Despejar la mente y aprovechar el entorno natural. Con esos objetivo en mente la artista plástica Lorena Díaz Rago encaró hace ya tres años sus caminatas matutinas por la playa, tras mudarse al balneario La Barra en el departamento de Maldonado. Desde pequeña soñaba con la posibilidad de seguir una rutina como esa. Sin embargo, el recorrido que alterna entre las playas de La Boya, La Posta del Cangrejo y Montoya pronto adquirió un nuevo e inesperado sentido: recuperar los residuos plásticos que encontraba en la arena y el agua y que se habían convertido en parte del paisaje

“Cuando me vine a vivir acá tenía esa ilusión de salir a caminar por la playa”, contó Lorena Journey. “Pero enseguida me sorprendí con lo que me encontraba en esas caminatas. Uruguay no es un país que tenga una mala gestión de sus residuos sólidos, pero en otros lugares es mucho peor y eso llega a nuestras costas”, aseguró.


Tras participar de un curso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la contaminación de los océanos y los residuos marinos, Lorena se abocó de lleno al diseño de una acción que tuviera un impacto en su comunidad y combinara sus intereses tanto por el arte como por el cuidado del ambiente. Así fue como hace tres años comenzó a recolectar todos los plásticos que encontraba durante sus caminatas con el objetivo de convertirlos luego en piezas de arte. 

La muestra, que le valió un reconocimiento del Fondo Regional para la Cultura del ministerio de Educación y Cultura, es el resultado de aquel trabajo y estuvo expuesta hasta fines de febrero en la explanada de La Gorgorita, ubicada en la Parada 36 de Playa Brava.

“Caminantes del agua” se compone de cinco murales. Uno de ellos está conformado por 450 tramos pequeños de redes de pesca que Lorena recuperó de las playas y otro contiene, por ejemplo, los segmentos de plástico de los hisopos. Para la elaboración de los murales también utilizó microplásticos, tanzas de pesca y en otro de ellos reunió plásticos de juguetes y envases, entre otros elementos. 



"El problema no es el material; no se trata de una lucha contra el plástico si no del uso que se le da al material, del uso y abuso que se hace", advirtió Lorena.

Las formas geométricas y el uso del color son algunas de los lineamientos que guiaron la confección de los distintos paneles. A primera vista, las obras proponen una relación casi placentera con el espectador. Es en la aproximación a las obras donde no solo se detalla su complejo origen, sino también la problemática que exponen a los visitantes de la muestra.

"Me interesaba que el objeto fuera el protagonista. La muestra tiene una mirada lejana en la que, desde cierta distancia no te das cuenta de qué objeto se trata, pero cuando te acercás se revela”, explicó la artista. La preocupación de Lorena por las amenazas al ambiente y la necesidad de profundizar la sustentabilidad data de sus épocas como estudiante de arquitectura,  y encontró ahora en el arte su forma más acabada para manifestarse. "Desde la época en la facultad, donde trabajé con equipos de reciclaje en Montevideo, estuve pensando en otras maneras de trabajar (...) Pensaba en cómo, a través del diseño, se podía reutilizar los recursos”, contó. 


Así fue como con “Caminantes del agua” la artista encontró un lenguaje y una manera de trabajar sus inquietudes además de un proyecto personal que le permitió aproximarse al arte trabajando sobre la base de objetos existentes que originalmente no tendrían “un fin artístico”. “Reinterpretar lo que hay y transformar lo feo en lindo es parte de la búsqueda en la que me encuentro”, concluyó.

“Caminantes del agua” se exhibió en Maldonado hasta fines de febrero y la artista ya planea llevar su muestra con conciencia ambiental a otros rincones de Uruguay.

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