Para los pequeños, un día de diversión y aprendizaje; para los adultos, una forma diferente de disfrutar de la familia y el lugar de trabajo. Como ya es tradición en la embotelladora de Coca-Cola en Uruguay, Montevideo Refrescos volvió a abrir sus puertas en vacaciones de invierno para que los hijos de sus empleados pudieran recorrer la planta junto a sus padres, esta vez con el reciclaje como temática principal de la visita.

Noventa y seis chicos y 66 colaboradores de todos los sectores de la Compañía participaron de las actividades de Vacaciones en Planta.

Al llegar, los niños fueron invitados a disfrazarse de operarios para poder sacarse fotos con sus padres y con otros chicos. Luego, acompañados por sus familiares y un guía, recorrieron la planta y vieron el paso a paso de la producción de las bebidas. Cada máquina atrajo la mirada curiosa de los chicos, que se pegaban a los vidrios para absorber los detalles del trabajo de sus padres, tíos o abuelos. Conocieron desde cómo se obtiene el jarabe de los productos hasta la forma de distribución a través de los camiones.

“Me gustó traer a mi hijo Joaquín porque fue un momento distinto, en el que pudimos disfrutar con los niños de este lindo espacio de trabajo. Pudieron ver cómo se hace la Coca-Cola, que es una parte interesante de la planta. Y me pareció muy importante haber tratado el tema del reciclaje, algo que nosotros ya practicamos en casa”, cuenta Alexis Soria, Administrador de Soporte de Sistemas.

Si la recorrida ya los había encantado, los juegos todavía más. Haciendo hincapié en su plataforma de sustentabilidad, Montevideo Refrescos dedicó gran parte de las actividades a enseñar a los niños qué es el reciclaje, qué son y qué destino se les puede dar a los materiales orgánicos e inorgánicos; cómo se pueden reciclar las botellas de sus bebidas favoritas; y la importancia de trabajar en equipo a favor del medioambiente.

“Lo que más me gustó fue el juego del paraguas y ver la parte de la planta en dónde hacen el jarabe”, cuenta Joaquín, de seis años, el hijo de Alexis. Para Sara, de ocho, sobrina de la Técnica de Calidad de Laboratorio Fernanda León, lo mejor fue poder conocer cómo se hace Coca-Cola y las botellas pequeñas. “El juego que más me gustó fue cuando tuvimos que hacer fila, leer lo que venía escrito en las botellas y ponerlas en el canasto de orgánico o inorgánico”, agrega Sara.

Con la posibilidad de usar los envases de todas las líneas de los productos para hacer instrumentos musicales y juguetes, los niños aprendieron, también, que la diversión no tiene por qué terminar cuando se acaban sus bebidas favoritas.