Compartir una misma pasión. Con esa idea como faro, Rafael Menéndez Presto organizó la primera Convención de Coleccionistas de Coca-Cola en Uruguay. Más de 70 fanáticos de la marca de distintos puntos del país, y también de Brasil y Argentina, llegaron hasta la ciudad de Tacuarembó para mostrar sus objetos más preciados y contar las anécdotas que esconden cada uno de ellos. En medio de un clima de camaradería se exhibieron botellas, vasos, latas y diferentes objetos de la marca que el paso del tiempo se encaró de convertir en reliquias.

La historia detrás de esta celebración comenzó el año pasado cuando Rafael cumplió uno de sus mayores sueños: conocer la embotelladora de Coca-Cola en Uruguay, FEMSA. Ese día lo acompañó su hijo Vicente, con quien comparte la pasión por coleccionar latas y botellas de la marca. Juntos ya habían visitado las plantas embotelladoras de otros países, pero conocer la de Uruguay tenía otro sabor, uno que los hacía sentir como en casa. Desde aquella anhelada visita otras cosas comenzaron a cambiar: su hija se sumó a la afición de su padre y comenzó a formar una colección de pins. Al mismo tiempo, el tesoro de Rafael no dejaba de crecer y en el último año pasó sumó mil objetos a su colección, que ahora alcanza las 5 mil piezas.

Rafael junto a su mujer e hijo durante la Primera Convención de Coleccionistas de Coca-Cola de Uruguay.

Rafael comenzó a sentir la necesidad de abrir las puertas de su casa y compartir con otros fanáticos su colección. Fue así como trabajó durante meses junto a su familia y la Asociación Uruguaya de Coleccionismo Cervecero y Afines (Urucer), el club de coleccionistas al que pertenece, para convertir su sueño en realidad. Finalmente, entre el 15 y 17 de noviembre pasados el hotel Tacuarembó se pintó de rojo y blanco y se convirtió en sede del primer encuentro de coleccionistas de Coca-Cola en Uruguay, un evento que ya se celebró en varias ciudades de la región, como Buenos Aires, Bogotá o Santiago de Chile, pero que nunca había tenido hasta ahora su expresión local.

“Las colecciones son importantes, pero acá a nosotros lo que más nos importa es la parte humana y la amistad que hacemos. Además de objetos, cada uno se lleva una gran colección de amigos”, explicó Rafael a Journey, que ya participó en varias convenciones en Chile y Argentina.

El evento le permitió a Rafael mostrar su colección de latas a otras personas que comparten su misma pasión: “Es lindo cuando te miran todos los detalles, porque vos acá no tenés gente que entienda o sepa el valor de la pieza que uno tiene”. Además, el encuentro trajo consigo una nueva oportunidad para Vicente, el hijo de Rafael, ya que pudo exponer su colección de botellas en una mesa propia, a diferencia de otras convenciones en las que había compartido el espacio con su padre.

Después de tres días muy emocionantes y de un año de planificación, la convención culminó con la expectativa de redoblar la apuesta en una nueva edición. Además Rafael consiguió una nueva pieza para su colección: una particular lata del Mundial de fútbol de 1990. Ahora sueña con que este evento crezca año a año, y que cada día haya más uruguayos que compartan la pasión por los tesoros de Coca-Cola.

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