“Todavía me siento una emprendedora. Los empresarios siempre estamos detrás de nuevos proyectos, nuevas ideas, persiguiendo nuevos sueños. Es algo que nunca se termina” asegura Elena Tejeira a Journey. Al frente desde hace casi 30 años de su propia empresa de catering, Elena es se convirtió en referente ineludible del sector; sin embargo, asegura, no deja nunca de sentir cierto hormigueo cada vez que encara un nuevo desafío. Emprender, para ella, es una forma de seguir avanzando.

Su historia es similar a la de muchas mujeres. Una joven de barrio que soñaba con un trabajo que le permitiera crecer. No había secretos sobre cómo hacerlo. La perseverancia, el trabajo arduo y la confianza fueron necesarios en todo momento.

En 1992 y con dos hijas pequeñas a su cargo, Elena se quedó sin trabajo. Su vida se transformó entonces en un mar de incertidumbre y para salir de ese lugar decidió forjar su propio camino. Y ese camino comenzó en la cocina. Empezó vendiendo tortas entre sus vecinos mientras se capacitaba y descubría un talento innato, hasta entonces desconocido. De a poco fue haciendo crecer su emprendimiento con nuevas propuestas, que le permitieron incrementar su cartera de clientes. Con el correr de los años su negocio tomó otras dimensiones: Elena está al frente de una empresa que presta servicios completos de catering para eventos empresariales y con una planta de elaboración propia.

A lo largo de ese camino hasta le propusieron conducir un programa de televisión de cocina. La posibilidad la desvelaba. Se imaginaba cometiendo un error tras otro frente a las cámaras y rechazó la oferta. Pero enseguida se dio cuenta de que había perdido una gran oportunidad y, cuando al poco tiempo volvieron a la carga para convencerla, aceptó.

“A veces todo se trata de vencer ese obstáculo, el músculo se entrena y te das cuenta de que era algo para vos, y por eso es un sentimiento que hay que vencer” asegura ahora y advierte que “uno de los principales obstáculos al que se enfrentan las mujeres al emprender es el miedo al fracaso. La falta de confianza y de autoestima hacen que mujeres capacitadas eviten dar el salto e ir por más”.

Elena reconoce que “el miedo siempre está, incluso cuando ya se alcanzaron los objetivos” y asegura que ser un buen emprendedor depende en gran parte de las ganas de generar nuevos proyectos constantemente, de mantener la capacidad de asombro y encontrar nuevos desafíos. En definitiva, de dejar ese miedo primigenio de lado una y otra vez.

Contar para inspirar

Decidida a apoyar en su camino a otras mujeres emprendedoras, Elena se sumó como mentora a Emprendemos Juntas, el programa de Coca-Cola y Endeavor Uruguay que apuesta por el empoderamiento económico de las mujeres. La iniciativa se inscribe en el marco de 5by20, el programa global con el que la Compañía busca impactar positivamente en 5 millones de mujeres para el año 2020.

Además de empresaria y mentora, Elena fue elegida como presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias de Uruguay (OMEU), cargó que ocupó hasta el año pasado.

Todo ello no impide que aún hoy se sienta incómoda con el reconocimiento y el prestigio logrado a través de los años. A pesar de la experiencia, dice, se sigue sintiendo igual a cuando se subía al ómnibus cargada con kilos de harina y azúcar para hacer sus primeras tortas. Y cuando ve a las mujeres que la escuchan con atención, como una referente, ella no puede dejar de verse a sí misma reflejada en cada una.

Es por eso que les cuenta su historia, sus fracasos y sus logros. Quiere que la vean como una más, porque si la piensan como un modelo, sabe, sus palabras caerían en saco roto. “Trato de aplastar mi ego, no me gusta dar cátedra, trato de desprenderme de todo eso y hacerlo con un amor inmenso, tratando de que esa experiencia adquirida y ese trayecto aporte algo a otras mujeres que quieren llevar sus sueños adelante”, concluyó.

Si querés saber más sobre Emprendemos Juntas podés leer esta nota.