Bienestar, medio ambiente y comunidad. Estos son los tres ejes que guían las acciones y programas de sustentabilidad de Montevideo Refrescos, tema que se encuentra en el corazón del negocio de la embotelladora de Coca-Cola en Uruguay. Por eso, innovar en este sentido es una prioridad para la Compañía que, desde enero de 2017, optó por sumar al reciclaje del papel, utilizado en las oficinas, entre sus compromisos. ¿El objetivo? Reducir los impactos ambientales de sus actividades y contribuir a la construcción de un mundo más sustentable.

Para Montevideo Refrescos no es nueva la preocupación por el reciclaje, tanto del agua como de los materiales y residuos generados en sus procesos productivos. Por lo tanto, en la Compañía ya se han desarrollado diferentes actividades en esta línea, como el portafolio de envases retornables o el proyecto que creó un circuito que apunta a no desperdiciar agua: toda la que se usa para lavar los envases pasa por un tratamiento especial, de manera que se la pueda volver a utilizar en las cisternas del baño o para lavarse las manos. “Conociendo al detalle todo el trabajo de la Compañía en el tema de reciclaje quisimos ampliar esos esfuerzos y trabajar con el tema del papel que se genera en las oficinas”, explica Verónica Gené, jefe de Asuntos Públicos y Comunicaciones de la embotelladora.

Tras investigar sobre lo que había disponible en el mercado del reciclado de papel, Montevideo Refrescos decidió retomar una alianza que había tenido años atrás con la organización civil uruguaya Repapel, que se dedica a la educación para el desarrollo sustentable. El objetivo de la ONG, que empezó sus actividades en 2003, es lograr cambios en los hábitos y patrones de consumo y descarte a través de la sensibilización, la educación y la formación. Para eso, trabaja con niños y docentes de escuelas y con empresarios; realiza la colecta de papel para reciclar; e imparte talleres de reciclaje y capacitación en educación ambiental. Además, Repapel se encarga de entregar útiles de material reciclado a las escuelas (blocks, cuadernos, resmas A4, cartulinas) e invierte en proyectos sobre desarrollo sustentable en cooperación con sus empresas patrocinantes –entre ellas, Montevideo Refrescos–, que en la actualidad son más de 200.

“Decidimos retomar esta alianza con fuerza, y convocamos a todos los colaboradores de la Compañía para que participen. Hicimos una campaña de comunicación interna, sobre todo a través de mails, notas en intranet y charlas presenciales, para concientizar a la gente y explicarle tanto sobre cómo funciona la recolección de ese papel como acerca del trabajo que realiza Repapel con este material”, detalla Verónica.

Con el objetivo de facilitar el proceso, a los recipientes de cartón específicos para depositar papel, que provee la ONG, se les agregaron instrucciones gráficas sobre el descarte de residuos, desarrolladas por el área de comunicaciones de Montevideo Refrescos. Las papeleras fueron ubicadas en puntos clave de la empresa, como al lado de las impresoras y las oficinas que suelen utilizar mucho papel.

Un punto fundamental es que en estos recipientes especiales no puede haber otra cosa que no sea papel, dado que si se contamina con otros elementos ya no sirve para ser reciclado. La clave es la clasificación previa. Aunque parece algo muy sencillo, lo cierto es que tiene una gran dificultad: se debe lograr un rotundo cambio de hábitos.

“Lograr un cambio en los hábitos es algo que lleva tiempo y esfuerzo, pero de a poco hemos visto que los colaboradores fueron adquiriendo la costumbre de tirar en estas papeleras sólo papel. Las charlas internas con todas las áreas de la empresa, así como la estrategia de comunicación que llevamos a cabo, fueron instancias clave para promover el cambio”, destaca Verónica.

Inés Machado, jefa de payroll y quien trabaja en el departamento de Recursos Humanos, aplaude la iniciativa; pero reconoce la importancia de la generación del hábito para que se pueda juntar más papel y de manera más eficiente. “La campaña de reciclaje me parece excelente. Lamentablemente, en nuestra área usamos mucho papel, y por lo menos así sentimos que ese papel luego tendrá un fin más amigable con el medioambiente. Al principio, teníamos que salir corriendo detrás de la gente para decirle que no tirara determinada cosa en la papelera, porque estaba muy acostumbrada a otro mecanismo. Sin embargo, eso empezó a cambiar. Nos apoyamos entre todos e, incluso, revolvemos cada tanto el recipiente para ver si alguien tiró algo que no corresponde”, afirma Inés.

Para Verónica, Montevideo Refrescos va en el camino correcto. “Concientizar sobre la importancia del reciclaje y colaborar con Repapel, nos permite generar valor tanto para la comunidad como para la empresa al transformar un residuo en un recurso valioso para otros”, concluye.