Muchas veces escuchamos historias que parecen salidas de novelas de aventura, donde los objetos perdidos durante décadas flotan en las márgenes del otro lado del mundo. Pero, ¿qué posibilidades tenemos de lanzar un mensaje en una botella y llegar al otro continente? En realidad, bastantes. Algunos materiales tardan cientos de miles de años en degradarse y pueden acumularse en nuestras costas, en las grandes islas de basura de los océanos o en el fondo del mar.

Para evitar esa postal, las organizaciones Ecomar y Chelonia, en el marco del proyecto Mares Circulares -iniciativa de Coca-Cola Iberia con la colaboración de Coca-Cola European Partners y otras ONG, entidades locales y voluntarios-, iniciaron una campaña de recolección de residuos  en 80 playas de la Península ibérica, de las Islas Baleares, de las Islas Canarias y de las Azores.

En busca del impacto cero

El proyecto ya está en marcha. La asociación Chelonia, responsable del seguimiento de las playas seleccionadas, ya puso manos a la obra. Para empezar, realiza un relevamiento pormenorizado de todos los objetos encontrados. "Detallamos el número de filtros de cigarrillos que encontramos", señala Manuel Merchán, presidente de la Chelonia.

Una vez realizado el monitoreo completo (a partir del cual se obtendrán los datos relevantes para realizar futuros estudios sobre el estado de los terrenos arenosos), se efectúa la limpieza. Para eso, Chelonia suma los esfuerzos de la fundación Ecomar, de autoridades locales, de los socios europeos de Coca-Cola, y de una red de voluntarios con el objetivo de acopiar y separar la basura de playas como Punta Umbría, en Huelva; Sitges, en Barcelona; Magaluf, en Mallorca y Faro, en Portugal.

Esta iniciativa forma parte de Mares Circulares, un proyecto enmarcado en la estrategia de sustentabilidad que lleva adelante Coca-Cola en Portugal y España. El objetivo es recolectar el equivalente al 100% de los envases producidos por la Compañía, para alcanzar un impacto cero en el medio ambiente.

"Se trata de una iniciativa muy positiva", explica Theresa Zabell, Presidenta de la Fundación Ecomar, "hay un cambio de conciencia permanente. Detectar el problema, actuar y ver el progreso puede llevar 10 años, o en el caso del mar, 20. Nuestro lema es proteger las dos cosas que no se pueden cambiar: tu cuerpo y tu planeta".

Un mar de residuos

¿Qué esconden las playas? La respuesta es clara: todo. Por las corrientes marinas y los movimientos de arena, hay mucha basura que termina enterrada. "Una vez pasamos una red enorme por debajo de la superficie de la playa", afirma Gastón Cedrone, responsable del área del marketing y patrocinios de Ecomar. "Necesitamos la ayuda de una grúa para retirarla, y no es la única vez que pedimos ayuda externa para desenterrar objetos", dice.

Se estima que el 80% de la basura que proviene del mar es consecuencia de actividades terrestres y, debido al aumento de la producción, la cantidad de esos residuos podría multiplicarse por tres en las próximas décadas.

"No es sólo que el ser humano esté produciendo más y más, sino que también existe cada vez más actividad en el mar”, explica Manuel Merchán. "Generalmente, las playas turísticas son muy limpias durante los meses de verano, cosa que no sucede con las que están más apartadas en donde existe más basura, ya que no hay limpieza ni existe una máquina para recoger todo por la mañana. En algunas playas protegidas, que están más lejos, aparecen más desechos que llegan directamente del mar”.

Limpieza y concientización a largo plazo

Los responsables de Chelonia insisten en la importancia de continuar con este proyecto. "No vale la pena controlar y limpiar si no volvemos más tarde para evaluar los resultados", dice Manuel Merchán. "El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recomienda cuatro controles anuales, y eso es lo que vamos a intentar."

Se trata de dar continuidad a un trabajo benéfico para los ambientes marinos. Ecomar participa de este proyecto por octavo año consecutivo, junto con Coca-Cola en Portugal. "Antes era mucho más difícil hacer que la gente entendiera el problema, pero ahora el mundo entero está más informado", dice Gastón Cedrone. "Especialmente los niños, que se involucran y divierten mucho, y aprenden directamente sobre el terreno. Además, ya tienen conocimiento de reciclaje porque en las escuelas tienen talleres de ecología. Existe un gran cambio en la conciencia general en los últimos dos o tres años ", añade.

"Hace 20 años, éramos muy pioneros", afirma Theresa Zabell. "Nos miraban raro. Ahora estamos orgullosos de que haya tantas iniciativas y organizaciones que luchan por la misma causa”.