Hace 12 años dejó las oficinas de Coca-Cola en la Argentina como Presidente de la Unidad de Negocios Regional (BU, por sus siglas en inglés) y días atrás volvió a pisarlas, pero esta vez como CEO Global de The Coca-Cola Company. James Quincey ingresó al auditorio del edificio de la calle Paraguay, en el que trabajó durante cinco años, aplaudido tanto por sus antiguos colaboradores como por quienes lo veían por primera vez. Los equipos de Bolivia, Chile y Perú, que seguían el encuentro en vivo a través de Internet, también le dieron una calurosa bienvenida desde la pantalla instalada ad hoc

En perfecto español, sonriente y distendido, James brindó un breve discurso para priorizar el espacio de preguntas. Entre otras cosas, el CEO de la mayor compañía de bebidas del mundo anticipó que seguramente Coca-Cola tendrá que afrontar nuevos retos en los próximos años, pero que como no se sabe cuáles serán habrá que estar abiertos y preparados para amoldarse a las nuevas circunstancias. En ese sentido, insistió en las nuevas habilidades que deberán desarrollar los trabajadores. “Me parece que países como Argentina y Chile y el resto de la región van a tomar la próxima ola de crecimiento. Eso va a requerir nuevas capacidades: mucha curiosidad, más experimentación, nuevas aptitudes de marca, productos, capacidades de comercio novedosas... habrá que enfocarse”, aseguró y enfatizó que habrá que mantenerse al día, especialmente sobre lo que suceda en el mundo digital.

Para Quincey, la optimización vendrá después de poner en práctica lo observado en el mercado, como los nuevos hábitos de compra de la gente. E insistió en la necesidad de que sean las unidades regionales las que estén atentas a la reacción de los consumidores y controlen las variaciones del mercado a nivel local para poder apreciar mejor los cambios de tendencia que se puedan producir.

Foco en las oportunidades

Su recomendación para los colaboradores de Coca-Cola, a los que alabó por su “espíritu ganador”, es que busquen perfeccionar los pilares en los que ya se mueve la Compañía y prestar atención al mercado. “El punto es seguir con la maquinaria que ya existe y adaptarla para que esté al día con lo que desean los consumidores y los clientes. Ésa es para mí la oportunidad más grande”, aseguró. 

James se unió a la Compañía hace 21 años y en este tiempo pasó por diversos cargos en los que se destacó por sus novedosas y efectivas ideas de negocio, que han logrado múltiples beneficios y ganancias en todos los departamentos que comandó. Es reconocido por su claridad y capacidad de liderazgo. En Buenos Aires todavía recuerdan su filosofía de “surfear la ola” que, sumada a su visión estratégica, contagió a todo el equipo de trabajo para poder sortear la crisis económica que vivió Argentina en 2001/2002, y sentó las bases para la consolidación de un negocio sólido. Sin embargo, más allá del respeto que genera por sus resultados laborales, sus antiguos compañeros destacan un indiscutible valor extra del nuevo CEO (asumió el cargo en mayo de 2017), que quedó resumido en la afectuosa frase que estamparon en la botellita fileteada de Coca-Cola que le obsequiaron: “James: no harás la diferencia porque hables español, sino porque lo sabes escuchar y entender”. 


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