“Para mí, trabajar en Halo ha marcado un antes y un después”, asegura Lorena Chocho, una de las más de 40 emprendedoras que produce para Halo, la marca de productos textiles que creó el Centro de Promoción por la Dignidad Humana (Ceprodih) con el objetivo de impulsar económicamente a las mujeres que se capacitan en la institución.

Ceprodih acaba de cumplir 22 años de trabajo acompañando y colaborando con la promoción de familias vulnerables, especialmente de mujeres con niños en situación de riesgo social. En 2013, en el marco del programa “Oportunidad” –que ofrece distintos talleres tendientes a promover el desarrollo de emprendimientos–, surgió Halo, una iniciativa de diseño y confección de artículos para uso personal, doméstico y empresarial que utiliza como materias primas lonas de cartelería y desechos textiles donados por empresas.

Lorena es una de las tantas mujeres que participó del programa “Oportunidad” y que se sumó a Halo. Con dos hijas, Melany, de 16, y Agustina, de 8, cuando se acercó a Ceprodih por primera vez ya se había iniciado en el mundo de la costura a través de la UTU. En el programa accedió a un coaching sobre el tratamiento de los materiales. “Yo estaba trabajando muy artesanalmente y aprendí a trabajar con grandes cantidades. Conocí gente, hice amigas. Es un espacio de contención”, cuenta Lorena a Journey.

Solidez en tiempos de crisis

En un pequeño taller ubicado en Manga, Lorena cose junto a una interminable torre de telas cortadas que se transformarán en tapabocas. En el contexto de la pandemia, este artículo de protección se ha vuelto el principal producto de Halo y la alta demanda demuestra la confianza que se ganó la marca a lo largo de todos sus años de trabajo.

“Cuando pasó lo del coronavirus fue una gran incertidumbre para mí porque se paró todo y, a pesar de que tenía mis trabajitos, no subsistía; entonces, cuando me llamaron de Halo por los tapabocas, fue un gran alivio”, asegura Lorena. Si bien un problema con la luz eléctrica en su barrio le impuso la necesidad de alquilar momentáneamente un taller para poder trabajar, los encargos que recibe desde Halo mejoraron notoriamente su realidad económica: “Anduve muy bien, he subsistido y hasta me ha dado para ahorrar, con eso te digo todo”.

Halo ya lleva entregados unos 15.000 tapabocas. Una de las empresas que confió en su trabajo fue Coca-Cola FEMSA Uruguay, que realizó un encargo de 3.000 tapabocas que repartió entre sus colaboradores.

“En un fin de semana sacamos los 3.000 tapabocas gracias a todas esas mujeres que tenemos, trabajó muchísima gente, fueron entre 15 y 20 emprendedoras”, contó entusiasmada Mónica Frugoni, referente de Halo y docente en el taller textil. “Quedamos re contentas por los pocos días en que lo hicimos, cómo lo generamos, cómo se resolvió. Los entregamos un lunes a las seis de la tarde y fue una gran satisfacción cuando pusimos el último empaque de tapabocas en la caja y la cerramos”, agregó.


Ceprodih es uno de los aliados de Coca-Cola Uruguay en Emprendemos Juntas, el programa que la Compañía lleva adelante también junto a Endeavor Uruguay y el Instituto Kolping y que se inscribe en el marco de 5by20, el compromiso asumido a nivel global para acompañar el desarrollo económico de 5 millones de mujeres para fines de este año.