Toda acción acarrea una consecuencia. Lo sabemos nosotros ahora, y lo supieron otros antes, mucho antes. “El leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, rezaba un proverbio de la antigua China. Pero, aunque evidente, esa relación entre acción y consecuencia se ignoró durante buena parte de la humanidad. Sin embargo, las sociedades, aunque tarde, comenzaron a reaccionar: a fines del siglo XX se empezó a tomar conciencia de la importancia de términos como ecología, cuidado del medio ambiente y sustentabilidad.

Hoy son las nuevas generaciones las que llenan de contenido esos conceptos. Lo hacen con acciones concretas a nivel personal, familiar y laboral.  Participan, piensan, se involucran y se comprometen con iniciativas que, en diferentes escalas, vuelven la atención hacia el “efecto mariposa”.

“Cuido el consumo del agua, cierro las canillas, apago las luces cuando no las necesito, pido las boletas de servicios en modalidad electrónica para no generar residuos innecesarios, utilizo papeles reciclados…”. Quien enumera estas acciones es Analía Piaggio, joven Coordinadora de Comunicación Institucional de DESEM, una ONG uruguaya que promueve el desarrollo del emprendedurismo en los niños y jóvenes. Ella forma parte del grupo de millennials uruguayos que participó en diciembre de 2016 del encuentro “Sustentabilidad, creando valor compartido”. El evento, organizado por Montevideo Refrescos, embotellador de Coca-Cola en Uruguay, convocó a referentes mundiales de la materia, cuyas exposiciones fueron atentamente seguidas por los jóvenes presentes en el auditorio, quienes al final de la cita intercambiaron experiencias.

Por su parte, Martín Westerfeld, voluntario de DESEM, explica que en su casa comenzaron a prestar atención a que los envases de los productos que consumen sean retornables. Su coequiper, Federica Martínez, destaca en tanto que lo importante es “realizar acciones de sustentabilidad colectivas en las que todos queden incluidos”.

El rol de las empresas en relación a la sustentabilidad también interesa a los jóvenes. Al respecto, María Luisa Martínez destaca: “Aunque está bien hacer utilidades en nuestras empresas, siempre es importante tener en cuenta el impacto social y medioambiental que producimos”.  María Luisa es Curadora de Global Shapers – HUB Montevideo, una red de centros desarrollada y dirigida por jóvenes cuyo potencial, logros e impulso excepcionales impactan positivamente en sus comunidades.



Uno de los oradores del encuentro fue Dane Smith, Director General de FSG, una consultora estadounidense especializada en cambios sociales. “La creación de valor compartido se opone a la visión tradicional de que las compañías están en conflicto con las necesidades sociales”, explicó Smith, quien consideró importante que las compañías comprendan que pueden mejorar su competitividad ayudando a resolver problemas sociales. De hecho, grandes compañías multinacionales como Arauco, Barclays, Coca-Cola, Gold Fields, Humana o Intel ya adoptaron este concepto, que se populariza de la mano de nuevas generaciones.

“Las empresas no pueden generar valor compartido si se quedan encerradas puertas adentro: tienen que salir, tienen que conectarse con organizaciones y trabajar en forma conjunta con el Gobierno”, agrega Joaquín Trinidad, joven Coordinador de Desarrollo Institucional de Endeavor Uruguay, una ONG líder en emprendedurismo de alto impacto.

“El gran desafío de las empresas es generar un modelo de negocios sustentable”, resume Analía,  “que sea rentable y que también aporte a la sociedad”.

Álvaro Fernández, Coordinador de Relaciones Institucionales de DESEM, apuesta por un cambio desde lo positivo. “Es importante destacar no sólo las medidas que las empresas pueden tomar para contaminar menos o minimizar su impacto negativo en la comunidad, sino el impacto positivo que pueden hacer por su comunidad”, dice.

Coincide con esa postura Joaquín, quien considera que “para ser exitosas, las empresas necesitan si o si generar un impacto positivo. El desarrollo de un planeta más sustentable no es solamente cuidar el medio: es cuidar a la comunidad”.

“Actuar en el presente implica resultados en el futuro”, resume Analía que, tal vez sin saberlo, retoma con su frase el espíritu del célebre proverbio chino. Para el bien de las generaciones futuras, la mariposa sigue aleteando.

Si querés saber más sobre Sustentabilidad: creando valor compartido, leé esta nota.

Si querés leer la entrevista que hizo Journey con Dane Smith, entrá a esta nota.