Despertar la vocación emprendedora, aprender a trabajar en equipo y adquirir habilidades de adaptación. Estos son sólo algunos de los objetivos de quienes se acercan a la Fundación Desem Jóvenes Emprendedores, que trabaja en Uruguay desde 1991 con el propósito de vehiculizar un cambio positivo en la comunidad. Para ello desarrolla y lleva adelante distintos proyectos educativos que beneficiaron a más de 150 mil chicos. Y el impacto positivo que genera crece día a día.

Desem forma parte de la red de Junior Achievement Worldwide y, a través de sus programas,  apuesta a que los chicos de primaria y secundaria se capaciten, se enamoren de sus ideas y vean en el espíritu emprendedor una opción de vida para su futuro, además de brindarles educación financiera y prepararlos para el mundo del trabajo.

“Cada vez es más importante adquirir habilidades para poder adaptarnos fácilmente, trabajar en equipo, solucionar problemas. Esas son herramientas que las empresas están necesitando hoy y además van a ser más necesarias en el futuro” aseguró a Journey, Pablo Marroche, Director Ejecutivo de Desem.

Pablo Marroche destacó el trabajo conjunto entre Coca-Cola y Desem.

El impacto positivo en números

A lo largo de 2017, casi 6 mil chicos de 192 centros educativos (123 del interior del país y 69 de Montevideo) participaron de alguno de los 25 proyectos educativos que llevó adelante la fundación.

Entre esos programas se encuentra “Empresas juveniles” considerado un verdadero semillero de emprendedores y que contó con el respaldo de Vitale, el agua de Montevideo Refrescos, embotellador de Coca-Cola en Uruguay. El programa apuesta a que jóvenes de entre 16 y 17 años imaginen un emprendimiento y lo lleven a la práctica desarrollando un prototipo de empresa. El éxito de esta iniciativa, que hasta el momento se desarrollaba sólo en Montevideo, llevó a que la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) se interesara por extenderlo al resto del país.

“Gracias a este programa los jóvenes se desarrollan en el mundo emprendedor, muchas veces descubren su vocación, qué quieren estudiar y además les queda esa semilla emprendedora para desarrollar algún proyecto propio” aseguró Pablo.

El año pasado Desem y Vitale, la línea de agua de Montevideo Refrescos, organizaron la 27° edición de Empresas Juveniles. Más de mil jóvenes de centros educativos, tanto públicos como privados, presentaron 57 propuestas de emprendimientos. La pauta fue proponer ideas de acciones sociales para impactar positivamente en sus comunidades.

Un jurado integrado por expertos en responsabilidad social, trabajo comunitario y medio ambiente eligió a dos ganadores: “A la rueda, rueda”, del Instituto Juan XXIII y “Reciclando ideas”, del Colegio Pío IX. Cada una de las propuestas ganadoras recibió un capital semilla de 3 mil pesos para poder desarrollar sus ideas y llevar sus ideas a la realidad.

“La verdad que fue una experiencia súper rica porque volvimos a demostrar que los jóvenes tienen ideas, que cuando vos los habilitás, los empoderás, ellos pueden proponer cosas, que identifican los problemas y las necesidades que tienen sus comunidades y pueden proponer soluciones a ello. Estando bien rodeados y motivados se puede generar una mayor consciencia y tener un mayor impacto”, advirtió Pablo.

Coca-Cola y Desem también llevaron adelante juntos otros programas.

Una larga historia de colaboración

A lo largo de los últimos años Coca-Cola dijo presente también en otros programas de Desem. Pablo destacó el caso de “Aprender a Emprender en el Medio Ambiente (AEMA)”, que se realizó durante cuatro años en los que se trabajó con niños de diferentes escuelas temas relacionados al cuidado medioambiental.

Tras los buenos resultados de AEMA se creó “Escuela Verde”, que tomó la idea del programa inicial y apostó a ir todavía un poco más allá al empezar a trabajar directamente sobre el reciclaje, organizar una clasificación de residuos, crear un registro de reciclaje por escuela y preparar una obra de teatro para trasmitir el mensaje también a los padres de los niños.

La importancia del espíritu emprendedor

Según explicó Pablo, el interés por fomentar una actitud emprendedora en los chicos parte de la noción de que se puede aplicar en todos los aspectos de la vida por lo que contar con esta actitud es importante tanto para quienes intenten llevar adelante su propio emprendimiento de negocio como quienes apuntan a desarrollarse en organizaciones sociales e incluso en empresas privadas.

“La actitud emprendedora es algo que uno puede aplicar en todas partes. Ya sea para resolver problemas personales como de la comunidad. Desde ese costado tenemos una visión bastante amplia del emprendedor y no estamos solamente orientados a los que se dedican a los negocios porque entendemos que los valores del emprendedurismo realmente pueden ayudar a transformar realidades” concluyó Pablo.

Si querés saber más sobre el concurso de ideas de Vitale y Desem, podés leer esta nota.