La actriz, cantante y emprendedora fue la invitada especial del cierre de Emprendemos Juntas, el programa de Coca-Cola Uruguay que acompañó el desarrollo económico de más de 5.000 mujeres en el país. Su relato como mujer, madre y emprendedora es un aliento más para las participantes del programa que las ayudó a salir adelante.

“Nos pareció la persona indicada para cerrar un ciclo de emprendedurismo”, aseguró Sofía Scarone, líder en Endeavor Uruguay del programa Emprendemos Juntas. Y a la luz del interés que suscitó su participación en el evento on line que dio cierre a la iniciativa, todo parece indicar que la elección fue más que acertada.

Es que Natalia Oreiro, además de sus más conocidas facetas como actriz y cantante, es también una emprendedora que, lejos de las luces y brillo del mundo del espectáculo, enfrenta los mismos desafíos ante los cuales cualquier otra mujer debe plantarse a la hora de hacer crecer su negocio.

Uno de ellos, por ejemplo, da cuenta de la persistente desigualad de género. "A muchas mujeres les es difícil dividirse entre ser una buena profesional y una buena madre porque aún se nos exige a nosotras el 100% de la responsabilidad del hijo, cuando es algo compartido", aseguró Natalia.

Y contó algunas anécdotas de cómo pudo congeniar su desarrollo profesional con su rol de madre. Durante una gira por Rusia, por ejemplo, la cantante viajó acompañada por su pareja, el músico argentino Ricardo Mollo, para que Natalia pudiera estar lo más cerca posible de su hijo. Sólo se separó de él durante la escala en Siberia, donde las condiciones climáticas la obligaron a hacer sola ese tramo del viaje. Natalia destacó que el apoyo de su pareja fue fundamental, y de hecho es lo que le permitió retomar su carrera apenas dos meses después del nacimiento de su hijo y sobrellevar los momentos más difíciles del desapego.

"En todos los ámbitos, no importa cuál, tenemos que conocer nuestros derechos, la educación es fundamental para poder exigirlos”, señaló Natalia y advirtió que todavía el mandato de la maternidad que pesa sobre las mujeres y el tener que cargar sobre sus espaldas la responsabilidad de la crianza sigue muy arraigado todavía en la sociedad en general a pesar del largo camino recorrido.

"Una se siente con mucha culpa cuando se corre de lo que debiera ser correcto, pero creo que lo correcto en una familia es que todos sus integrantes sean felices y solidarios entre sí", señaló.

Las palabras de Natalia, cargadas de sinceridad y emoción, fueron seguidas de cerca por centenares de mujeres que participaron del evento de manera virtual y que pudieron sentirse identificadas, cada una desde su lugar, al reconocer en ellas las mismas barreras que deben sortear en sus vidas cada día.

Contó que, si bien ella tiene una personalidad muy fuerte y decidida, ello no le impidió tener que cruzarse con varias "piedras en el camino" y desestimaciones que la desafiaron cuando estaba iniciando su carrera; pero abandonar sus sueños no estaba en los planes.

“Sería ingenuo creer que todas las personas tienen las mismas oportunidades, porque claramente el lugar en el que nacemos y el entorno condicionan mucho. Pero eso no significa que no se pueda crecer, salir adelante y cumplir sueños. Lo más importante es tener un objetivo, trabajar duro, saber que van a existir muchas piedras en el camino, pero intentar no traicionarse a uno mismo y no rendirse”, concluyó Natalia.

Mujeres como Natalia y como las más de 5.000 mujeres que pasaron por Emprendemos Juntas forman parte del compromiso de Coca-Cola por potenciar la fuerza transformadora que tienen las mujeres, para que su impacto positivo alcance a sus comunidades, las organizaciones y la economía global; contribuyendo así con la creación de un mundo mejor.

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