“Nunca habíamos tenido un pedido tan grande ni habíamos imaginado tener este alcance”. Así sintetiza Hugo Lisboa lo que significó para él y su compañero de trabajo Mario Bas el pedido de Coca-Cola Uruguay para armar y acondicionar las 300 bicicletas que están siendo entregadas en el marco del programa “Estemos Abiertos”, que apuesta a la reactivación de pequeños almacenes de barrio.

La Bicicletería Lisboa, instalada hace más de 50 años en el barrio Buceo -sobre la avenida José Batlle y Ordóñez, antes conocida como “Propios”- forma parte del corazón de su comunidad. Desde la puerta es posible percibir esa relación especial que el local mantiene con vecinos y clientes: cada ciclista que pasa levanta la mano y saluda gritando el nombre de Hugo o Mario. Desde el inicio de la pandemia estos dos amantes del ciclismo debieron enfrentar un cambio significativo en su trabajo como es el renovado “boom” de las bicicletas.

El uso de la bicicleta se ha incrementado significativamente en los últimos años, un fenómeno mundial al que Uruguay no es ajeno. Pero a partir de marzo de este año la venta de bicicletas y el volumen de pedidos de reparación se dispararon. En tiempos de barbijos y distancia social, la bicicleta se convirtió en el gran aliado para trasladarse -y así evitar las aglomeraciones en ómnibus -, pero también volvió a cobrar protagonismo como una herramienta fundamental para los almacenes que pasaron a ofrecer el servicio de delivery con entregas a domicilio para que sus clientes no tuviesen que salir de sus casas.

“La bicicleta se adoptó como alternativa de transporte. Fueron meses de bastante trabajo, sobre todo en la reparación que es nuestro fuerte”, explica Hugo a Journey, y sus dedos manchados de grasa refuerzan la idea. Además de ser amante de la “chiva”, como le gusta llamarla, Hugo se dedica a fomentar su uso como forma de vida: “La bicicleta es alucinante, es un medio de transporte, te mantiene activo, despeja la mente, no contamina. Me gusta andar en bici, me siento libre”.

Bicicletería Lisboa
Las bicicletas de reparto que entregó Estemos Abiertos a los almaceneros que forman parte del programa de apoyo de Coca-Cola Uruguay 

El encargo de las 300 bicicletas implicó todo un desafío que los obligó a encontrar un lugar especial donde alojarlas, pero significó al mismo tiempo un reto motivante para estos dos bicicleteros con años de experiencia. “Fue un gran orgullo y una linda responsabilidad ser parte de este proyecto”, cuentan. Al cumplir con creces el pedido, ambos se transformaron en piezas claves del éxito de “Estemos Abiertos”.

En alianza con Endeavor Uruguay y Cambadu, “Estemos Abiertos” llega a 300 almaceneros de Montevideo, y de la mano de Ceprodih y Kolping alcanza a 100 pequeños comercios de sectores vulnerables de otras zonas del país. Además de las bicicletas -que incluyen todos los elementos de seguridad vial- los almacenes reciben kits sanitarios con insumos de limpieza y elementos protectores, un vale en una imprenta para renovar la cartelería del local, y capacitaciones virtuales en temas como bioseguridad, comercio electrónico y entrega a domicilio.

Bicicletería Lisboa
Hugo lleva el oficio de bicicletero en la sangre, pero siempre apuesta por renovar el negocio acorde a las tendencias 

Un oficio heredado

Casa Articardi, así se llamaba en sus inicios la Bicicletería Lisboa, que comenzó como un pequeño taller de bicicletas fundado por Juan Articardi, tío de su actual dueño. A partir del año 2003, Hugo se hizo cargo del negocio y además de reparar bicicletas usadas, comenzó a vender bicicletas nuevas.

La familia Lisboa siempre estuvo vinculada al mundo de las dos ruedas: “El oficio lo aprendí con ayuda de mi tío, pero siempre estuve relacionado al negocio de las bicis, antes vendía repuestos y bicicletas con mi padre”, relata Hugo, y cuenta que la clientela fue creciendo al igual que el uso de la bicicleta. “Tenemos clientes que venían de chicos y ahora nos visitan con sus nietos. Al principio eran casi todos vecinos del barrio, pero hace un tiempo ya empezaron a venir de otros lugares de Montevideo por recomendación”.

Bicicletería Lisboa

Amante del ciclismo y de su oficio, Mario es una pieza fundamental en el taller y el complemento perfecto para Hugo: “Yo aprendí el oficio cuando era joven en la pista. Si querías correr en el velódromo era obligatorio ir a los talleres a aprender mecánica y masajes, que son dos cosas básicas para el ciclismo”, explica Mario.

Además del oficio de bicicletero, Hugo heredó el espíritu de buen comerciante, y es que le apasiona el rubro y está continuamente pensando cómo mejorar. Y eso se nota en la bicicletería, que hace ya un tiempo incursionó en la venta de bicicletas eléctricas. "La esencia de este lugar siempre va a ser la de un taller de barrio, pero igual nos gusta innovar y estar actualizados, la bici eléctrica tiene cada vez más adeptos", explica mientras mira a su alrededor y, orgulloso del lugar, concluye: "Esta bicicletería es mi gran proyecto de trabajo, es mi vida".

Bicicletería Lisboa

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