¿Qué es lo que tienen en común un ex Gerente de Marketing, un integrante de la Marina uruguaya y un comerciante? El amor por Coca-Cola. Roberto, Álvaro y Rafael son tres de los mayores coleccionistas de artículos de Coca-Cola de Uruguay. Y Journey los reunió por primera vez para que, en el año del 75° Aniversario de la Compañía en Uruguay, pudieran conocer y recorrer el preciso lugar donde todo sucede: la planta embotelladora en Montevideo.

La pasión, es sabido, no entiende de límites. Hace ya varios años Roberto Arambillet estaba internado en Minessota, Estados Unidos, y a punto de ser sometido a una intervención quirúrgica. Pero a pocos quilómetros de la cama de hospital en la que se encontraba se estaba por producir por última vez la Coca-Cola de seis onzas.



Roberto lo sabía y la idea no dejaba de darle vueltas en la cabeza: tenía que conseguir una botella. Tras largas discusiones logró convencer a los médicos que lo autorizaran a dejar brevemente la internación. Sin dudarlo fue directo a la embotelladora, la recorrió y se llevó precisamente aquello que había ido a buscar: una de las últimas botellas de seis onzas producidas por Coca-Cola. Feliz y más aliviado, volvió al hospital para poder operarse.

Ésta es la historia que cuenta Roberto cuando se le pregunta cuál de las casi 5 mil piezas de Coca-Cola que integran su colección recuerda con mayor cariño. Sin embargo, se apresura a aclarar, puede contar con lujo de detalles las circunstancias en las que obtuvo al menos el 90% de las piezas que integran su tesoro. Cada una de ellas guarda una historia propia.

Un sueño cumplido

Conocer la planta de Coca-Cola en Montevideo fue para Rafael Menéndez Presto un sueño cumplido. Al frente de su propio comercio en Tacuarembó Rafael no dudó un instante en aceptar la invitación y recorrer los 400 kilómetros que lo separan de la capital. “Sentí lo mismo que cuando te llamaba una novia en la adolescencia” confesó tras la invitación de Journey.

Llegó acompañado por su hijo, a quien le contagió la misma pasión por los objetos de la Compañía y que ya está comenzando a reunir su propia colección de Coca-Cola. Faltaban pocos días para su cumpleaños y para Rafael llevarlo a conocer la planta en Montevideo era el mejor regalo que podía ofrecerle. Aunque ya había conocido otras embotelladoras como las de Viña del Mar y Santiago de Chile, Rafael fue categórico: “esta planta tiene el corazón más grande que todas las demás para mí porque es uruguaya, es como el país”.


El mundo entero en una botella

Álvaro Cabrera tuvo la posibilidad de recorrer el mundo como pocos. Como integrante de la Armada Nacional conoció lugares muy alejados del tradicional circuito turístico como Rwanda, Congo, Uganda, Bosnia y Sarajevo, entre otros.

Cada uno de estos viajes lo marcaron y de cada uno de ellos se trajo algún objeto vinculado a Coca-Cola. Se trata de la colección de un verdadero trotamundos. Y obtener piezas en cada uno de estos lugares da cuenta la trascendencia de la marca más allá de fronteras y culturas. Su colección, contó a Journey, le permite valorar todos los días la oportunidad que tuvo de poder conocer esos lugares y tener siempre presente las experiencias e historias vividas en cada uno de ellos.