Fanta, la gaseosa de naranja favorita a nivel mundial, celebra su 77° aniversario en 2017.

Fabricada por primera vez en Alemania en 1940, fue la escasez de ingredientes durante la Segunda Guerra Mundial lo que signó su nacimiento. En ese entonces, las fábricas alemanas de Coca-Cola no podían recibir el concentrado de extractos que se utilizaba para crear la bebida emblema de la marca. Para seguir operando y evitar el cierre de la planta, los directivos de la fábrica decidieron crear un nuevo refresco que pudiera producirse con las máquinas disponibles, pero sin el jarabe de Coca-Cola. Y, ¿qué se podía encontrar en esas circunstancias? Suero de leche. En base a ese líquido se creó el nuevo producto.

Sin embargo, la dificultad para conseguir ingredientes impactaba con frecuencia en la fabricación de la bebida. Por eso, no era extraño en esa época que su sabor cambiase de tanto en tanto: para garantizar la fabricación se recurría a los insumos disponibles.

En cuanto al nombre de Fanta, no está claro cómo surgió. Algunas hipótesis sugieren que se eligió porque, al probarla, los trabajadores de la planta opinaron que la nueva bebida era “fantástica”. Otras sostienen que fue el resultado de un concurso de nombres que realizó un directivo de la empresa entre los empleados, a quienes les pidió usar la imaginación (“fantasie”, en alemán). En todo caso, el nombre resultó corto, llamativo y fácil de pronunciar en todos los idiomas.

Diez años después de finalizado el conflicto bélico, en 1955, el embotellador italiano de Coca-Cola sugirió crear una nueva bebida con sabor a naranja, ya que en ese país había una gran tradición de sabores cítricos. A la compañía le pareció una buena idea, y se decidió volver a utilizar el nombre que tan buena repercusión había tenido. Así nació Fanta Naranja, que en la actualidad es la variedad más popular de la marca a nivel mundial.

En 1964 llegó a Uruguay y hoy se elabora en tres versiones: Naranja, Zero y Pomelo. Te invitamos a conocer más sobre ellas aquí.