Extracción, fabricación, utilización y descarte. Durante años, las sociedades se apoyaron en el sistema lineal clásico de la economía. Pero el modelo está alcanzando sus límites y se empieza a vislumbrar el agotamiento de los recursos naturales y los combustibles fósiles. En este contexto emerge un nuevo concepto, en el que lo económico se interrelaciona con la sustentabilidad, y cuyo objetivo es alcanzar un equilibrio que beneficie a todos: a diferencia del modelo tradicional, la economía circular –de ella se trata– se basa en reutilizar, reciclar y recuperar.

Con el objetivo de inspirar a la comunidad a migrar hacia la economía circular, entre el 7 y el 8 de septiembre se realizó en Montevideo el Primer Foro de Economía Circular de Latinoamérica, dónde más de 20 expertos de todo el mundo compartieron sus experiencias e ideas innovadoras ante más de 350 personas que colmaron el auditorio del LATU. “Organizado en conjunto por el Proyecto Biovalor, que reúne a tres ministerios (el de Industria, Energía y Minería; el de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio ambiente; y de Ganadería, Agricultura y Pesca); la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y por Innodriven, el evento buscó inspirar, activar y conectar a la comunidad para impulsar una transformación productiva inclusiva y sostenible de la región y el país”, sintetizó Macarena Mo, Global Shaper uruguaya y una de las encargadas de la organización.

Tres conferencias magistrales, dos talleres para expertos y las presentaciones de diferentes prototipos y demostraciones “circulares” locales fueron algunas de las propuestas que buscaron generar conciencia sobre la necesidad de alcanzar un equilibrio y vivir de manera sustentable a través del ecodiseño, la simbiosis industrial, el reuso, la re-manufactura, entre otras herramientas.

Panorama alentador

Los oradores coincidieron en que Latinoamérica es una región propicia para el desarrollo de modelos que se adapten a los principios de la economía circular. “Países como Uruguay, Argentina y Chile comparten una estructura productiva muy similar, tienen avances en sectores industriales, apuntan hacia la revalorización de desechos agroindustriales y poseen una infraestructura relativamente capaz”, sintetizó ante la consulta de Journey el español Manuel Albaladejo, representante de la ONUDI para Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay.

En el marco del Foro, además, se realizaron dos eventos paralelos. Uno de ellos fue la presentación de la app “¿Dónde reciclo?”, desarrollada por la organización DATA y la asociación civil Compromiso Empresarial para el Reciclaje (CEMPRE), de la que es socia Montevideo Refrescos, la embotelladora de Coca-Cola en Uruguay. La nueva aplicación reúne todos los programas de reciclaje del país e indica dónde se puede reciclar cada tipo de desecho.

Más allá de generar un espacio de diálogo y networking entre el sector público y el privado, el primer foro de la región sobre economía circular buscó presentar el tema como un cambio sistémico radical, más práctico que teórico, que promueva la innovación y la resiliencia a largo plazo. Algo que depende de los Gobiernos y las empresas, pero también de los consumidores.

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