“Coca Cola es parte de mi familia”, asegura Ricardo Lado, Jefe de Ventas de Canal Supermercados de Montevideo Refrescos, embotelladora de Coca-Cola en Uruguay, durante una pausa en su jornada de trabajo, que comienza entre las siete y media y las ocho y termina en algún momento de la tarde, cuando siente que ha cumplido con todo lo que tenía previsto para ese día. Ricardo aporta contundentes argumentos a favor de su afirmación: “Llevo 35 años en la Compañía, en los cuales pasé por absolutamente todos los puestos del Área de Ventas. Allí conocí hace 23 años a mi señora, cuando ingresó a Ventas, y fue como un flechazo; hoy tenemos dos hijos: un varón de 22 años y una nena de 16”.

Ricardo tiene 58 años y es uno de los 39 colaboradores de Montevideo Refrescos que exhiben con orgullo más de 30 años de trabajo ininterrumpido en la Compañía. El amor por las marcas, el sentimiento de pertenencia y el agradecimiento por haber podido desarrollarse profesionalmente se repiten en los testimonios de los empleados de larga trayectoria, acompañados de recuerdos que tienen una intensa carga emotiva. “Ingresé el 28 de septiembre de 1981, cuando esta Compañía tenía sus oficinas en la calles Palmar y 20 de Septiembre, como mecánico en el área de Taller Mecánico”, recuerda.

 Fue el cambio de la forma de venta tradicional a la actual, que ocurrió en 1987, el que le abrió una oportunidad de cambio. “Me llamaron para una entrevista y quedé como vendedor. A partir de entonces hice toda la carrera en el área de Ventas: desde preventista en la zona de Pocitos, que fue mi primer puesto, hasta Jefe de Ventas del Canal Supermercados, puesto que ocupo desde febrero de 1998”, relata Ricardo. Agrega que, más allá del crecimiento profesional que tuvo en Montevideo Refrescos, en los años que lleva en la Compañía una de las cosas más importantes que logró ha sido tener muchos amigos en ella. En algunos casos, la amistad se remonta al día en que ingresó en Coca-Cola, 35 años atrás.

Ricardo Lado hizo su carrera de más de tres décadas en el área de Ventas.

Testigo de los cambios

Treinta y cinco años también son los que ha vivido Rosalía Rodríguez dentro de la Compañía. “Treinta y cinco años y una semana”, precisa esta química, doctora en Bromatología y Tecnología de Alimentos, durante esta entrevista con Journey, que se realizó durante los primeros días de noviembre de 2016.

A sus 63 años, Rosalía es Gerente de Mejora de Procesos. “Empecé desde muy abajo, trabajando como asistente de control de calidad en el laboratorio. En ese momento la Compañía estaba sufriendo transformaciones importantes. Esta planta, Planta Carrasco, llevaba un año de instalada su piedra fundamental, y a los pocos meses de ingresar me trasladaron aquí para comenzar a trabajar con los ingenieros que estaban preparando su puesta en marcha”, rememora.

Rosalía relata con orgullo el crecimiento de la planta, del que ella fue testigo: “Empezamos con una sola línea de embotellado y en la actualidad tenemos seis, que no son las originales. En su lugar se han ido poniendo otras de mayor capacidad para hacer los empaques. En esa época, cuando ingresé, solo había dos tamaños de botella: la de vidrio de litro y las botellas de vidrio mediano. La Compañía cambió y yo tuve la suerte de ir cambiando a la par”.

Mamá de Andrés, de 29 años, Rosalía recorrió todo el camino que va de asistente en el laboratorio a ser jefe. E, incluso, enfrentó desafíos aún más radicales. “Con los años, pasé a ocuparme de los sistemas de gestión –señala–. Dejé de estar en la parte operativa para pasar a implementar esos sistemas. Fueron tiempos muy lindos, de mucho aprendizaje.” Entre sus logros se cuentan haber estado al frente del equipo que logró la certificación ISO-9001 de la planta, y luego las certificación de Medio ambiente, de Seguridad y de Seguridad Alimentaria.

“Todos esos fueron hitos muy importantes y enriquecedores, para los cuales hubo que estudiar y desafiarse –afirma Rosalía–. Yo he visto durante estos años crecer la planta, crecer el portafolio de productos y lo que más me ha gustado siempre es que me he sentido muy orgullosa con esos desarrollos. Coca-Cola es un lugar donde hay oportunidades, donde siempre la gente que le pone esfuerzo, que se compromete con los resultados es reconocida y tiene oportunidades de progresar”.

