Ketzi Hernández se unió a Coca-Cola North America en 2017 como asistente administrativa en el equipo nacional de servicios de alimentos. Aunque está asumiendo nuevos roles y responsabilidades en su trabajo, su futuro profesional se ve empañado por el cambio de las normas de inmigración en Washington.

Hernández es una de los 800 mil jóvenes indocumentados, conocidos como "Dreamers". Ellos ingresaron a los Estados Unidos de pequeños junto a sus padres y estuvieron protegidos de la deportación gracias al programa de acción diferida para llegadas infantiles (DACA), implementado en 2012. El programa fue dado de baja en 2017 y el Congreso negocia en la actualidad nuevas reglas migratorias para los “dreamers”.

Coca-Cola apoya los esfuerzos para preservar y actualizar el DACA para garantizar a los jóvenes que fueron llevados a los Estados Unidos el mismo y pleno acceso al ‘Sueño Americano’.

"Coca-Cola es y siempre ha estado junto a todos", declaró Humberto García-Sjogrim, Director de Comunicaciones del Grupo Coca-Cola y presidente saliente del Grupo de Recursos Empresariales de Liderazgo Hispano (BRG) de Coca-Cola. "Celebramos la diversidad de nuestros asociados y las comunidades a las que servimos. Realmente, el DACA es un problema moral. Los dreamers viven hoy con mucha incertidumbre".

En su calidad de Compañía de bebidas más grande del mundo, e importante empleador, el sistema Coca-Cola se basa en una fuerza de trabajo diversa de aproximadamente 90 mil personas en los Estados Unidos. Debido a las incertidumbres sobre el DACA, se vuelve más difícil reclutar y retener colaboradores talentosos como Hernández que son necesarios para servir a un mercado vasto y altamente competitivo.

Ketzi Hernández 

"Reconocemos que el éxito de nuestro negocio, como muchos otros, está directamente relacionado con la diversidad de nuestros asociados, socios comerciales y las comunidades a las que servimos", expresó The Coca-Cola Company en un comunicado.

Las cambiantes y complejas reglas de inmigración son difíciles de seguir, no solo para los empleadores, sino especialmente para los dreamers. La mayoría simplemente quiere trabajar y pagar impuestos en los Estados Unidos y no cuenta con los recursos para resolver el confuso papeleo.

Para ayudar en estos casos, Coca-Cola paga los honorarios de renovación de DACA (aproximadamente 500 dólares) de los dreamers que trabajan en la  compañía.

Humberto García-Sjogrim 

"Los dreamers no se dan por vencidos. No nos daremos por vencidos ", declaró García-Sjogrim.

Dada la puntualidad y la importancia de DACA, el Liderazgo Hispano BRG de Coca-Cola organizó un panel el 16 de enero pasado llamado "Stand as One with Dreamers" (Codo a codo con los dreamers). La conversación se centró en el impacto de la situación a nivel humano.

Hernández, que integra el BRG, participó del panel. Cuando tenía tres años realizó junto a su madre el arduo viaje por el desierto desde Guanajuato, México, hasta Atlanta. Asistió a la escuela secundaria y la universidad en el área de Atlanta, lugar que considera su hogar.

Hace unos años debió renunciar a otra compañía que integra el Fortune 500 debido a una demora en su documentación. Según contó, lidiar con las normas de inmigración ha sido “una verdadera montaña rusa”.

Ahora, ya como colaboradora de Coca-Cola, quiere terminar su carrera en la Compañía. "Si me quedo aquí y me retiro en Coca-Cola, que es mi sueño, cambiará mi trayectoria y la trayectoria de mis hijos para las próximas generaciones", dijo.

El panel de BRG del Liderazgo Hispano fue moderado por David Schaefer, director general de legales de la Asociación Latinoamericana. Describió a los 24 mil dreamers de Georgia como "personas altamente educadas" que son "parte del tejido" de las comunidades en todo el país.

"No sólo están aquí para contribuir a través de trabajos manuales", dijo Schaefer. "Muchos son profesionales con títulos avanzados que trabajan como abogados y docentes".

Leonardo López 

Los inmigrantes no sólo buscan empleo, sino que también abren negocios y crean empleos. "Mi compañía fue iniciada por un inmigrante y se ha transformado en un negocio multimillonario", explicó Leonardo López, un dreamer que trabaja para Greensky en Atlanta. "Todos los días tengo contacto con personas que abrieron sus negocios cuando llegaron a este país, y ahora están haciendo cosas increíbles".

Rey Pineda 

Otro soñador en el panel de Liderazgo Hispano BRG fue el padre Rey Pineda. Después de mudarse de México a Atlanta cuando era niño, asistió a la escuela de seminario. Su camino para convertirse en sacerdote, sin embargo, se vio interrumpido porque no tenía documentos. Después de que el DACA se estableció en 2012, fue designado en la Catedral de Cristo Rey en Atlanta.

Ahora, como dreamer, su estado migratorio es incierto. "Como hombre de fe tengo esperanza, pero no estoy ciego a la realidad. Tengo una sensación real de que la gente está cansada y agotada por las trabas. Tengo la esperanza de que todo esto nos motivará a seguir adelante. Creo que nos esperan mejores días, y ahora solo es cuestión de hacer nuestra parte para garantizarlo".

En enero, Coca-Cola North America se unió a la Coalición por el Sueño Americano, un grupo de más de 100 compañías que firmaron una carta instando al Congreso a aprobar la ley de DACA y garantizar su vigencia en el tiempo.

"Esta es una discusión muy amplia", manifestó Curtis Etherly, director de relaciones gubernamentales de Coca-Cola Norteamérica. "Se trata de competitividad e innovación y de cómo competimos en un escenario global, con una organización que depende de personas capacitadas y talentosas".

Etherly alentó a los colaboradores de Coca-Cola a contactar a los miembros del Congreso y solicitar una resolución sobre DACA. "Esperamos ver un esfuerzo bipartidista en el Congreso para preservar y actualizar DACA porque ayuda a la competitividad empresarial de los Estados Unidos y el pleno acceso al Sueño Americano para los jóvenes que fueron traídos a los Estados Unidos. Esperamos también una significativa reforma migratoria en los Estados Unidos", dijo The Coca-Cola Company en un comunicado.

Aún más importante que cambiar las políticas es cambiar los corazones y las mentes por medio de una conversación abierta y honesta sobre los complejos y desafiantes problemas que involucran la inmigración. "Ten valor para levantarte y hacer lo correcto", alentó el padre Pineda. "No tengas miedo de hablar. Ganarás respeto. Se trata de cambiar los corazones para que dure".

Hernández agregó: "Es un juego de espera para nosotros, pero puedes ser proactivo. Puedes hacer el cambio por nosotros. Ayúdanos a cambiar el mundo".