“Soy Mercedes y aporto mi solidaridad”; “Me llamo Romi y aporto mi experiencia”; “Soy Alice y aporto mi perseverancia”; “Mi nombre es Andrea y aporto mi fortaleza”. Así, cada una de las casi 100 trabajadoras de Montevideo Refrescos, que participaron de una actividad realizada en el marco del Día Internacional de la Mujer, dejaron claras sus contribuciones para construir una red de apoyo mutuo que las ayudara a enfrentar los cambios que deseaban emprender. Para que no se perdieran en simples deseos, todos los compromisos quedaron plasmados en un mural adornado con siluetas femeninas en cartulina, que llevan inscriptos sus nombres.

“Me pareció una forma muy interesante de conocernos. La planta es muy grande y no siempre tenemos contacto con todas las mujeres de las diversas áreas”, opina la prevencionista en seguridad industrial Silvina Jumelli, una de las empleadas que participaron de la actividad organizada por el Consejo de Mujeres de Montevideo Refrescos. El Consejo fue fundado en 2011 con el objetivo de evaluar barreras de género y recomendar a la Compañía acciones que promuevan la equidad y el empoderamiento femenino dentro de la compañía.

Durante el evento, las asistentes pudieron interactuar entre ellas, conocer historias de cambio en sus vidas, y realizar las propuestas grupales planteadas por las expertas en liderazgo y coaching Luz Mara Sande y Andrea Spolita, convocadas especialmente por el Consejo de Mujeres de Montevideo Refrescos para conmemorar ese día.

“El objetivo fundamental fue crear y fortalecer una red de mujeres que se apoyara y estuviera alineada con la propuesta de trabajar juntas, bajo la consigna ´Sé audaz para el cambio’ establecida por la Compañía. Lo que buscamos con las actividades fue, en un periodo muy breve de tiempo, inspirarlas, generar una conciencia de red; hacer que pudieran encontrar en alguien a quien no conocían una historia profunda de cambio y, a su vez, que se divirtieran y reflexionaran”, detalla Sande, quien igual que Spolita, compartió su propia experiencia de vida y habló sobre la importancia de luchar y arriesgarse por sus sueños.

“Lo que más me gustó fue cuando tuvimos que interactuar con alguien que no conocíamos. Conté que un momento tuve dudas sobre si iba a poder seguir con mi profesión porque me sentía muy expuesta. Pero fue ahí cuando mi cabeza hizo un click, y concluí que sí podía pese a mi género y que hay trabas que a veces uno mismo se pone o se los impone la propia sociedad”, cuenta Silvina.

Para la ingeniera química Sofía Zaffaroni, que trabaja como técnica de calidad en el laboratorio de Montevideo Refrescos, en un sector dominado por hombres, el hecho de interactuar con otras mujeres de la empresa fue lo más interesante. “Al principio, las chicas que estaban guiando la actividad nos contaron sus historias. Luego, intercambiamos experiencias entre nosotras y vimos que somos todas muy diferentes y llegamos a la Compañía por caminos distintos. Pero aprendí que a pesar de eso todas queremos lo mismo: achicar la diferencia de género y crecer juntas”, agrega.

Según la ingeniera de sistemas Susana Amorín, integrante del Consejo de Mujeres, la equidad de género es un objetivo importante de Coca-Cola, que tiene como meta lograr que un 50% de sus puestos de trabajo estén ocupados por mujeres en el 2020. “Las proyecciones mundiales hablan de alcanzar la igualdad recién hacia el año 2180, pero en Montevideo Refrescos estamos trabajando desde el 2011, e incluso antes, en iniciativas de género. Está en la mente de todos nuestros gerentes la importancia de la diversidad, o sea, de aumentar la presencia de mujeres en la empresa”, explica.

Las estadísticas corroboran esta política implementada en Montevideo Refrescos: en febrero de 2017, el 54% de las plazas de trabajo se cubrieron con talento femenino. Además, el 52% de los puestos de trabajo de nivel profesional en la embotelladora están ocupados por mujeres, que integran también la mitad del Comité de Dirección de la Compañía. Y ocupan el 39% de la fuerza de ventas. En 2014, Montevideo Refrescos también empezó a incentivar la contratación de mujeres operarias y, desde entonces, logró que el 6% de sus trabajadoras del género femenino ocupen esta posición.

“Hay una evolución clarísima. Hace cuatro años no había mujeres operarias en el área de Cadena de Abastecimiento y ahora estamos hablando de un 6%. En todas los demás ámbitos también se cuida eso. A nivel de gerencia ya estamos en el 30%. Buscamos promover la diversidad en todos los sectores”, destaca Susana Amorín.

Medidas como estas ayudan, además, a elevar la satisfacción profesional y personal de las empleadas. Pese a estar acostumbrada a desempeñarse entre hombres y considerarse una persona bastante extrovertida, Sofía dice que se siente más cómoda y contenta de poder trabajar con mujeres y de notar el compromiso de la Compañía con la equidad de género.