Lo clásico no pasa de moda y aunque las tendencias gastronómicas busquen retar paladares y proponer experiencias vanguardistas, la chef Carolina Mena asegura que los sabores de la comida de la infancia son los que perduran en la memoria gustativa e involucran a todos los sentidos. Carolina es cocinera, dueña del restaurante “La Guinda” y hace casi 20 años que se dedica "a dar amor", como le gusta definir a su profesión, desde donde busca revalorizar el rol de “las comidas especiales” en la vida cotidiana. En la misma sintonía va la nueva campaña de la Compañía Coca-Cola, Juntos Para Algo Mejor.

La cocina puede ser el mejor lugar de una casa. Y es que allí es donde se gesta la esencia de un hogar: su comida. “Entrar a una casa con aroma a algo casero me activa todos los sentidos”, cuenta a Journey Carolina Mena para explicar su sensibilidad por el arte culinario y su curiosidad por el poder que tiene la comida para transmitir emociones, más aún si es compartida. Y es que para esta chef lo mágico está en la preparación y el amor que se le pone al encuentro, por más chico y cotidiano que sea: “Armar una comida te une desde la hora de hacer las compras, todos colaboran, como si fuera Navidad, pero en un día cualquiera”.

“Me gusta poner la mesa linda, con panera, mantel y con todos los cubiertos porque eso ayuda a tener una instancia de encuentro más pausado y disfrutable. Cuando la mesa está linda todo el mundo se da cuenta”, agrega Carolina Mena. Tal vez por esa razón, invita a darle un nuevo impulso a esos sabores. “Tenemos que animarnos a utilizar más la 'vajilla de los momentos especiales': una ensalada, por ejemplo, siempre es especial cuando es presentada en una fuente linda”.

En sintonía con ese entusiasmo por darle un nuevo significado a las comidas cotidianas y revalorizar los momentos compartidos con familiares y amigos, es que para Coca-Cola Uruguay se suma la nueva campaña global, Juntos Para Algo Mejor. La iniciativa invita a mirar el 2021 con optimismo, a abrazar el cambio y darnos la oportunidad de que todos los días puedan ser especiales a través de cosas tan cotidianas como una cena en familia.

"Pshhh", "plaf", "clac", "ploc": son solo algunos de los sonidos que reproduce en su cabeza Carolina cuando recuerda los almuerzos de pizza a la parrilla en la casa de su abuela. Fanática del fútbol, la abuela paterna de Carolina aprovecha los domingos para celebrar dos de sus cosas preferidas: el encuentro familiar y el partido de ese fin de semana. “Su cocina era bien criolla: tucos, salsas, guisos y la pizza de los domingos en chapa de hierro, que aún recuerdo cómo sonaba cuando la golpeaba en la mesada”.

Con esa rica herencia gastronómica y un recuerdo vivo de los sabores de su hogar, Carolina se desafía a buscar la forma de sorprender, incluso con platos popularmente conocidos: “Mis abuelas y mi madre son la referencia de mi cocina actual, donde intento conectar los sabores de hogar con mi toque personal”, explica, y pone como ejemplo el matambre a la leche que hace inspirado en la receta de su madre.

La cocina de Carolina en Parque Rodó

Parece que la conocida frase sobre Mahoma y la montaña no se aplica en la historia de Carolina, porque la montaña fue hacia ella y la llamó por teléfono. La llamada era de un inversor que la invitaba a asociarse para abrir un restaurante como el que ella siempre había soñado. Y así, tan insólito como real, surgió “La Guinda”, una casona gastronómica en pleno Parque Rodó que afianzó a esta cocinera en el circuito local. Carolina atribuye parte de este logro a su paso por el programa de televisión Master Chef Profesionales en 2018, en el que llegó a la final y cosechó la confianza necesaria para comandar una cocina.

Luego de un 2020 donde no se pudo compartir todo lo que se quiso, Carolina propone en “La Guinda” un menú de tapas para recuperar el tiempo perdido. “El tapeo es una linda instancia para compartir y probar cosas nuevas, y también hay que animarse en casa porque, en definitiva, es una picada con otro nombre”, asegura.

Clásicos reversionados

Milanesas, chivitos y asados son algunos de los platos que forman parte de la identidad gastronómica uruguaya, y celebrar con esos sabores mantiene a las personas más juntas que nunca. Pero no por clásico deben pecar de aburridos. Por eso, Carolina propone incorporar pequeños detalles para sorprender.

Para las milanesas. “Al pan rallado de la milanesa me gusta sumarle semillas y especies y de ser posible procesarlo con pan que no hayamos consumido fresco, dejándolo secar ya cortado. De esta manera podemos crear un pan rallado con diferentes tipos de panes".

Para el chivito. “Un ingrediente que me encanta es la cebolla salteada en un cubito de manteca y con un poco de azúcar rubio. Como aderezo me gusta cambiar mayonesa por una lactonesa que se hace con un dedo de leche entera, un diente de ajo y mientras procesamos tiramos el aceite de maíz en hilo hasta espesar".

Para la parrilla. "Me gusta jugar con las guarniciones, porque me gusta que las ensaladas tengan elementos que salgan de la parrilla: un morrón con ajo y aceite de oliva, un ajo cocido en papel de plomo para utilizar su pasta para condimentar, o un calabacín también hecho en papel plomo que luego se rellena con ricota, ajo asado, espinacas y tomates".