La inquietud y el inconformismo que empujaron a Guillermo Varela a emprender en el terreno digital durante su juventud se mantienen intactas: luego de varios años de tropiezos, de tener que insistir con su idea y de convencer a quienes todavía dudaban, muchos lo ven como un visionario. “A veces la gente cree que tenemos un conocimiento diferente, o que pudimos ver algo que el resto no; para mí, ha sido mucho más sencillo: imaginar el futuro y ver las consecuencias del avance de la tecnología”, explica a Journey el empresario y presidente de la Cámara de Economía Digital del Uruguay (CEDU).

Cuando desarrolló su primera empresa de programación, a fines de los ‘90, la palabra smartphone no formaba parte de las conversaciones de nadie. Hoy, tras haber fundado tres empresas y con la experiencia de años innovando en el comercio digital, Guillermo ve la presidencia de la CEDU como una oportunidad para seguir apostando por su visión: “Cualquier ejercicio de prospección con el presente que tenemos, y teniendo en cuenta los ingredientes que se van a dar y la evolución del mercado, deriva en que todo va a ser digital”. 

Guillermo Varela
“Lo digital permite que un uruguayo como yo pueda vender sus servicios a cualquier parte del mundo”, comenta Guillermo Varela. 


Si bien Uruguay venía bien posicionado en lo referente al desarrollo de la economía digital, la emergencia sanitaria que sacudió al país y al mundo aceleró los procesos de una forma impensada. “La pandemia nos agarró en el 2020 y nos tiró en el 2022”, grafica.

El crecimiento exponencial que se dio en el sector del comercio electrónico en los últimos meses puso de manifiesto la necesidad de reconocer que el mundo cambió: “Nuestro sector cobijó una actividad económica que si no fuera por el e-commerce hubiese estado en cero. Hay muchas empresas que no cerraron porque lo digital les permitió seguir operando”.

En este contexto, uno de los desafíos que identifica el presidente de la CEDU es la necesidad de que todos los actores del ecosistema dejen atrás la idea de que las cosas se van a normalizar y todo volverá a ser como antes de la pandemia. Así, Guillermo explica que la adopción de las herramientas digitales se ha vuelto imprescindible para todo el espectro de negocios, desde los más pequeños hasta los de mayor alcance.

Consciente de su importancia como actor en el sistema económico, la Compañía Coca-Cola no es ajena a esta ola transformadora que alcanza a todo el sector comercial. El interés por proponer soluciones innovadoras que generen un impacto positivo en su cadena de valor la llevó a apoyar a la empresa argentina YOPDev en el desarrollo de Wabi, una app que permite a los consumidores realizar pedidos desde donde estén, a través de sus celulares, a los kioscos y almacenes más cercanos de manera gratuita para ambos. Wabi está presente en 14 ciudades latinoamericanas -entre ellas Montevideo- y cuenta con más de 6.000 tiendas asociadas. Más de 1,5 millones de usuarios visitan la app al mes, que en este año cuadriplicó su volumen de ventas.

“Lo digital ayuda al pequeño y mediano comerciante casi, te diría, como una mano que cayó del cielo. Es el último tren para que los grandes no saquen tanta distancia de los chicos”, afirma, y agrega: “El comercio de proximidad, el almacén, la panadería de barrio, tienen ahora la posibilidad de llegar al consumidor de la misma forma que el centro comercial más grande”.