El chivito es un emblema uruguayo tanto dentro como fuera del país. De hecho, es el único plato que lleva el título de “uruguayo” sea donde sea que lo sirvan y gusta a todos por igual: hombres, mujeres, chicos, adultos, uruguayos y extranjeros encuentran un inmediato punto de conexión en torno a este sandwich. Bajo esta premisa, Coca-Cola presentó el “Chivito Week”, un festival que homenajeó durante diez días a la más uruguaya de todas las exquisiteces.

La iniciativa surgió el año pasado de la mano de dos emprendedores gastronómicos, Federico Celsi y Álvaro Kemper. “Comenzamos con el proyecto porque queríamos homenajear al plato más emblemático de la gastronomía uruguaya. En ese entonces pensamos que había que ir a donde la gente lo come y nos lanzamos a conquistar esos lugares y sumarlos a esta iniciativa”, contó Álvaro a Journey.

En el mediodía del jueves 10 de octubre, el Bar Facal, ubicado sobre la avenida 18 de Julio, comenzó a recibir clientes. Por la puerta principal, seis compañeros de trabajo entraron, eligieron una mesa y no precisaron la carta para hacer su pedido. Es que no había mucha duda, la opción era clara: chivitos. Este local es uno de los 140 bares de todo el país que formaron parte de esta nueva edición del “Chivito Week”.

Los comensales esperaron unos pocos minutos hasta que el mozo llegó con los seis platos y una novedad: comer un chivito también tiene premio. Quienes entre el 4 y 13 de octubre pasados comieron uno en alguno de los bares asociados, recibieron una raspadita que permitía obtener premios instantáneos y acceder además al sorteo de pasajes para viajar a los otros países del mundo en los que también se vende el clásico chivito uruguayo.

Álvaro Kemper quiere convertir al “Chivito Week” en el festival gastronómico más grande del mundo. 

“Hay otros lugares en el mundo donde se venden chivitos. Queremos que, además de comerlo acá, puedan vivir la experiencia de comerlo en Australia, Suecia, Israel, Argentina, México, Estados Unidos, España, Francia o Chile”, explicó el Álvaro.

En su primera edición, el festival duró solo un fin de semana y se concentró en Montevideo; pero luego de vender más de 15.000 chivitos, este año los organizadores redoblaron la apuesta Así, con el acompañamiento de Coca-Cola una vez más, extendieron el evento a 10 días y sumaron bares de Artigas, Canelones, Cerro Largo, Colonia, Flores, Florida, Lavalleja, Maldonado, Río Negro, Rivera, Rocha, Salto, San José, Soriano y Tacuarembó.

Tras el cierre de la segunda edición del festival se estima que se vendieron cerca de 35.000 chivitos. La cifra incentivó  aún más a los organizadores, que ya se plantearon un nuevo objetivo y quieren llevar la propuesta fuera del país:  hacer historia y romper un récord al convertir el “Chivito Week” en el festival gastronómico más grande del mundo.