Emprendemos Juntas apuesta a la capacitación como herramienta para generar y potenciar emprendimientos. La iniciativa -apoyada por Endeavor Uruguay y Coca-Cola- ya benefició a 700 mujeres uruguayas, entre ellas Sandra, que gracias a su participación en el programa logró hacer despegar su marca de muñecos de tela.

“La vida es como andar en bicicleta, para mantener el equilibrio hay que seguir moviéndose” le escribió Albert Einstein a su hijo Edward en una carta fechada en 1930. Y moverse constantemente es precisamente lo que hace Sandra Nobila Olivera casi un siglo más tarde en Toledo, a poco menos de una hora del centro de Montevideo.

Ella entendió que no podía quedarse quieta por un segundo cuando, hace poco más de una década, se encontró de pronto sin trabajo, soltera, con dos hijos pequeños a cargo y embarazada del tercero.

Y en ese camino incesante por encontrar la manera de garantizarle un mejor presente y futuro a su familia, Sandra se topó con el Centro de Promoción por la Dignidad Humana (Ceprodih). “Lo primero que recuerdo de mi llegada al Ceprodih es la sensación de haber encontrado muchas mujeres dispuestas a hacerme de bastón” contó a Journey.

Pronto Sandra comenzó a sumarse a cuanto taller de capacitación ofrecía el Centro, en especial los vinculados con lo textil. Aprendió a coser, a cortar, a diseñar, a aprovechar mejor las materias primas y a trabajar por su cuenta. Sin saberlo aún, esos primeros pasos fueron la génesis de “Sopitas”, el emprendimiento que lleva adelante hoy junto a su hija mayor y que ya le ha redituado más de una satisfacción.

Un camino de pleno crecimiento

Sandra se unió a Halo, una empresa nacida en el seno del Ceprodih que funciona como un puente entre grandes empresas como Coca-Cola y las emprendedoras. Para ese entonces Sandra ya contaba con un ingreso económico. Pero aún así no se quedó quieta. Quería cerrar una cuenta pendiente. Un día les contó a sus compañeras en Ceprodih que nunca había podido cursar el Liceo y que sólo había llegado hasta sexto de primaria. Sus compañeras no lo dudaron: la subieron a un auto y todas juntas encararon para el Liceo Centro 3 de Agraciada. Ese mismo día se anotó.

Así Sandra comenzó a estudiar por las mañanas y a trabajar por las tardes. El año pasado, a los 43 años, pudo terminar el ciclo básico de secundaria. Con ese capítulo cerrado encaró un nuevo desafío: generar su propio emprendimiento. Comenzó a diseñar juguetes de tela. Era la primera vez que se animaba a imaginar un producto desde cero, sin que mediara el pedido concreto de un cliente. Dibujó en un papel lo que había proyectado, cortó tela y armó los primeros prototipos. Eran verduras de juguete hechas en tela.


Sus compañeras en Ceprodih vieron el resultado y notaron de inmediato que estaban ante la semilla de un emprendimiento. Menos de tres meses más tarde nacía “Sopitas”, la marca de juguetes de tela de Sandra.

Aprender de los que más saben

La creación de Sopitas, sabe Sandra, fue apenas el comienzo. Pero sabe también que para poder hacer crecer su emprendimiento tiene que capacitarse y aprender de quienes más saben sobre cada una de las áreas involucradas en un proyecto comercial.

Por eso este año se sumó a Emprendemos Juntas, la iniciativa que llevan adelante Coca-Cola y Endeavor Uruguay y a la que este año, en su segunda edición, se sumó activamente el Ceprodih.

El programa, que se inscribe en el marco de 5by20 la iniciativa que lleva adelante Coca-Cola a nivel global y que apunta a empoderar económicamente a 5 millones de mujeres para el año 2020, tuvo el año pasado en Uruguay un fuerte impacto positivo y superó las metas planteadas inicialmente al llegar a casi 700 mujeres emprendedoras. A través de mentorías grupales, individuales, talleres y capacitaciones, las emprendedoras uruguayas conocen nuevas herramientas y habilidades para potenciar sus negocios.

Mientras avanza con los pedidos, Sandra ya tiene en vista otras capacitaciones que prepara Emprendemos Juntas: Atención al cliente, Gestión de costos y precios, Educación financiera, Formalización y acceso a crédito y Acercamiento al mundo emprendedor, entre otros. Además ya comenzó a trabajar el espacio conocido como “Consultorio emprendedor” donde las mujeres tienen la oportunidad de tratar de manera personalizada los desafíos que enfrentan sus emprendimientos.

Sandra sueña con los ojos abiertos. Y lo hace con la convicción de que muchos de ellos se pueden volver realidad porque eso le pasó en los últimos años gracias a su esfuerzo. De hecho, uno de esos sueños comienza a concretarse. Mientras le contaba su historia a Journey Sandra despachó su primera encomienda llena de productos de Sopitas para una juguetería en Paysandú.

Si querés saber más sobre el trabajo de Ceprodih y Emprendemos Juntas podés leer esta nota.