Yormari Araque y José Vargas son venezolanos y viven desde 2019 en Uruguay junto a sus cuatro hijos. Llegaron a Montevideo tras un largo y duro viaje y, como muchas otras familias, debieron empezar desde cero. El apoyo de la OIM fue clave y no se hizo esperar: desde el primer momento los ayudaron con los trámites para regularizar su situación, además de brindarles alojamiento y comida. Luego, los derivaron con otra organización que los ayudó en los meses siguientes y, finalmente, Yormari y José lograron conseguir empleo. 

Sin embargo, la pandemia trastocó rápidamente su realidad: los dos perdieron sus trabajos y se encontraron nuevamente en la necesidad de luchar día a día para sacar a su familia adelante. “Fueron días difíciles”, contó Yormari a Journey y agregó: “Siguen siendo difíciles, pero, gracias a Dios, nos apoyaron. La Organización Internacional para las Migraciones nos ha ayudado con una canasta o una vianda, y me imagino que también han asistido a muchas personas que están en casos como el nuestro. Ha sido una bendición que esté pendiente de nosotros”.

En mayo de este año la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Uruguay recibió seis veces más solicitudes de asistencia: 270 pedidos llegaron ese mes a la oficina en Montevideo. Según explicó a Journey Tanja Pacífico, Jefa de Misión de la OIM en Uruguay, el impacto de la emergencia sanitaria en la población migrante fue muy importante, y los efectos negativos de la crisis siguen en aumento. 

OIMigraciones
Tanja Pacífico, Jefa de Misión de la OIM en Uruguay, destacó el apoyo recibido para poder dar respuesta en el contexto de pandemia.

“El contexto cambió y, si bien el servicio ya existía, las solicitudes que recibimos tienen otras características y el nivel de vulnerabilidad ha crecido muchísimo”, afirmó Tanja, quien explicó que habitualmente las solicitudes son de personas recién llegadas al país que necesitan apoyo mientras regularizan su situación a nivel legal y consiguen trabajo y alojamiento, pero que actualmente se han acercado personas que ya habían recibido apoyo en otro momento y ahora recurren una vez más a la organización porque el impacto de la pandemia los ha dejado nuevamente en situación de vulnerabilidad.

El trabajo de la OIM en Uruguay comenzó en 1956. Sus principales ámbitos de actuación son, por un lado, el apoyo técnico e institucional al Gobierno para el desarrollo e implementación de políticas migratorias; por otro, la asistencia directa a personas migrantes, que incluye atención psicosocial, asesoramiento legal y orientación en el proceso de regularización y en la búsqueda de empleo, apoyo para aquellos que desean retornar a sus países, soluciones de alimentación, higiene y alojamiento de emergencia, entre otras. 

Si bien la cooperación con otras instituciones es un pilar fundamental para el trabajo de la OIM, con la llegada del coronavirus a Uruguay este tipo de alianzas se hizo imprescindible: solo en marzo, la organización debió utilizar todos los recursos que tenía previstos hasta junio. Esto puso al equipo en la urgencia de tener que salir a buscar apoyo para poder continuar con su asistencia y no dejar a nadie sin respuesta. En este contexto, Tanja destacó la solidaridad de los distintos agentes de nuestro país: “Antes de la pandemia no teníamos alianzas específicas con el sector privado, pero desde que surgió esta situación recibimos muchos contactos de personas, compañías y organizaciones que pusieron a disposición sus servicios o nos hacen donaciones. Y eso es fundamental”. 

#NoDejarANadieAtrás 

Solo en lo que respecta a la alimentación, con el apoyo de distintas iniciativas e instituciones, la OIM Uruguay alcanzó a brindar entre abril y mayo de este año un total de 3.294 soluciones alimenticias de emergencia, entre las que se encuentran viandas, canastas y kits de alimentos. El apoyo de estas entidades permitió, además, llegar a diversos puntos del país, siempre buscando el modo de, como lo compartió la organización en sus redes sociales, #NoDejarANadieAtrás. Entre quienes colaboraron con la cruzada de la OIM para garantizar la seguridad alimentaria de estos sectores vulnerables se encuentra el Hotel Radisson que puso su cocina a funcionar para preparar viandas que fueron donadas a través de distintas organizaciones, iniciativa de la que participó Coca-Cola FEMSA Uruguay, entre otras empresas del sector privado.