El lanzamiento de un nuevo producto o la reformulación de sabores ya consagrados representan auténticos desafíos, especialmente para una Compañía como Coca-Cola que lleva la innovación en su ADN. Para identificar los gustos y necesidades del consumidor, el Centro de Innovación y Desarrollo (CIDCC) que funciona en México y atiende el mercado regional incorporó un espacio pionero: el Centro del Consumidor. Allí se testean las nuevas bebidas de la Compañía, tanto con paneles de expertos como con el público.

“Éste es el primer Centro del Consumidor que se instaló dentro del Sistema Coca-Cola. A partir del éxito que tuvimos, se decidió replicar la idea en Atlanta”, señala quien acompaña a Journey en su recorrida por el lugar, que cuenta con recepción, una sala flexible (que se puede ambientar según la experiencia que se quiera lograr), una cocina experimental especialmente diseñada para observar cómo interactúan los consumidores con los alimentos y empaques, y cabinas sensoriales individuales en donde se hacen las pruebas analíticas más profesionales.

“El Centro da servicio a todos los países de Latinoamérica. Tenemos un panel descriptivo integrado por 12 expertos fijos, que cumplen un rol similar al de los catadores y son capaces de determinar la huella sensorial de un producto; y un equipo de panelistas ‘de discriminación’ compuesto por 50 personas con un entrenamiento menor, que van rotando y lo que hacen, básicamente, es señalar si un producto se distingue de una referencia o no. Esta herramienta la usamos mucho cuando buscamos hacer una reducción calórica –la prioridad en nuestro Centro en la actualidad–, y al reformular un producto que no queremos que se aleje demasiado del sabor original. Por otro lado, trabajamos con consumidores para entender sus gustos y necesidades”, resume nuestro anfitrión. “El gusto final de nuestras bebidas lo determina el consumidor. Queremos estar atentos a lo que les agrada y lo que no”.

Con acento latinoamericano

Del CIDCC para Latinoamérica salieron varias de las bebidas más innovadoras que se pueden encontrar en diferentes países de la región y que se encuadran dentro de los esfuerzos de Coca-Cola por diversificar su portafolio, en su camino hacia transformarse en una Compañía integral de bebidas. Antes de llegar a las góndolas de los supermercados, estos productos pasaron por exigentes pruebas sensoriales y de sabor en el Centro del Consumidor. Un ejemplo es el de los yogures naturales sin azúcar, uno de los primeros pasos de Coca-Cola en la categoría de los lácteos, luego de la adquisición de las empresas Santa Clara en México, Estrella Azul en Panamá, Tonicor en Ecuador, y Verde Campo en Brasil. También se puede mencionar al agua Crystal ligeramente gasificada con un toque de sabor natural, cero calorías y sin endulzantes, disponible en el mercado brasileño.

Las combinaciones de jugos con vegetales, como Del Valle Nutrivegetales, son otra muestra de variedad de categorías que se idearon en México con la idea de que se puedan extender a otros países de la región. Fuente de proteína vegetal, sin azúcar añadida, con una base de stevia, se ofrecen en tres propuestas diferentes: ananá, manzana y apio, con un toque de sabor a pepino y menta; frutilla, manzana, jugo de remolacha y un toque de hierba buena; y jugo de mandarina, naranja, zanahoria y durazno con un toque de sabor jengibre.

“Una de las metas de la Compañía es acompañar a los consumidores en su búsqueda hacia una menor ingesta calórica. Quitar por completo el gusto dulce en Latinoamérica es muy difícil, pero estamos tratando de bajar la sensación de dulzor”, explicó Dinorah Isaac, Directora R&D Pan LATAM de Coca-Cola. Y concluyó: “Estimamos que lleva de uno a dos años lograr que la gente se acostumbre a un nuevo sabor. Cada vez que lanzamos un producto nuevo o uno que reformulamos tenemos en cuenta que puede pasar ese tiempo antes de que la preferencia cambie. Pero sabemos que con el tiempo se consigue”. Las pruebas realizadas en el Centro del Consumidor son la mejor brújula con la que cuentan los investigadores; luego, sólo se trata de esperar.