“Coca-Cola es una empresa que nos pone delante muchos desafíos y que hace que, cuando tenemos éxito en ellos, sintamos que el logro es nuestro. Ser parte, en definitiva”, comenta Inés Cincunegui, Gerente de Desarrollo Organizacional de Montevideo Refrescos, que destaca que “una de las competencias que trabajamos desde Recursos Humanos en toda la Compañía es el ser dueños: el sentirnos parte y actuar como dueños en definitiva, que es hacer las cosas como las haríamos en nuestra propia empresa”.

Avanzar, superar desafíos, innovar, sentirse dueños de los propios logros y de los de la Compañía es posible en un ambiente de estímulo y de capacitación permanente. “Lo que hacemos es otorgar distintas herramientas que permiten a cada colaborador tener un desarrollo. Desde capacitaciones técnicas y capacitaciones en comportamiento de liderazgo, hasta muchas otras herramientas que hacen a tener una buena conversación de desarrollo de carrera y que ayudan a poder identificar cuáles son realmente los próximos pasos en la carrera para dar, que a la persona le va a permitir estar más cerca a la posición deseada”, enumera Cincunegui. 

Rosalía Rodríguez fue testigo del crecimiento de la planta.

Fomentar una mirada global

“Dentro de la Compañía son muy valorados aquellos líderes que cuentan con una mirada global del negocio, que tiene que ver con solucionar problemas desde una óptima mucho más integral”, dice Cincunegui. “Para poder obtenerla es necesario haber pasado y logrado una experiencia por diferentes áreas. Por eso se promueve tanto el desarrollo de profesionales dentro de un área como el cambio de un sector a otro.”, agrega.

Roberto y Rosalía cumplen con esa premisa, como también lo hace Pablo Fontana. A sus 57 años, Pablo también cuenta con 35 años de carrera en Coca-Cola, durante los cuales exploró distintas áreas y le hizo frente a todo tipo de desafíos. “Este julio se cumplieron 35 años de que ingresé como cadete al Sistema Coca-Cola –dice–. Era estudiante de veterinaria e ingresé en un embotellador chiquitito que existía en Uruguay, que se llamaba Colonia Refrescos, que tenía una oficina de compras en la ciudad vieja de Montevideo”.

Pablo Fontana se mudó a Colonia para trabajar en Montevideo Refrescos.

Un problema económico familiar obligó a Pablo a abandonar sus estudios. Ante esa situación, el presidente de la Compañía le propuso ir a trabajar a la central, en la ciudad de Colonia. “No estaba muy claro el desafío pero pareció una buena opción, y ahí me fui a trabajar, donde tuve la suerte que en dos años me hicieron recorrer todos los puestos de la Compañía: Laboratorio, como idóneo, después en Producción, como operario de línea, después Control, Liquidación, Finanzas. Y finalmente el foco recayó en Ventas, que por aquel entonces era en la forma tradicional”, explica.

A bordo del camión que transportaba refrescos (primero como ayudante de chofer, luego como chofer y vendedor del camión) Pablo Recorrió toda el área de influencia de la pequeña embotelladora. Luego, llegó otro desafío: fue promovido a Jefe de Ventas, hasta que en 1989, cuando Montevideo Refrescos compró Colonia Refrescos, quedó a cargo de esta franquicia en la que ya había recorrido todas sus áreas. El siguiente reto fue volver a Montevideo, ya casado y habiendo formado familia, para ocupar el cargo de Gerente de Ventas primero, y luego el de Cuentas Clave.

“Cuando la Compañía toma el desafío de comenzar desarrollar una nueva plataforma para ingresar en el negocio de jugos, de aguas saborizadas, de aguas plain y de energizantes, me piden desarrollar ese nuevo camino. Y eso fue en los últimos seis o siete años, hasta que vuelvo ahora a desempeñarme como Gerente de Cuentas Clave, con una visión un poco más grande y nacional”, dice Pablo que completa su relato con una reflexión a partir de su propia experiencia de vida: “Soy un claro ejemplo de que Coca-Cola ofrece un mundo de oportunidades”.