contar con entusiasmo que “la mayoría de los vecinos ya se llevan retornables”.

Es que son pequeñas acciones, como por ejemplo la elección de botellas retornables, las que generan grandes cambios y tienen un impacto directo en el cuidado del ambiente. Y si esas acciones se repiten en el tiempo, se convierten en hábitos que hacen la diferencia. Ya son muchos los clientes de “El Comienzo” que incorporaron a sus vidas diarias este hábito a partir de las recomendaciones de Karen, Olga y Julio. 



De hecho, tanto Karen como Olga coinciden en que, del mismo modo en que los uruguayos ya se acostumbraron a dejar de usar bolsas plásticas de un solo uso, también están adquiriendo el hábito de salir a hacer las compras con las botellas vacías para devolver.

“La gente se acostumbró a traer su bolsita y llevarse la botella retornable”, cuenta Karen. Eso sí, lo que sigue intacto es la preferencia por la baja temperatura de su bebida: “De acá, todos se llevan la Coca-Cola bien fría”, agrega la joven almacenera. 

Nuevo impulso a la retornabilidad

El sistema de envases retornables existe desde hace décadas, pero la Compañía Coca-Cola busca darle un nuevo impulso. Por eso, Coca-Cola Uruguay incorporó además en 2020 la Botella Única, un envase retornable y 100% reciclable que cuando regresa a la planta embotelladora y tras un exhaustivo proceso de limpieza y control, puede ser llenado con cualquier variedad de gaseosa, lo que permite reducir el parque de envases plásticos en circulación.

La iniciativa se enmarca en el compromiso global de la Compañía de trabajar por Un Mundo sin Residuos, que tiene como principal meta recolectar y reciclar el equivalente al 100% de los empaques que introduce cada año en el mercado para 2030.

Las ventas de las bebidas en envases retornables de plástico y vidrio (que pueden ser reutilizadas hasta 12 y 25 veces respectivamente) representan en la actualidad el 24% de las transacciones de Coca-Cola Uruguay y la Compañía está decidida a ir por más.

"A mí me trae muchos recuerdos de la niñez, de cuando iba a hacer los mandados con la botellita vacía debajo del brazo", recuerda Olga, en relación a la típica imagen que se repetía en los almacenes uruguayos y que vuelve a ganar terreno en la actualidad: los niños del barrio llegan al local y sonríen con picardía detrás de los envases vacíos que apoyan en el mostrador.

Esa semilla que vuelve a ser sembrada en los hábitos de los más pequeños es la mejor apuesta para garantizar que las futuras generaciones sean más conscientes de que cada una de sus acciones cotidianas por más pequeña que sea, como elegir una botella retornable por ejemplo, son las que hacen la diferencia. 

Si querés saber más sobre Un Mundo sin Residuos podés visitar esta sección.