Rodeada de productores lecheros y agrícolas, Malvis decidió dar un giro a su destino y dedicarse a la preparación de alimentos. Visitamos su planta productiva, que se encuentra en plena reactivación y con el apoyo del programa Estemos Abiertos de Coca-Cola Uruguay para salir adelante.

“Seguir con la tradición familiar de trabajar en el campo… eso no era lo que yo quería. A mí me gustaba cocinar”, cuenta Malvis Galaretto, cocinera, repostera profesional y fundadora de su propia empresa de catering: MG Catering. Su pasión por el arte culinario tomó vuelo cuando, luego de terminar la escuela en su San José natal, viajó hasta Colonia Valdense, en el departamento de Colonia, para estudiar cocina. Allí se formó durante cuatro años y, con el impulso de su juventud, decidió dar su primer paso en el emprendedurismo gastronómico: comenzó a elaborar y vender tortas y bizcochos a los vecinos de la zona. Ese fue apenas el comienzo.

Malvis siguió adelante con su sueño, siempre consciente de que capacitarse era una herramienta necesaria para poder ampliar sus horizontes. Así, se profesionalizó en Montevideo y estableció su propia planta de elaboración gastronómica para ofrecer servicio de fiestas. De esta forma, logró ampliar su red de clientes y llegar a un radio de 30 km a la redonda, apoyándose sobre todo en el servicio de entrega a domicilio.

Sin embargo, todo cambió de la noche a la mañana. Después de 20 años de crecimiento en el rubro, Malvis se topó con un parate impensado. La pandemia de coronavirus obligó la suspensión de eventos y reuniones. “Estábamos armando el menú de una fiesta para 150 personas y recibo la llamada de que todo estaba cancelado. Esa fiesta y todo lo planificado para las semanas siguientes se había esfumado”, recuerda la emprendedora.


Ágil y siempre dispuesta a hacer lo necesario para sacar su emprendimiento adelante, Malvis no demoró en ponerse manos a la obra para definir el camino a seguir.  Lluvia de ideas mediante y una rápida búsqueda de nuevas posibilidades fueron los ejes de la replanificación de Malvis. En ese camino, conoció el programa Estemos Abiertos, a través del cual Coca-Cola Uruguay apoya la reactivación económica de pequeños emprendedores y comercios de barrio.

“El apoyo de Estemos Abiertos fue clave para uno de mis proyectos de reactivación: crear una línea de alfajores artesanales con un empaque especial para que funcione como regalo”, cuenta la repostera a Journey. 

Impulsado por Coca-Cola Uruguay, Estemos Abiertos llega al interior del país de la mano de Kolping y apoya a 50 emprendimientos de distintas zonas del Uruguay. Además, la iniciativa desarrollada en conjunto con Endeavor Uruguay, apoya en Montevideo a 300 pequeños almacenes de la mano de Cambadu, y a 50 emprendimientos de sectores vulnerables a través de Ceprodih.

La inversión para el desarrollo de nuevos productos siempre es una decisión que se hace cuesta arriba para los pequeños emprendimientos. Pero frente a la oportunidad, Malvis no dudó en invertir el fondo no reembolsable que recibió de Estemos Abiertos para costear el nuevo lanzamiento de su línea de alfajores artesanales. Diseño gráfico, fabricación de empaque, pruebas de recetas y compra de insumos. En eso centró Malvis el apoyo del programa.  

La empresaria siempre mira hacia adelante, y va por más. “Cada vez me gusta más la producción de eventos, sobre todo los corporativos”, relata Malvis, que, de cara a la nueva normalidad, proyecta enfocarse en la organización de eventos bajo todos los protocolos sanitarios. Y es que si bien la cocina será siempre su pasión, la emprendedora pudo identificar un área de crecimiento para su negocio. “Las herramientas que me brindaron los talleres de Estemos Abiertos me ayudaron a entusiasmarme más en la gestión y a ver cómo puedo seguir creciendo”.

Malvis siempre estuvo convencida de la necesidad de formarse. Y ahora, con las capacitaciones del programa, vuelve a confirmar que el conocimiento es una pieza fundamental, además del espacio de contención en que se convirtieron. “Disfruto conversar con colegas e intercambiar experiencias, es algo que, viviendo acá, no suelo hacer seguido”, cuenta Malvis.

Tranquilidad y familia, las claves de MG Catering

La ciudad más cercana a Costas de Pereira, como algunos pobladores también llaman al pueblo Rincón del Pino, es Ecilda Paullier, y está a unos 20 km por la Ruta 1. Pero Malvis relativiza las distancias y asegura que está cerca de todo: “La tranquilidad de este lugar no la cambio por nada, y además estamos a un ratito de varias ciudades”, cuenta.

“No me gusta trabajar en el campo, pero adoro su tranquilidad”, agrega Malvis. Y es que llama la atención que su planta de elaboración con altos estándares de calidad y con capacidad para armar grandes banquetes para cientos de invitados se encuentre en una localidad con menos de 200 habitantes.

MG Catering está rodeado de un hermoso jardín con flores, una pequeña quinta y una explanada de pasto perfectamente cortado. En el predio, junto a la construcción de la planta, se encuentra la actual casa de Malvis y la que fue su casa de la infancia, donde hoy vive su mamá. 

Al entrar en la cocina de MG Catering se percibe la profesionalidad y el extremo cuidado con que Malvis comanda el lugar. Todas las buenas prácticas -y las deliciosas recetas- que esta cocinera lleva adelante, las comparte con Natalia, su colaboradora desde hace 15 años, y con sus hijos y esposo, que cuando la producción lo amerita también se suman al equipo. 

Y es que el apoyo familiar siempre estuvo presente, desde los inicios de este sueño, cuando la mamá de Malvis le prestaba la cocina de su casa y entregaba los pedidos, y hasta hoy, que siembra y cosecha hierbas para la elaboración y decoración de los platos. “Este emprendimiento es mi vida y es lo que me llena: cocinar y tener a la familia cerca”, concluye Malvis llena de orgullo. 

Si querés saber más sobre Estemos Abiertos podés visitar esta sección.