Cuando tenía 20 años, Diego Robaina había completado el tercer año del Liceo y daba por cerrada la etapa de los estudios en su vida. En ese momento, su gran preocupación era encontrar un trabajo para ayudar a sus padres con los gastos de la casa. Vio en el diario un anuncio para trabajar en el departamento de cargas de Montevideo Refrescos y no dudó en aplicar. Luego de un proceso de selección, ingresó a la Compañía en diciembre de 2007 como ayudante de camión zafral (temporal) en el área de Distribución. Hoy, casi 10 años después, Diego no sólo es Jefe de Liquidación de Ventas, sino que además estudia en la Universidad de la República para ser contador público, pudo comprar su primer auto 0 km, y vive con su novia Natalia y su hijo Luciano (de ocho meses) en una casa propia que él mismo construyó. Y, muy seguro, subraya que seguirá creciendo.

“Creo que en la vida hay que proponerse objetivos y trabajar para eso. Las oportunidades no vienen solas. Uno tiene que crearlas. Si vos realmente querés algo y te esforzás para eso, lo vas a conseguir. Nunca hay que bajar los brazos, hay que ser resiliente y trabajar en pos de tus objetivos”, sostiene Diego.

Como ayudante de camión en Montevideo Refrescos, cobraba por horas y no había una demanda diaria de su trabajo. “Todos los días tenía que llamar a la empresa. Hasta el día de hoy me acuerdo del mensaje del contestador que repetía los nombres de todas las personas que estaban convocadas para el día siguiente. Como yo era el más nuevo, siempre era el último y muchos de esos días no me tocaba trabajar”, rememora.

A pesar de las dificultades, no tardó en darse cuenta de que Montevideo Refrescos era un lugar que brindaba grandes oportunidades para desarrollarse. “Ser ayudante de camión era algo que me gustaba, pero tenía ganas de seguir creciendo y como existía la posibilidad de ser chofer de Distribución, me preparé y saqué la libreta de manejo profesional. Por suerte pude avanzar y en junio de 2010 ya manejaba un camión”, detalla. “Lo que más me gustaba era el desafío diario de tener que cumplir con todos los clientes. Teníamos que imprimir cierto ritmo y ese dinamismo hacía que el trabajo pasara rápido y fuera entretenido”, agrega.

Siempre adelante

El camión lo llevaba lejos, pero su deseo de progreso aún más. Diego decidió volver a estudiar y buscar un cambio: quería emplearse en el área de Administración. Fue una época de sacrificios y de pocas horas de sueño, ya que compaginaba las horas de trabajo con cursos de computación, administración, inglés, automatismos en electricidad y control lógico programable. En mayo de 2011 llegó la oportunidad para la que tanto se había preparado: se abrió un puesto en Liquidación de Ventas. No dudó en postularse. Tras ser seleccionado, se dio cuenta de que para seguir adelante era necesario concluir el Liceo y, en el futuro, entrar a la universidad.

En el 2014 su vida dio un verdadero giro: ingresó en la carrera de Contador Público y asumió su primer cargo de coordinación como Jefe de Distribución, el mismo departamento en el que había empezado su carrera como ayudante. “Haber comenzado desde muy abajo, trabajando en los camiones, y llegar a ser jefe de ese sector era un sueño realizado”, afirma.

Pero, una vez más, no se detuvo ahí. Después de algunos meses volvió a apostar por el cambio y en noviembre 2015 fue seleccionado como Jefe de Liquidación de Ventas. “Creo que mi desarrollo personal ha ido de la mano de mi desarrollo profesional. Todo lo que me pasó a lo largo de los últimos nueve años fue gracias a mis sacrificios y a las oportunidades que aproveché”, reflexiona. “El principal cambio personal que me produjo el trabajo fue el haber vuelto a estudiar”.

Diego señala que su cambio del área de distribución al sector de administración le permitió comprender a los negocios y a la propia Compañía desde otro punto de vista. “Estar en la posición de jefe en el área administrativa te da una visión amplia. Sin embargo, creo que el trabajo como chofer y ayudante de camión me dieron la experiencia y los conocimientos necesarios para poder sortear diferentes obstáculos operativos, gracias a que los conozco en la práctica”, afirma.

Además, asegura que los principales motivos para su crecimiento laboral han sido la confianza y las oportunidades que le brindó Montevideo Refrescos, así como las políticas de la empresa que invitan a seguir estudiando y desarrollándose. “Hay que encarar cada tarea como una ocasión para mostrarse y enseñar que se pueden hacer las cosas de manera diferente. La Compañía me ha dado muchas oportunidades y ha confiado en mí para seguir creciendo, y yo hice todo lo posible para que me tomaran en cuenta”, explica. Y concluye: “Mi familia es una parte importante de mi motivación; sobre todo, mi hijo. Tener una mejor posición y seguir avanzando le va a proporcionar mejor calidad de vida y eso me impulsa a seguir adelante”.