La policlínica del pueblo, de la que Pocha es enfermera honoraria, recibió uno de los dos filtros purificadores de agua que la empresa social Proyecto Agua Segura instaló en Paso de las Piedras, en coordinación con la Fundación Coca-Cola. La iniciativa mejoró el acceso al agua de los 82 vecinos del lugar.

El arroyo Arerunguá, en lo profundo de Tacuarembó, susurra suavemente en este día frío de julio mientras algunas vacas y ovejas pastan tranquilamente en los alrededores. En una casa pequeña, cercana al cauce de agua, una mujer deja el mate, se pone su uniforme, toma algunas cosas y parte cuesta arriba por un gran camino que atraviesa el pueblo, una de las pocas calles que tiene el lugar. Ella es Elvira Álvez Silva, pero ninguno de los vecinos de Paso de las Piedras la llamará jamás así. Para ellos es “Pocha”.

Oriunda de la cercana Cerros de Vera, la familia de Pocha se mudó a Paso de las Piedras cuando ella tenía seis años. Nunca más se fue de allí, aunque hoy reparte su tiempo con su segundo hogar en Salto.

Desde hace 15 años Pocha es la enfermera honoraria en la policlínica del pueblo; pero su vocación de servicio a la comunidad es mucho más antigua. Mientras rescata recuerdos cuenta, por ejemplo, que asistió los partos de las vecinas gracias a las enseñanzas de su madre, quien tuvo a la mayoría de sus 12 hijos en su propia casa.

“Siempre me gustó, fue la vocación que tuve, siempre me gustó ayudar”, cuenta Pocha a Journey acerca de su vocación por la enfermería. “Elegí ayudar a la gente humilde que no tiene dónde trasladarse. La verdad que acá en Paso de las Piedras estamos demasiado alejados y si no hay alguien que sepa algo de enfermería no hay nadie que ayude”.

Como encargada de la policlínica local, Pocha realiza los controles de rutina y recibe y asiste a los médicos que van en días pautados cuando realizan giras por la zona. Además, aprovecha sus idas a Salto para conseguir los medicamentos que necesitan los vecinos. Cuando está en el pueblo, su disponibilidad es total: “Soy enfermera las 24 horas, como el policía, no tengo día, no tengo hora”.

Meses atrás, Pocha recibió un llamado que “le cambió la vida”  y que tuvo además un fuerte impacto positivo es esa pequeña comunidad de apenas 82 habitantes. La policlínica y la escuela de Paso de las Piedras habían sido elegidas por la empresa social argentina Proyecto Agua Segura para recibir dos filtros microbiológicos que les permitirían purificar el agua de pozo que usan normalmente.

Hasta ese momento, debían hervir el agua antes de poder consumirla. Poco había cambiado en Paso de las Piedras en ese sentido desde que su hijo más famoso, Ireneo Leguisamo, había dejado el pueblo para hacer historia a ambos lados del Río de la Plata.

Pocha esperó la llegada de los filtros con la ansiedad de quien sabe que aquello iba a ayudar  notablemente a la prevención de enfermedades entre sus vecinos. “El día que llegó el filtro, pasé todo el día esperando, porque el camión se había roto y se demoró. Hablé con la auxiliar de la escuela y le dije ‘si llega a tu casa primero, vos les decís dónde es mi casa; y si llegan a mi casa, yo les digo dónde es la tuya’. Cuando llegué, abrí la puerta y fui a la cocina, y ahí ella me llama y me avisa que venían. ¡No lo podía creer!”, cuenta emocionada.


Proyecto Agua Segura trabaja en Uruguay desde fines de 2018, con el apoyo de Fundación Coca-Cola y en alianza con la Fundación Indra y el Consejo de Educación Inicial y Primaria, para intervenir en comunidades rurales que tienen dificultades para acceder a agua potable.

Esta alianza permitió garantizar el acceso a agua segura en 37 escuelas rurales de los departamentos de Tacuarembó y Rivera, además de la policlínica que lleva adelante Pocha, mediante la instalación de filtros purificadores y el trabajo con la comunidad.

La implementación de los filtros microbiológicos fue clave en el contexto de la pandemia de coronavirus Covid-19 en el que el lavado de las manos es crucial para evitar contagios. Y el impacto en la comunidad se hizo sentir casi de inmediato. “En la escuela el agua del filtro se está usando para todo: para cocinar, para lavarse las manos, para tomar”, contó Claudia Martínez, la maestra de la escuela local.

 “La verdad que se necesitaba, por los niños, por la gente, por todo. Yo estoy muy agradecida”, concluye Elvira.

Si querés saber más el trabajo de Coca-Cola junto a Agua Segura podés visitar esta sección.