Aunque en algún momento llegó a tener 80 alumnos, hoy a la Escuela Rural N°38 de Paso de las Piedras de Arerunguá, en Salto, acuden apenas 13 niños. Es que el pueblo que vio nacer a Ireneo Leguisamo y a quien Carlos Gardel inmortalizó al ponerle su voz al tango “Leguisamo solo”, no escapa al progresivo despoblamiento que sufren numerosas localidades del interior del país.

Ubicado a más de 10 kilómetros de las rutas donde están las paradas del transporte público, Paso de las Piedras se encuentra prácticamente aislada, situación que se agrava cuando las lluvias hacen crecer el arroyo Arerunguá y dificultan aún más el acceso al pueblo.

Sin embargo, ni las distancias, ni el éxodo de los más jóvenes evitó que el pueblo de apenas 82 habitantes quedara bajo el radar de una iniciativa que apuesta a mejorar las condiciones de vida de las comunidades. Paso de las Piedras fue una de las localidades rurales elegidas por la empresa social Proyecto Agua Segura (PAS) para recibir dos filtros microbiológicos para mejorar la calidad del agua que beben sus habitantes. Uno de ellos se instaló en la policlínica del pueblo y el otro en la Escuela N°38 bautizada en 2003 con el nombre de Leguisamo, su alumno más famoso.

Nacida en Argentina, PAS tiene por objetivo mejorar el acceso a fuentes de agua segura en las comunidades rurales. En Uruguay, trabaja desde 2018 junto a la Fundación Coca-Cola, la Fundación Indra y el Consejo de Educación Inicial y Primaria. Los filtros microbiológicos que se instalan en los poblados elegidos son de fácil manejo y cuentan con tecnología de avanzada, lo que garantiza una vida útil de tres a cinco años.

Además de garantizar el equipamiento, la empresa social también trabaja con los referentes de la comunidad para interiorizarlos en el uso del filtro, y con los niños de las escuelas para concientizar sobre la temática del agua, la importancia de su conservación y de consumir agua de fuentes seguras. La emergencia sanitaria que impuso la pandemia del coronavirus Covid-19 obligó a PAS a rediseñar las dinámicas con las instituciones educativas, que suelen hacerse de modo presencial. De este modo, se diseñaron distintos talleres y propuestas para involucrar a los niños en la novedad del filtro y enseñar su importancia de modo didáctico.

“Estuvimos trabajando sobre el ciclo del agua y también sobre la contaminación”, contó a Journey Claudia Martínez, maestra de la Escuela Rural Nº38. “Se realizaron desafíos y los niños formaron un Club de Protectores para cuidar el agua, lo que incluyó elaborar un escudo propio y varios trabajos”, agregó la docente. Otra de las actividades junto a Proyecto Agua Segura incluyó la elaboración de una canción vinculada al lavado de manos, un hábito que cobró más importancia que nunca ante la pandemia de coronavirus.

PAS también apuesta al efecto expansivo de las actividades que realiza en las escuelas y que los aprendizajes adquiridos por los niños lleguen, a través de ellos, a toda la comunidad. En este sentido, Alfredo Silveira, policía del lugar, destacó la importancia de generar conciencia sobre el cuidado del agua: “Tengo dos hijas que van a la escuela de acá y estuvieron trabajando el tema del agua junto al proyecto que trajo el filtro. Creo que la información, las capacitaciones y los talleres son muy buenos porque así la gente está en conocimiento de que hay un problema y también de que hay una solución”.

Hasta el momento 38 instituciones recibieron filtros microbiológicos en el país, entre las que se encuentran la escuela y la policlínica de Paso de las Piedras.

Si querés saber más sobre el trabajo de Proyecto Agua Segura en Uruguay podés visitar esta sección.