“Para nosotros, todo amerita una cena. Y así fue como empezó todo esto”, recuerda Leticia Martínez, cuando habla sobre el comienzo de la aventura de reinventar el negocio familiar para encontrar un sustento económico cuando se desató la crisis del coronavirus en Uruguay, en marzo de 2020. 

“Estábamos cenando y le mostré a Rodrigo una foto de unas máscaras que estaban haciendo en Argentina. Los dos somos muy inquietos, y sabía que la idea le iba a gustar”, agrega sobre la charla con su hermano, que se dio en el momento justo y el lugar indicado: Rodrigo y su pareja se habían mudado de Montevideo a Minas tras quedar desempleados. Rodrigo dejó de trabajar en la agencia de viajes debido al cierre de fronteras y Estefanía Lémez, su pareja, entró en el régimen de seguro de paro ya que es fisioterapeuta. 

La situación de la hermana de Rodrigo también cambió drásticamente a principios de año. Leticia, que es diseñadora industrial, y su marido, Emilio Suárez, tienen una ortopedia en el centro de Minas que bajó significativamente su actividad desde que llegó la pandemia al país. "Teníamos el taller y las máquinas disponibles, sin saber qué hacer", señala Leticia. 

A los cuatro los une un denominador común, que es el empuje para encontrar la forma de salir adelante. Así fue cómo de esa cena germinó la semilla de un nuevo emprendimiento: +Mask.

“En los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”, dijo Albert Einstein, y como iluminados por esa idea, los cuatro jóvenes se pusieron manos a la obra para desarrollar su propio emprendimiento de máscaras faciales protectoras.

Primero viajaron a Montevideo en busca de proveedores y materiales para hacer pruebas. De regreso en Minas, pasaron noches en vela entre resistencias, placas de PET y elásticos en busca del molde perfecto para hacer las máscaras. Tras una semana de ensayos llegaron a un prototipo que los convenció a todos. "Nos veían y parecíamos locos", recuerda Estefanía entre risas cómplices con su cuñada Leticia. 

Las primeras máscaras que vendieron eran para adultos, pero enseguida se sumaron las de niños y también las personalizadas para empresas y colegios. La aventura estaba en marcha, de Minas para todo el país.

Un desafío contra reloj

“Dormiremos en la ortopedia, pero este pedido lo vamos a hacer”, pensó Estefanía luego de que los contactara Coca-Cola Uruguay para que elaboraran las 900 máscaras que el programa Estemos Abiertos entregó a 300 almaceneros de Montevideo.

“Enseguida asumimos el compromiso con la seriedad que ameritaba, porque, además de ser un negocio, estamos haciendo un elemento de protección para muchos trabajadores”, asegura Estefanía, que también es la encargada de manejar las redes sociales de +Mask. 

El desafío consistía en organizarse de tal manera que la producción fuese en serie, para acelerar los procesos y poder cumplir con el tiempo estipulado. “Nos juntamos a cenar, claro, y armamos la planificación”, cuentan. Desarrollaron un cronograma detallado y repartieron los roles para que cada uno se centrase en una parte de la producción. Y en tres semanas lograron cumplir con el objetivo y entregar todas las máscaras.

El proyecto no ha parado de crecer y hoy envían máscaras a todo el país, sobre todo gracias a las ventas que hacen por Instagram. “Logramos un producto de excelente calidad y larga duración. El material no se raya y es fácil de lavar”, explica Leticia, y cuenta que ya están pensando en qué giro darle al emprendimiento cuando disminuya la demanda de máscaras. 

El programa Estemos Abiertos hace foco en los pequeños almacenes de barrio, que representan el 75% de los 27.000 clientes de Coca-Cola en Uruguay, cuya cadena de valor emplea a más de 13.400 personas de manera directa e indirecta e incluye, entre otros, a choferes, operarios, repositores y almaceneros. Esta iniciativa alcanza además a 100 emprendedores de contextos vulnerables y del interior del país que fueron afectados por la pandemia y que buscan salir adelante. Pero su impacto positivo llega mucho más allá, tal como lo demuestran los casos de +Mask, la Bicicletería Lisboa, que fue la encargada de elaborar las bicicletas de reparto que recibieron los comerciantes y de las empresas de comunicación visual Media Neurona y Todo Imagen, que enfrentaron el desafío de ayudar a los comercios en la renovación de su cartelería.

Con Estemos Abiertos buscamos acompañar el desarrollo de las personas y comunidades que forman parte de esta extensa cadena de valor, un eslabón fundamental para que puedas disfrutar de tus bebidas favoritas en cada momento y lugar.

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